‘Él y ella’, con Tessa Thompson y Jon Bernthal sospechando el uno del otro de asesinato, lidera el top 10 de series más vistas de Netflix.
Ambos ocultan secretos y uno de ellos podría ser (o no) el asesino.

Ha bastado un suspiro, apenas 24 horas desde su estreno ayer, 8 de enero, para que la serie Él y ella (His & Hers) se haya situado en el número uno del top 10 de Netflix en España. ¿El motivo? Dos nombres propios: Tessa Thompson y Jon Bernthal. Y es que, si pones a la guerrera de Asgard y al justiciero de la calavera a jugar al ratón y al gato en un thriller de misterio basado en un best seller, el éxito no es que esté asegurado, es que es inevitable.
Un asesinato en el apacible pueblo de Dahlonega

Para entender el ADN de Él y ella, hay que fijarse en la persona que mueve los hilos tras la cámara. Hablamos de William Oldroyd, el director de Lady Macbeth (aquella joya que nos descubrió a Florence Pugh mucho antes de que protagonizara Midsommar) y de la turbiedad elegante de Eileen. En esta ocasión, adapta la aclamada novela de Alice Feeney de 2020, bajo la producción ejecutiva de una lista de productores que incluye a la oscarizada actriz Jessica Chastain.
La historia, compuesta por seis episodios de aproximadamente 40 minutos, nos presenta a Anna Andrews, una presentadora de informativos de Atlanta que vive recluida y se va distanciando cada vez más de sus amigos y de su carrera profesional. Sin embargo, Anna recobra su vitalidad cuando se entera por casualidad de un asesinato en Dahlonega, el tranquilo pueblo donde creció: el cuerpo de una mujer ha recibido 40 puñaladas y ha aparecido sobre el capó de un coche en el bosque durante una tormenta.
La implicación de Anna en la investigación como reportera no pasa desapercibida para Jack, el detective encargado del caso y, además, su exmarido. Él ve en ella a una posible sospechosa; y ella empieza a intuir que el hombre que lleva una placa oculta más de lo que aparenta. Comienza entonces un juego del gato y el ratón repleto de suspense entre la expareja.
¿Quién es él y quién es ella?

El «él» del título es Jon Bernthal, al que muchos identificarán inmediatamente como The Punisher (papel que, de hecho, retomará en Spider-man: Brand New Day, compartiendo pantalla con Tom Holland), y que aquí sustituye las armas automáticas por una insignia policial. Y la «ella» en cuestión es Tessa Thompson, inolvidable como Valkiria en el UCM y como Bianca en la saga Creed, por citar solo algunos de sus trabajos más conocidos.

Cuando la escritora visitó el rodaje dijo que ver a ellos dos interpretar a Anna y Jack fue «el momento culminante de su vida». En una entrevista para Netflix Tudum, expresó: «Ver cómo cobraban vida los personajes que habían vivido en mi cabeza durante tanto tiempo fue algo diferente a todo lo que había experimentado antes. Jon Bernthal fue una de las primeras personas que conocí en el plató. Iba vestido como Jack Harper, así que lo único que veía era a Jack caminando, hablando y acercándose a mí. Ver cómo mis personajes cobraban vida por primera vez fue uno de los momentos más surrealistas de mi vida, y Tessa y Jon son la Anna y el Jack perfectos».
La serie se apoya, en buena medida, en el duelo interpretativo entre ambos, pero el reparto lo completan Sunita Mani (Los Rose), Crystal Fox (En el calor de la noche), Pablo Schreiber (Orange Is the New Black), Rebecca Rittenhouse (Érase una vez en… Hollywood), Chris Bauer (True Blood) y Poppy Liu (Hacks).
¿Qué opina la crítica?

Actualmente, la serie tiene un 83 % de aprobación en Rotten Tomatoes y una puntuación de 56 sobre 100 en Metacritic.
Variety afirma que «tiene todos los deliciosos elementos de un thriller estelar» y que «Thompson y Bernthal están formidables en sus papeles». El Wall Street Journal habla de «una obra impulsada por los personajes, aunque hay un par de giros argumentales finales que, en su absoluta locura, pueden volver locos a algunos espectadores». The Guardian, por su parte, dice que «los giros argumentales son abundantes y las absurdidades se multiplican».
Sin embargo, The Hollywood Reporter no es muy entusiasta: «Desgraciadamente, al no haber casi química entre Tessa Thompson y Jon Bernthal, se pierden en un mar de giros poco convincentes que deberían haber sido una película de 90 minutos como mucho».
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