Mireia Vilanova, productora española premiada en Sundance 2026: «Robert Redford nos cambió la vida a miles de personas».
Miembro de los BAFTA, votante de los Emmy y triunfadora en Park City con ‘Living with a Visionary’: así se ha construido el American Dream de la barcelonesa.

Mireia Vilanova ha hecho historia de nuestro país durante la última edición del Festival de Sundance, que se celebra en la ciudad norteamericana de Park City, lugar donde el recientemente fallecido Robert Redford fundó este festival de cine independiente.
Living with a Visionary, película dirigida por el animador Stephen P. Neary y producida por la joven talento española, ha sido galardonada con el Premio al Mejor Cortometraje de Animación del Festival. Además, otro cortometraje de Mireia, en coproducción con Colombia, fue seleccionado para el prestigioso festival norteamericano: Once in a Body.
Esta barcelonesa decidió emprender su propio American Dream hacia la meca del cine en el año 2018. Con varias incursiones en el cortometraje de animación e imagen real, Mireia coproduce junto a la ganadora del Óscar Jamie Lee Curtis, entre otras, la película Sender, con estreno mundial el próximo mes de marzo y un elenco de la talla de Britt Lower (Severance) y Rhea Seehorn (Pluribus).
Por si fuera poco, Mireia Vilanova es miembro de la Academia Británica del Cine y votante en los BAFTA, la Academia de la Televisión Americana (Emmy) y los Producers Guild of America (PGA).
Mireia es uno de los mayores talentos del cine español de dentro y fuera de nuestras fronteras y está construyendo una meteórica carrera que en mundoCine vamos a seguir muy de cerca. Os invitamos a conocerla en esta entrevista exclusiva desde Los Ángeles:

Jesús Casas: Toca romper la cronología prevista para esta entrevista por los acontecimientos más recientes. Enhorabuena, Mireia, por el Premio al Mejor Cortometraje de Animación en el Festival de Sundance 2026 por Living with a Visionary, película que produces. ¿Cómo se siente uno al ganar en un festival de tanto prestigio como este?
Mireia Vilanova: ¿Sabes qué ocurre? Aún no me lo creo del todo. Pero es muy, muy emocionante.
El Festival de Cine de Sundance tiene un impacto muy distinto en Estados Unidos y Europa, que tiene muchos festivales de clase A [Berlín, Cannes, Venecia, San Sebastián…], aunque es cierto que hay mucho cineasta europeo que mira más hacia acá que a Berlín, por ejemplo.
Para los que estamos establecidos en Estados Unidos, es un sueño estrenar uno de nuestros trabajos en Sundance [Mireia, de hecho, ha estrenado dos este año]. Fíjate, el deadline del festival para enviar proyectos era el 1 de septiembre y terminamos Living with a Visionary el 30 de agosto porque Sundance era una ventana a la que queríamos llegar sí o sí.
Todo el equipo de la película estamos muy contentos y, personalmente, me alegra mucho que, dentro de todos los proyectos en los que he trabajado, haya pasado con Living with a Visionary. Sé que no soy objetiva, pero es un proyecto maravilloso, hecho con mucho esfuerzo y cariño.

J.C.: En mundoCine podemos asegurar que es un corto precioso y muy emotivo. Cuando llegaste en 2018 a Estados Unidos para iniciar tu carrera americana, ¿soñabas con hitos como este?
M.V.: Nunca me había planteado el hecho de ganar nada en Sundance, la verdad. El sueño era poder ser seleccionada y es algo que conseguí el año pasado [con By Design]. Fue mi primera peli en Sundance y es una experiencia que me cambió la vida, pero, al menos para mí, no era algo que se me hubiera pasado por la cabeza.
El logro es ser seleccionada en festivales así. Si ganas, claro, te cambia la vida y abre muchísimas puertas. Pero mi sueño sigue siendo entrar en festivales clase A y aquellos en los que nunca he estado.
J.C.: ¿Las circunstancias que rodeaban esta edición del festival le dieron una emoción diferente?
M.V.: Sí, totalmente. Era el último año en Park City [Utah] y el primer año tras la muerte de su fundador, Robert Redford. Todo ello cierra una etapa.
El Festival de Sundance va a estar ligado a Park City para siempre, pero este es un cambio no solo a nivel emocional, sino también a nivel logístico. Es como volver a empezar de nuevo en una nueva ciudad y conocer cómo funcionan las cosas allí. Me da mucha pena, pero entiendo totalmente las razones del cambio.
La muerte de Robert Redford también influye en esta sensación de cierre de ciclo. Él es el fundador de Sundance y, sin él, ninguno de nosotros estaría aquí. Hay que poner en valor que, en su mayor momento de fama y poder en la industria, decide hacer una gran inversión para abrir un festival y un instituto que ayuden al crecimiento y visibilidad del cine independiente y a una nueva generación de cineastas; es algo único. Al menos, yo no me imagino a las grandes estrellas de hoy en día empezando con una organización sin ánimo de lucro para ayudar al cine independiente o fundando un festival de estas características.
Robert Redford nos cambió la vida a miles de personas y, como alumna que fui del Sundance Lab [programa de desarrollo de talentos del festival, que apoya a cineastas y por donde han pasado Christopher Nolan o Quentin Tarantino], su muerte es algo que me emociona muchísimo.
J.C.: ¿Cómo ha sido tu crecimiento personal y profesional en paralelo al Festival de Sundance?
M.V.: Estuve en el Producer Lab en 2024 y fue un cambio de chip en mi carrera, ya que tener el respaldo de Sundance me ayudó mucho a dar el salto al largometraje. El proyecto, además, es una coproducción española, aún en desarrollo, que se llama A veces silencio y, actualmente, estamos trabajando en un teaser con la ayuda de Ibermedia Next.
Además de la ayuda a esta película en concreto, Sundance me ha dado un gran respaldo y credibilidad para mi carrera profesional en una industria tan ultra competitiva como la de Hollywood, donde hay gente muy buena que se lo curra mucho. Yo llevaba muchos años haciendo cortometrajes, gracias a Sundance hubo gente que confió en mí y, desde entonces, he podido hacer 3 o 4 largos, lo cual no hubiese pasado sin ellos.

J.C.: Comentas el carácter competitivo de la industria de Hollywood, ¿Los Ángeles es una trituradora de talentos tal y como se percibe desde fuera de Estados Unidos?
M.V.: Hay muchísima gente que lo pasa muy mal, sin duda, compañeros que vienen de fuera y aquí lo tienen realmente difícil. Incluso aunque tengas muy buenos créditos en tu país de origen, salvo que se convierta en un hit global en Estados Unidos, a la industria no le importa. Es con lo que yo me encontré, y con lo que se encuentra mucha gente que llega.
Es una industria muy competitiva y hay personas que hacen un gran sacrificio, enorme, tanto económico como emocional, para mudarse a Los Ángeles y, no siempre, las cosas salen bien y se tienen que volver a su lugar de origen.
La industria del cine no es una meritocracia. Hay gente muy talentosa que acaba sin tener las oportunidades que, seguramente, sí merece. Quizá no ha tenido la suerte de encontrarse con la persona adecuada que conecta con otra que le cambia la vida.
Lo que pasa es que, en España, hay ayudas para la escritura de guiones por parte del Estado y las Comunidades Autónomas y, con eso, puedes intentar un desarrollo un poco mejor en esta industria. Hay un estado de bienestar donde, aun no teniendo trabajo, puedes ir al médico y no te mueres en la calle. Depende un poco.
Hablando de mi caso, estoy muy feliz aquí, pese a la presión que hay que aguantar, y que no todo el mundo tiene esa capacidad, por las razones que sean. Me ha costado varios años aclimatarme, poder encontrar mi lugar y mi posición dentro de una industria que es muy compleja. Pero no me puedo quejar, porque hacer cine es un privilegio.
J.C.: Hablando de hacer cine, tu carrera en Estados Unidos ha estado muy ligada al cine independiente y la animación. ¿Cómo ha sido esta evolución?
M.V.: Inicialmente, llegué a Los Ángeles con una beca de la Fundación La Caixa para estudiar dos años en la University of Southern California, la institución universitaria número 1 de cine en Estados Unidos y donde estudió George Lucas o Ryan Coogler, en definitiva, gente muy válida, más que yo.
Era un momento pre-Covid, en el que la industria y el paradigma eran totalmente distintos. Los estudios seguían invirtiendo mucho dinero y todo el mundo tenía deals [acuerdos en la industria del cine entre creativos/cineastas con estudios, productoras o compradores]. Después llegó el Covid y yo me gradué en el máster en mayo de 2020, su momento más álgido, donde no había trabajo. En ese tiempo, había empezado a trabajar en eOne [absorbida, después, por Lionsgate] como coordinadora del Departamento de Distribución, y empecé a hacer cortos independientes mientras estudiaba y durante el Covid.
Realmente nunca había previsto trabajar en animación y fue algo que surgió en esta etapa porque no se podía rodar. Fue mi manera de entrar en este apartado. Había muchísimas restricciones y los proyectos salían con equipos muy reducidos, donde 5 personas hacían 3 roles diferentes para sacar adelante proyectos sin nada de dinero.
En 2020, un compañero de USC, que es director de cine, tuvo la idea de empezar animación, ya que la universidad no nos permitía rodar en set, y me propuso que si quería producir con él. Hicimos un corto muy extraño que se llama There are Bunnies on Fire in the Forest, que fue seleccionado por el Tribeca Film Festival en el año 2021.
Gracias a esto, entré en el mundo de la animación, empecé a trabajar en Cartuna Studios y, desde entonces, he estado metida en la animación, combinando con la imagen real, que, personalmente, es algo que me gustaría seguir haciendo. Ambos son medios para seguir contando historias y me gusta poder trabajar en las dos sin quedarme encerrada solo en una.

J.C.: Imagino que el cine ha sido parte de tu vida desde bien pequeña. ¿Sabes el momento en el que decides que quieres dedicar tu vida a esta industria y cuál es el motor para dejar tu casa e irte a luchar por tu sueño a Estados Unidos?
M. V.: Decidí que quería dedicarme al cine cuando tenía 13 años. Siempre he sido cinéfila, como muchos otros. De pequeña me di cuenta de que hay gente que se dedica a esto y pensé: “por qué me iba a dedicar a otra cosa si lo que me gusta es el cine”.
Sé que soy muy privilegiada, porque hay mucha gente a la que le gusta el cine, pero que no puede dedicarse a ello. Incluso mi madre, cuando empecé, me decía que el cine podía ser más bien un hobby. Vieron que no, y mis padres me apoyaron muchísimo, sin ser algo fácil.
Soy una apasionada del cine de Hollywood y, en cuanto supe la labor de un productor de cine, vi que encajaba totalmente con mi personalidad, mi perfil psicológico de psicópata [sonríe]. Estudié Comunicación Audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra, como Oliver Laxe, e hice un intercambio, algo así como un plan Erasmus, en la Universidad de California en Los Ángeles. Allí hice mis primeras prácticas en la industria del cine, en un documental de Ron Howard llamado The Beatles: Eight Days a Week. Con 20 años, ser becaria en esta producción, aun siendo la última de la cadena jerárquica, era una oportunidad increíble; en Barcelona no me hubiera pasado.
Volví a España para terminar el Grado y apliqué al Máster, porque tenía conocidos que lo habían hecho. Se lo habían otorgado al director David Moragas y Víctor Alonso-Berbel, que está nominado al Goya por el guion Ciudad sin sueño, de Guillermo Galoe. Esto fue lo que acabó motivándome para marchar a Estados Unidos.
J.C.: ¿Cuál es el recibimiento que te dio la ciudad de Los Ángeles?
M.V.: Es una ciudad muy, muy dura. Y eso que, cuando yo llegué, la Beca de la Fundación La Caixa era muy generosa. Además de apoyar económicamente el Máster, también te daba una manutención para que puedas vivir, porque no puedes trabajar.
Me pasé muchos años sin coche, en una ciudad donde moverse en transporte público es bastante difícil y donde las distancias son muy grandes. Los Ángeles es una ciudad muy aislante, no es como en Europa o Nueva York, donde se puede caminar por las ciudades perfectamente. Aquí se va de un sitio A a un sitio B en coche y, si no haces el esfuerzo, es probable que no te cruces con nadie.
La diferencia horaria de 9 horas respecto a España es muy dura, porque solo puedo hablar con mi familia por la mañana y con muy poco margen. Y, además, llegó la pandemia del Covid en un momento donde compartía el piso con otros compañeros. Esta situación era muy mala en España. De hecho, mi abuela falleció al principio de la pandemia, y no pude ir a verla por las restricciones que Estados Unidos impuso para los viajeros que llegaban de Europa [se emociona]. Si yo salía del país, luego no podría volver a entrar. Tuve que tomar una decisión y, creo que si me hubiese ido, mi carrera hubiera sido muy diferente y habría tenido más problemas.
El Travel Ban [nombre con el que se conocen las restricciones de viaje que impuso USA] estuvo vigente casi un año y medio ya que Biden, cuando ganó las elecciones, tampoco lo levantó de inmediato. Fue una época muy, muy delicada y angustiante. Imagina no saber lo que está pasando ni hasta qué punto iba a pasar. Todas las personas de mi familia en España estaban juntas, pues no se podía salir, y yo estaba sola en Estados Unidos; se hizo una montaña [vuelve a quebrarse su voz a causa de la emoción de ese recuerdo]. Pero, bueno, todo acaba pasando y haciendo el clic necesario para estar ahora muy feliz en Los Ángeles y sentir que estoy en mi casa. No me veo, necesariamente, volviendo a Barcelona.

J.C.: Transmites felicidad y orgullo por lo que estás haciendo. ¿Cómo se pasa en 10 años de estar en prácticas con Ron Howard a estar produciendo una película, Sender, con la ganadora del Óscar y estrella viva de Hollywood Jamie Lee Curtis?
M. V.: ¡Cómo cambia la vida! Al final, aquí, imagino que como en España, mucho se basa en las relaciones y contactos que estableces, no solo profesionales, sino también las amistades que construyes con el paso de los años, pues es la gente que se acordará de ti en el futuro.
Salvo By Design y Moonfish, todas las películas que he hecho hasta ahora me han llegado a través de contactos que hice en el mundo del cortometraje, directores o productores que dan el salto al largometraje y piensan en mí.
En el caso de Sender, la peli que mencionas, todo viene porque hice un cortometraje en 2022 junto a otra de las productoras, Molly Hallam. Trabajamos muy bien y generamos muy buena dinámica juntas.
Algo así ocurre con Julie Pacino [hija de Al Pacino], con quien trabajé en un cortometraje de alto presupuesto, y contó conmigo cuando tuvo la oportunidad de hacer un largometraje, I Live Here Now, que presentamos en el Festival de Locarno.
Como ves, todo viene de relaciones, establecer buenos contactos con la gente y ser una persona y profesional que genere confianza.
J.C.: ¿Qué nos puedes avanzar sobre Sender, con fecha de estreno casi inmediata en Estados Unidos?
M.V.: Ocurrió algo muy increíble, aunque no lo parezca, que fue rodar la película en la ciudad de Los Ángeles el año pasado, porque conseguimos los permisos pertinentes para hacerlo. Es un plus ir a dormir a casa cada día [sonríe].
Se estrena este próximo mes de marzo a nivel mundial en el Festival South by Southwest (SXSW), que es algo increíble. Está protagonizada por Britt Lower, reciente ganadora del Emmy Award por Severance, también por la propia productora, Jamie Lee Curtis, y Rhea Seehorn, que acaba de conseguir el Globo de Oro por Pluribus.
La película está basada en un cortometraje en el que no participé, y no solo es la primera película del director, Russel Goldman, sino también el primer largometraje en el que trabaja gran parte del equipo, y eso genera una ilusión muy especial. Es una oportunidad para todos, y de la que todos nos podemos beneficiar.
En cuanto al género, es un thriller psicológico que, espero, pueda llegar a España en algún momento, porque tiene un nivel de star system suficiente como para que se pueda vender bien en España. Hace un año que finalizamos el rodaje y estamos todos muy emocionados.
J.C.: Otro de los proyectos más destacados, del que no sé si nos puedes contar demasiado, es Moonfish. Tiene una historia muy particular y, si todo va bien, tendrá su estreno en la siguiente edición del Festival de Venecia.
M. V.: Nos hace muchísima ilusión. De hecho, ya estamos confirmados como proyecto seleccionado y financiado por la propia Bienal. Estamos en el proceso de terminar la película en un tiempo récord y es algo que genera cierto estrés. Es la primera película de animación que este programa de Bienal selecciona en 14 años.
La película tiene un guion muy interesante y está diseñada visualmente para hacerse sin necesidad de un gran presupuesto. Todo ello forma parte de su estética y su narrativa.
Como Sender, también es un debut en la dirección de largometraje, de Daniel Zvereff, y es una película muy pequeña y, a la vez, una oportunidad excelente para nosotros y para la animación independiente de Estados Unidos por el escaparate que supone el Festival de Venecia.
En Estados Unidos no existe una industria de animación independiente. Todo son proyectos de grandes estudios y, a veces, hay alguien que hace alguna película independiente cada 5 o 10 años de manera independiente. Esta es una oportunidad para poder inspirar a otros artistas en Estados Unidos a pensar en maneras de hacer largometrajes de animación fuera de la industria de los grandes estudios. Sacar adelante películas de bajo presupuesto que sean interesantes y, además de tener un gran valor artístico, tengan también un valor real.

J.C.: Y, continuando el viaje por Europa de Mireia Vilanova. Eres miembro votante de la Academia Británica de Cine. ¿Qué nos puedes contar de esta oportunidad?
M.V.: Soy miembro de varias organizaciones, como BAFTA y también la Academia de Televisión, aquí en Los Ángeles.
Específicamente, BAFTA tiene una presencia muy grande en América del Norte. Tiene oficinas tanto en Los Ángeles como en Nueva York, porque tienen muchos miembros que viven en Estados Unidos. Una de las iniciativas más grandes de BAFTA, que es una ONG, está relacionada con la diversidad y el desarrollo del talento emergente.
Entré en BAFTA en el año 2020 con el BAFTA Newcomer Program, que ya ha desaparecido, y estaba hecho para cineastas extranjeros que llevaban 2 años o menos en Estados Unidos. A partir de ahí, pasas por distintos niveles de membership y sigues creciendo dentro de una familia de la que formas parte desde el principio. De hecho, BAFTA es una de las primeras organizaciones que más me ayudó y confió en mí, así que les tengo mucho respeto y cariño.
En 2024, entré en el Producers Guild [Gremio de Productores de América], cumpliendo una serie de requisitos que exigen, y lo mismo ocurrió con la Academia de Televisión. Esto me hizo mucha ilusión porque yo he hecho televisión, pero no tanta, y ahora voto en los Emmy y formo parte del comité ejecutivo de animación de la Academia de Televisión. Son cosas que no te crees y que no pasan si no estás viviendo aquí, en Estados Unidos. De hecho, no soy parte ni de la Academia del Cine Español ni de la Academia del Cine Catalán, porque no trabajo en España. Esto es algo que me da mucha pena, la verdad.
J.C.: Tengo la sensación de que te han pasado multitud de cosas en muy poco tiempo, que vas asimilando según llegan. Como persona que, creo, piensa en grande, ¿cuáles son tus objetivos y proyectos a corto plazo? ¿Dónde se ve Mireia Vilanova en 3-5 años?
M. V.: Pues ojalá poder empezar a trabajar con presupuestos más grandes, sinceramente. Porque estaría bien ganar algo de dinero [vuelve a sonreír]. En España sí que hay unos mínimos establecidos sobre lo que tiene que cobrar cada profesional, pero aquí no, y quien acaba resintiéndose es el productor.
En Estados Unidos, si trabajas con un presupuesto menor de 5 millones de dólares, lo que le queda a un productor no es suficiente como para poder sobrevivir aquí. Por eso, además, soy Jefa de Desarrollo en el estudio Cartuna, con el cual he hecho Living with a Visionary y estoy haciendo Moonfish.
Lo que me haría mucha ilusión es poder estrenar dos películas al año y aprovechar para ir a festivales. A nivel de ego, da mucha satisfacción personal para mí y para los directores a los que yo puedo apoyar el ir a festivales y poder hacer sus siguientes proyectos.
¡SÍGUENOS!
- Mireia Vilanova, productora española premiada en Sundance 2026: «Robert Redford nos cambió la vida a miles de personas». - febrero 4, 2026
- Guillermo de Mulder, periodista y corresponsal en Hollywood: «Mi relación con las estrellas es de respeto y complicidad». - febrero 1, 2026
- Mireia Vilanova: el hito español en el Festival de Sundance 2026. - enero 29, 2026

