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Crítica de ‘El caballero de los Siete Reinos’: La serie de ‘Juego de Tronos’ que te atrapará con la picaresca de unos personajes en el Poniente más realista.

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© HBO Max

Hay un momento, al inicio de esta nueva incursión en el vasto universo imaginado por George R. R. Martin, en el que la cámara nos ofrece un plano nadir del cielo nocturno y estrellado. En la vasta mitología de Canción de hielo y fuego, los astros son heraldos. Los cometas rojos, como bien sabemos, adquirieren significados varios dependiendo de la persona (¿dragones? ¿sangre? ¿victoria?), pero las estrellas fugaces, como la que cruza el firmamento en esta escena, solo tienen una lectura: la de otorgar suerte a quien las vislumbra.

Y vaya si esa estrella fugaz ha traído suerte. No solo a los protagonistas, que la van a necesitar a espuertas, sino también a nosotros, los espectadores, que estamos de suerte con esta serie. Porque la bocanada de aire fresco más necesaria y revitalizante para la franquicia de Juego de Tronos no ha llegado a lomos de una bestia escupefuego de CGI y presupuesto millonario, sino a lomos de un caballo, montado por un caballero del que nadie ha oído hablar, con botas gastadas y un hambre voraz.

¡Buenas noticias! ‘El Caballero de los Siete Reinos’, la serie precuela de ‘Juego de Tronos’, ha sido renovada para una segunda temporada antes de su estreno.
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Basada en la serie de novelas cortas Cuentos de Dunk y Egg, escritas por el propio Martin, esta producción de HBO Max nos sitúa cronológicamente unos 100 años antes de los acontecimientos de Juego de Tronos y varias décadas después de la Danza de los Dragones que estamos presenciando en La Casa del Dragón. En este escenario de entreguerras, donde los dragones ya forman parte del pasado (el último murió hace medio siglo), conocemos a nuestra improbable y maravillosa dupla protagonista: Ser Duncan el Alto (Peter Claffey) y Egg (Dexter Sol Ansell), quienes vagan por los caminos de Poniente en una época en la que el Trono de Hierro aún no era motivo de disputas televisadas cada domingo (o lunes de madrugada en España).

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© HBO Max

Cuando conocemos a Dunk, lo vemos con una pala en la mano, bajo la lluvia, enterrando a su antiguo mentor, Ser Arlan de Pennytree, el caballero errante al que sirvió fielmente como escudero. De él hereda una espada vieja que ha visto mejores días, una armadura que no sabemos muy bien si le va quedar pequeña y tres caballos. Perdido y sin apellido, su plan suicida es llegar a un torneo en Vado Ceniza para probar su valía en las justas, ganar unas monedas para no morir de hambre y, con suerte, que alguna casa menor lo tome a su servicio. Es el sueño americano, versión Poniente.

En una posada cualquiera conoce a un niño calvo, pequeño y sospechosamente sabio para su edad: Egg. En su inmensa ingenuidad, Dunk lo toma por un simple mozo de cuadra, un niño más de la calle, que insiste en convertirse en su escudero. Y así, señoras y señores, nace ante nuestros ojos una buddy movie, pero también el germen de una road movie a caballo si tenemos en cuenta las temporadas venideras que están por llegar, con una segunda tanda ya confirmada antes siquiera del estreno de esta.

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© HBO Max

La primera gran noticia para el espectador medio –y para el fanático westerosiano agotado– es que, para disfrutar de El caballero de los Siete Reinos, uno puede permitirse el lujo de olvidarse de enormes árboles genealógicos y de esa descomposición en la cara por no seguir el hilo y de la consiguiente disimulación entre amigos. No hará falta pausar la imagen cada cinco minutos para recordar qué tío segundo por parte de madre conspiró con qué sobrino nieto bastardo, ni memorizar alianzas matrimoniales o tanta geopolítica densa. Atrás quedan los días de tener siete u ocho puntos de vista simultáneos, saltando de Invernalia a Desembarco del Rey, de Meereen al Muro, de Dorne a Rocadragón y vuelta a empezar en un argumento que exigía atención absoluta.

Esta simplicidad narrativa, frente a la complejidad de sus predecesoras, no se traduce, bajo ningún concepto, en una inferioridad cinematográfica o argumental. Al contrario, puede que sea su mayor virtud y rasgo distintivo, ya que al centrarnos casi exclusivamente en la perspectiva de Ser Duncan el Alto (con breves incursiones en solitario de Egg) y limitar las localizaciones –la temporada transcurre casi en su totalidad en un único torneo de justas en Vado Ceniza, salvo contados flashbacks que profundizan más si cabe en el pasado de Dunk–, la serie consigue que el público se sienta más cercano y más conectado a la pareja protagonista.

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Sus seis episodios, de aproximadamente 30 a 40 minutos de duración, descansan enteramente sobre los hombros de unos actores prácticamente desconocidos. Es imposible que no se te cincele una sonrisa ante la química orgánica y palpable entre estos dos: el irlandés Peter Claffey (Small Things Like These), de 1,96 m de altura –antes fue jugador de rugby, lo que explica su imponente físico– como un «caballero, pero en triste», y el renacuajo Dexter Sol Ansell (Los juegos del hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes), de 11 años, que, por si os lo estabais preguntando, se afeitó la cabeza de verdad para dar vida a Egg.

La dirección es lo suficientemente inteligente como para aprovechar la disparidad física entre ambos actores. Abundan los planos contrapicados –una angulación oblicua inferior de la cámara, que se coloca mirando hacia arriba– para agigantar aún más la figura de Claffey. En contraposición, la cámara baja a menudo a la altura de los ojos de Ansell para enfatizar la pequeñez de Egg y lo vasto que es el mundo a su alrededor.

Alrededor de ellos circulan personajes secundarios que enriquecen la trama sin saturarla, como Daniel Ings (The Gentlemen: La serie) como el Tormentalegre Ser Lyonel Baratheon; Bertie Carvel (The Crown) como el Príncipe Baelor Targaryen; Finn Bennett (Warfare: Tiempo de guerra) como el Príncipe Aerion Targaryen; y Shaun Thomas (How to Have Sex) como Raymun Fossoway, escudero de su primo Ser Steffon Fossoway.

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© HBO Max

Si bien Juego de Tronos y La Casa del Dragón se encapsulan en relatos medievales (ficticios, no hace falta decirlo), es El caballero de los Siete Reinos la que más puede presumir de la etiqueta medievalista. La ausencia de dragones (los de los titiriteros no cuentan, lo siento), caminantes blancos acechando tras el Muro, brujas rojas pariendo sombras asesinas y cualquier otro elemento mágico manifiesto, exceptuando lecturas de futuro y sueños premonitorios (marca de la casa Targaryen), retrotrae la serie a un escenario realista de época, que incluso recuerda a las novelas picarescas (se viene mucho a la mente El Lazarillo de Tormes). 

Para insuflar vida a este mundo medievo, la serie cuenta con una impecable factura técnica, que se aprecia especialmente en las justas, las indiscutibles set pieces estrella de la temporada. Al principio, vemos a Duncan y Egg de observadores, y después pasamos literalmente a estar dentro del yelmo de Dunk.

Pero lo que quizá más sorprenda al espectador veterano, curtido en bodas rojas y decapitaciones sorpresivas, no sea tanto su enfoque en la clase más baja, un estrato social menos explorado anteriormente, sino  su tono, ligero (sin que falte la brutalidad característica de la obra de Martin cuando la trama lo requiere) y con un sentido del humor inédito y refrescante.

Ejemplo de ello es una de las primerísimas escenas de Dunk, en la que, cuando dice tristemente «nunca me pegaste cuando no lo merecía» sobre su Ser que acaba de enterrar, ¡zas!, la escena corta abruptamente a un rápido y cómico montaje de bofetadas que el viejo Ser Arlan le propinaba, apostamos, gratuitamente. O la brevísima música icónica de los créditos iniciales de Juego de Tronos interrumpida repentinamente por Duncan defecando.

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© HBO Max

A veces, menos es infinitamente más. El que se pierda El Caballero de los Siete Reinos se merece, como diría el bueno de Dunk, un buen coscorrón en la oreja. Solo nos queda pedirle un deseo a esa estrella fugaz: ojalá Ser Duncan el Alto nos acepte también como su escudero.

NOTA: ★★★★☆

«EL CABALLERO DE LOS SIETE REINOS», ESTRENO DE SU PRIMER EPISODIO EL 19 DE ENERO.


TRÁILER DE EL CABALLERO DE LOS SIETE REINOS:

PÓSTER DE EL CABALLERO DE LOS SIETE REINOS:

Póster de la serie El Caballero de los Siete Reinos, precuela de Juego de Tronos
© HBO Max

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Marta Medina

Marta Medina

Graduada en Estudios Ingleses por la Universidad de Sevilla (US) y con un nivel C2 de inglés. Fundadora de mundoCine con diferentes roles como crítica, redactora, editora jefe y gestora de redes sociales. Amante del cine y seguidora de la temporada de premios y festivales de cine. Tomatometer-Approved Critic. Ha cubierto festivales de cine como el de San Sebastián y eventos como la San Diego Comic-Con Málaga, además de entrevistar a personalidades como el oscarizado Gints Zilbalodis. En 2024, recibió el premio ASECAN a la Mejor Labor Informativa sobre Cine.

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