CRÍTICA: «Los Williams»
Hermanos antes que futbolistas.

Iñaki y Nico Williams, dos brillantes estrellas del Athletic Club de Bilbao, representan no solo a la élite del fútbol vasco, sino que también conforman una especial fusión cultural dentro del panorama del fútbol español. Iñaki, el hermano mayor, y su hermano pequeño, Nico, son ejemplos de una combinación explosiva de talento, resiliencia y sentido de la identidad. Dos jóvenes con ascendencia ghanesa que soportan el peso del pasado familiar y de sus propias ambiciones futuras. Como atletas, han ido rompiendo barreras en el terreno de juego formando parte de la historia del fútbol, como su participación en dos selecciones diferentes en el pasado Mundial de Fútbol de 2022, o la consecución de la Copa del Rey con el Athletic el pasado año. Sin embargo, en Los Williams, el director Raúl de la Fuente (Un día más con vida) decide capturar un lado diferente de sus historias, desplazando el foco de la grandilocuencia del mundo del fútbol como fenómeno de masas hacia una realidad mucho más íntima que define a estos brillantes hermanos como personas antes que como jugadores.

En este sentido, el documental se auto distancia de la glorificada imagen que refleja la fama para explorar la cruda y profunda dimensión personal de las vidas de Iñaki y Nico. Narrada con sus propias palabras, Los Williams se erige como una obra confesional en la que los futbolistas revelan sus experiencias ya no solo como jugadores, sino como individuos que abrazan sus raíces vascas, españolas y africanas. La elección por parte de De la Fuente de mantener la cámara centrada en sus rostros, en ocasiones permaneciendo inmóvil durante los momentos de vulnerabilidad, y añadiendo pausas introspectivas a la narrativa, permite enfatizar el hecho de que Los Williams trata tanto de sus viajes emocionales como de sus logros personales.

Una de las características más destacadas del documental es su enfoque casi de ficción a la hora de explorar las conexiones que los protagonistas tienen con Ghana. De la Fuente usa una serie de escenas oníricas y ficticiamente recreadas para construir un puente entre el presente de la vida de los hermanos en España y sus raíces ancestrales en Ghana, donde la historia de sus padres comenzó. A través de una mezcla de efectos visuales estilizados y la memoria, el documental recrea el imaginativo pero a la vez palpable lazo con su herencia. Trazando momentos que ni Iñaki ni Nico nunca llegaron a presenciar de primera mano – cómo puede ser los estragos que sufrieron sus padres en el proceso migratorio –, el documental proporciona una narrativa que celebra no solo sus logros personales, sino que también pone en valor los sacrificios y adversidades sufridas por su familia. Un recurso narrativo que permite borrar la línea entre historia y arte, permitiendo al espectador sumergirse en las vidas que hubieran vivido si el destino (y sus padres) no los hubiera llevado a España.
Es por esta razón por lo que, uno de los elementos más conmovedores de Los Williams es la voz que este le da a María, la madre de Iñaki y Nico. Una mujer que recoge la dura realidad que enfrentan los inmigrantes africanos en su búsqueda de una vida mejor, relatando un viaje por terrenos inhóspitos, y el reto de ganarse la aceptación de un nuevo país. Su testimonio enriquece la historia, añadiendo una dimensión a esta que trata sobre los peligros y dificultades que supone la inmigración a España más allá de las fronteras nacionales. A través de sus palabras, De la Fuente aporta luz al espíritu de supervivencia que reside en Iñaki y Nico. Una resiliencia heredada y que funciona como la fuente de energía que les permite superar las barreras sociales y personales a las que se enfrentan. En esencia, el documental consigue yuxtaponer de manera inteligente los recuerdos de María con el propio reflejo de los hermanos sobre el racismo y la identidad, haciendo terrenal sus experiencias como figuras públicas a través del contexto familiar.
Pero no solo eso, sino que el documental también enfatiza el viaje de autosuperación de los hermanos, mostrando una inspiradora mirada para con el coraje necesario a la hora de enfrentarse a la adversidad cara a cara. Ambos hermanos verbalizan que su ascenso al mundo del fútbol profesional no ha estado exento de obstáculos, ya bien fuera a través de la perseverancia de Iñaki por asegurarse un hueco en el equipo o el hambre de Nico a la hora de demostrar su valía en el panorama internacional. Los Williams demuestra cómo sus vidas les han moldeado como profesionales, empujándoles a ser, ya no solo mejores deportistas, sino a ser más conscientes y agradecidos con lo que esto les trae.

Así, y extirpando el usual ruido grandilocuente asociado con los documentales deportivos, Los Williams ofrece una auténtica y multifacética visión de dos jóvenes que han sido moldeados por una poderosa combinación de orgullo cultural, responsabilidad familiar y un sentido inquebrantable de trabajo duro. En vez de enfocarse puramente en la fascinación por su éxito, De la Fuente dibuja un retrato rico en contexto, plagado de complicaciones y repleto de aspiraciones que van más allá del fútbol, a través de un íntimo enfoque que celebra a los hermanos Williams no solo como atletas, sino como sinónimo de esperanza y determinación.
NOTA: ★★★★☆
«LOS WILLIAMS», ESTRENO MAÑANA EN CINES.
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