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Crítica de ‘Amarga Navidad’: ¿Dónde está el límite entre lo que, a simple vista, resulta igual?

Mundocine - Amarga Navidad Critica
© Warner Bros

Tal vez, si el protagonista de , Guido Anselmi –el alter ego de Fellini–, o José Sirgado, protagonista de Arrebato –alter ego de Iván Zulueta–, en su búsqueda de inspiración para su nueva película, hubieran tenido acceso a la vida de Elisabet y Alma, protagonistas de Persona, de Ingmar Bergman, habrían terminado escribiendo el guion de Amarga Navidad, la nueva película de Pedro Almodóvar. O, al menos, habrían confluido en una misma idea primigenia: una película que invita a cuestionar cuáles son los límites entre lo íntimo y el cine o si, acaso, ambos son lo mismo.

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El director manchego, consciente de que no hay mayor viaje introspectivo que aquel que se realiza enfrentándose al espejo y cuestionándose, vuelca todo su cine en este nuevo filme. Articulada en una narrativa fragmentada en dos periodos –2004 y 2025–, la película presenta en el primero a Elsa (Bárbara Lennie), mientras que el segundo se centra en Raúl (Leonardo Sbaraglia).

Ambos, al igual que Guido, buscan inspiración para su nueva película. Esta búsqueda parte de mirar a través de lo ajeno: en el caso de Raúl, a través de su asistenta Mónica (Aitana Sánchez-Gijón); en el de Elsa, a través de Patricia (Victoria Luengo). Sin embargo, al volcarse en lo ajeno, ambos terminan enfrentándose de lleno a su propia intimidad.

Mundocine - Amarga Navidad 2026 Pedro Almodovar Pelicula
© Warner Bros

A través de juegos de dualidad, simetrías y referencias sutiles a su propia filmografía, la película construye un relato que dialoga, se desdobla y se tensiona sobre sí mismo. Elsa no es más que el resultado de Raúl, un director obsesionado con escribir y dirigir que se autoficcionaliza en ella. Todo es verdad y todo es ficción en la medida en que uno decide creerlo así. De este modo, Raúl es Elsa; Bonifacio es Santi; Natalia es Elena; Patricia es Mónica. Y, a su vez, todos, en sus extremos y particularidades, son partes de un mismo todo: Pedro Almodóvar.

Así, Almodóvar construye un melodrama autoficcional en el que se enfrenta a su propia obra cinematográfica y a sí mismo como director. En él recoge elementos distintivos de su filmografía, como el uso de personajes excéntricos encarnados por Patrick Criado, Rossy de Palma o Carmen Machi, que recuerdan la irreverencia y frescura de la etapa inicial del director durante la Movida madrileña. También aparecen elementos en la puesta en escena que emprenden un viaje hacia sus películas: el corazón de Entre tinieblas (1983), los patios de Volver (2006), Chavela Vargas encarnada en la voz de Luz Casal o Marisa Paredes, que ahora regresa de la mano de Amaia interpretando Las cosas simples.

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Temas como el deseo, la sexualidad o las drogas reaparecen: el striptease del personaje de Bonifacio remite a un joven Antonio Banderas; el uso de primeros planos que recorren los cuerpos evoca esa primera etapa del director. Todo ello se entrelaza con su vertiente más introspectiva, contaminando sus películas con sus propias experiencias vitales, como advierte el propio personaje de Raúl: «la realidad acaba colándose en la ficción, aunque uno no quiera».

En Todo sobre mi madre, Dolor y gloria o Volver, ese regreso se traduce en un viaje que, al igual que la voz de Elsa mientras escribe su guion, remite a su infancia, a su llegada a Madrid y, por primera vez, a la muerte de su madre. El dolor y el duelo de personajes como Natalia, Elena, Elsa o Mónica, así como la obsesión de Raúl, son el resultado de un director como Pedro Almodóvar que, al igual que Fellini, Bergman o Zulueta en su etapa de madurez, emprende un viaje de reconstrucción de la memoria personal a través de la ambigüedad que permite el uso de la autoficción, entendida como una forma de expresión artística desde la que reflexionar sobre el propio cine.

Mundocine - Amarga Navidad Pedro Almodovar Pelicula
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Esta madurez no solo se manifiesta en la narrativa sostenida que articula todo el largometraje, sino también en el uso de planos estáticos con leves movimientos de cámara y primeros planos que funcionan como contraplano de las emociones e inquietudes que transcurren entre las historias situadas en 2004 y 2025.

Como afirman los versos de la canción interpretada por Amaia –«uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amó la vida, y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas»–, el director manchego realiza un ejercicio de disección de sí mismo en el que, cubriéndose capa a capa, personaje a personaje, espacio a espacio y canción a canción, culmina en su obra más introspectiva e íntima, dejándose al desnudo ante sus propias pasiones, obsesiones y miedos.

Los enfrentamientos que ocurren entre Elsa y Patricia y sus alter ego, Raúl y Mónica, son, en última instancia, un diálogo que expone por completo a Pedro Almodóvar frente a sí mismo: ¿dónde empieza y termina su vida y la ficción? ¿Cuánto dura el duelo? ¿Cuándo es lícito poner fin a una historia? ¿Dónde colocar el dolor?

Mundocine - Amarga Navidad Pedro Almodovar Pelicula Estreno
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Así, Almodóvar, al igual que el propio Bergman en Persona, fractura la construcción del yo a través de la autoficción, en la que cada personaje se funde y se confunde con el anterior. O como sucede con Guido Anselmi o José Sirgado, que ponen al desnudo a sus verdaderos creadores y otorgan al espectador una reflexión sobre la creación y el propio cuestionamiento cinematográfico. Es una invitación a preguntarnos: ¿cuándo terminan las cosas?

Quizá baste con tomar prestadas las palabras de una voz que advierte el paso del tiempo y que, a su vez, es fruto de la madurez, como Chavela Vargas cuando canta: «Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas, / lo mismo que un árbol en tiempos de otoño queda sin sus hojas. / Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas, / esas cosas simples que quedan doliendo».

NOTA: ★★★★½

«AMARGA NAVIDAD», YA EN CINES.


TRÁILER DE AMARGA NAVIDAD:

PÓSTER DE AMARGA NAVIDAD:

Póster Oficial Sobre Fondo Rojo Intenso. Un Collage Artístico En Blanco Y Negro Muestra El Rostro De Un Hombre Maduro (Leonardo Sbaraglia) Cubierto Por Tiras De Papel Que Contienen Los Ojos De Las Diferentes Actrices Del Reparto. Texto: &Quot;Un Film De Almodóvar - Amarga Navidad&Quot;.
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Andrea González
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Andrea González

Estudiante de Crítica Cinematográfica en la ECAM y amante del cine social, con referentes como Alice Rohrwacher, Sandra Romero y Carla Simón. Ha asistido a festivales como Cannes y la SEMINCI. Fiel defensora de que la crítica es una herramienta para traer nuevas miradas al cine y a la sociedad.

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