‘Guerra Mundial Z 2’ resucita oficialmente de entre los muertos. ¿Volverá Brad Pitt a tomarse un refresco rodeado de zombis?
La secuela de la película de zombis más taquillera de la historia ya tiene luz verde.

Si eres de los que lleva trece años guardando latas de atún en la despensa, practicando cómo inyectarse patógenos letales en un laboratorio de la OMS para pasar desapercibido y contando mentalmente hasta doce cada vez que alguien sufre un espasmo raro en el transporte público, puedes respirar tranquilo (o empezar a correr en dirección contraria): el apocalipsis zombi de gran presupuesto y mayor velocidad está de vuelta.
Durante el panel de Paramount Pictures en la reciente CinemaCon, el estudio anunció que Guerra Mundial Z 2 se encuentra oficialmente en desarrollo. Eso sí, bajemos un poco las pulsaciones y dejemos de apilar muebles contra la puerta, porque el proyecto se encuentra en sus fases más tempranas.
Esto quiere decir que todavía no hay una fecha de estreno confirmada y, lo que más taquicardia nos genera, tampoco se sabe si Brad Pitt volverá a lucir su melena al viento para meterse en la piel del exinvestigador de la ONU Gerry Lane.
De J.A. Bayona a David Fincher… ¿y ahora Dan Trachtenberg?

Hablar de la secuela de Guerra Mundial Z es hablar de uno de los infiernos de desarrollo más infames de la historia reciente de Hollywood. Tras el monumental éxito de la cinta de 2013, Paramount no tardó en frotarse las manos y encargar una continuación.
El elegido para capitanear este barco fue nuestro querido J. A. Bayona (La sociedad de la nieve, Lo imposible), un maestro del desastre y la supervivencia que venía respaldado por un libreto firmado por Steven Knight (Peaky Blinders). Sin embargo, el director español decidió que prefería cambiar los zombis veloces por dinosaurios genéticamente modificados y abandonó el proyecto para irse a la isla Nublar de Jurassic World: El reino caído.
Según confesó Bayona en una entrevista concedida a Den of Geek: «Estuvimos trabajando en ese proyecto alrededor de un año y tuvimos una gran idea. Estábamos muy emocionados. Diseñamos grandes y espectaculares piezas para los decorados y estábamos muy ilusionados con la dirección narrativa que estábamos tomando con la película, pero, de alguna forma, nunca encontramos la manera de conectarlo todo de forma orgánica».
Fue entonces cuando entró en escena David Fincher, amigo íntimo y habitual colaborador de Brad Pitt. La mera idea de ver al perfeccionista director de Seven, Zodiac y El club de la lucha orquestando una masacre de no-muertos nos hizo salivar a todos. Los engranajes empezaron a moverse a toda velocidad y se anunció con bombo y platillo que la producción arrancaría en 2018, pero la alegría duró poco y el ambicioso proyecto terminó cancelándose de forma abrupta.
¿El gran culpable de esta tragedia cinematográfica? Según desveló en su momento The Hollywood Reporter, la estricta censura del gobierno de China sobre las películas que muestran fantasmas, supersticiones o muertos vivientes jugó un papel fundamental. Paramount hizo cuentas y se percató de que no poder estrenar la película en el gigante asiático, uno de los mercados de taquilla más lucrativos del planeta, hundía las previsiones de rentabilidad de una superproducción como esta.
Tiempo después, charlando con la revista GQ UK, Fincher se sinceró sobre aquella secuela y admitió que, en el fondo, se alegra de que su versión nunca viera la luz, principalmente debido a sus similitudes con el gigantesco fenómeno televisivo de HBO Max protagonizado por Pedro Pascal y Bella Ramsey: «Era un poco como The Last of Us», confesó el director, quitándose un peso de encima. «Me alegro de que no hiciéramos lo que estábamos haciendo, porque The Last of Us tiene mucho más espacio para explorar esas mismas cosas».

Ahora, con Fincher y Bayona fuera de la ecuación y el proyecto reiniciado, la silla de director se encuentra vacante y esperando a un valiente. En los mentideros de Hollywood resuena un nombre con mucha fuerza, y es uno que nos encanta: Dan Trachtenberg.
El cineasta detrás de la claustrofóbica Calle Cloverfield 10 y salvador de la saga del depredador extraterrestre (Predator: La presa, Predator: Asesino de asesinos y Predator: Badlands) acaba de firmar un suculento acuerdo de primera opción de tres años con Paramount Pictures. Su misión contractual es desarrollar, dirigir y producir largometrajes a gran escala para el estudio, por lo que parece el candidato ideal para insuflar vida (o más bien, no-muerte) a esta franquicia zombi.
Un legado de zombis gimnastas, amputaciones exprés y taquillas reventadas

Para quienes necesiten un repaso urgente antes de que suenen las alarmas y despeguen los helicópteros de evacuación, pongámonos en situación. En Guerra Mundial Z, un magnético Brad Pitt interpretaba a Gerry Lane, un hombre al que sacan a rastras de su retiro familiar para embarcarse en una carrera contrarreloj con el objetivo de rastrear el origen de una pandemia global descontrolada (el escurridizo «Paciente Cero») y encontrar una cura.
Todo ello mientras intentaba sobrevivir a situaciones de un infarto taquicárdico continuo: desde huir por las colapsadas calles de Filadelfia o amputarle limpiamente la mano a una soldado para evitar que la infección se propagara por su torrente sanguíneo, hasta contemplar atónito cómo hordas de humanos rabiosos formaban castellers para escalar los muros de Jerusalén, todo porque a un imprudente grupo de refugiados se le ocurrió ponerse a cantar por un micrófono a todo volumen.
Aquel extenuante y trepidante viaje culminó con un brillante giro de guion que lo cambiaba todo: descubrir que infectarse deliberadamente con patógenos, como la meningitis, actuaba como la capa de invisibilidad de Harry Potter, volviendo a los humanos «enfermos» invisibles a los ojos de la voraz horda. Esta revelación, sellada con el icónico momento en el que nuestro héroe se toma tranquilamente una lata de refresco de una máquina expendedora mientras los zombis pasan de largo ignorándole olímpicamente, sentaría las bases para expandir la guerra en una segunda película.

Recordemos que, a pesar de sus caóticos, carísimos y comentadísimos reshoots del tercer acto, la cinta dirigida por Marc Forster superó todas las adversidades, amasó la cifra de 540 millones de dólares en la taquilla mundial, y a día de hoy, sigue ostentando el título de ser la película de zombis más taquillera de todos los tiempos (a modo de comparación, la reciente 28 años después recaudó 151 millones de dólares).
Más allá de la gran pantalla, Guerra Mundial Z, basada en la novela sociopolítica homónima de Max Brooks, también ha sabido expandir su infección al mundo de los videojuegos. Tras su exitoso lanzamiento inicial en 2019, el shooter cooperativo para consolas y PC sigue gozando de popularidad, con la desarrolladora Saber Interactive nutriendo a su comunidad gamer con contenido fresco que incluye un crossover en forma de DLC con el universo de The Walking Dead lanzado a principios de este mismo año.
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