El final de ‘Stranger Things’ explicado por los hermanos Duffer: de la partida de Dungeons & Dragons al destino de Eleven.
¡Atención! Este artículo contiene SPOILERS.

Después de nueve años de teorías, cinco temporadas que nos han hecho envejecer junto a sus protagonistas y cuarenta y dos episodios a ritmo ochentero, Stranger Things ha bajado el telón. Nos despedimos de Hawkins en una madrugada de Año Nuevo que nos ha dejado con el corazón en un puño y las ojeras por el suelo.
Si tras el fundido a negro estás como loco buscando desesperadamente explicaciones al final de la serie emblema de Netflix y tienes la cabeza hecha un lío, respira: las mejores respuestas vienen precisamente de la mano de sus creadores.
Y es que, Matt y Ross Duffer han roto su silencio en una entrevista concedida a Netflix Tudum, donde han desmenuzado el desenlace del episodio final, 5×08: El mundo del revés. Un final que, en sus propias palabras, «se parece mucho al clímax de una campaña de Dungeons & Dragons, donde cada personaje tiene una habilidad especial y puede aportarla a esta última batalla».
¿Cómo concluye Stranger Things? El paso del testigo

La serie ha hecho un «cierre circular» de manual, terminando exactamente donde comenzó aquel lejano 2016: con una partida de Dungeons & Dragons. Will (Noah Schnapp), Dustin (Gaten Matarazzo), Lucas (Caleb McLaughlin), Max (Sadie Sink) y Mike (Finn Wolfhard) vuelven al mítico sótano de los Wheeler para vivir una última aventura de rol y terminar juntos su campaña antes de guardar sus libros de D&D para siempre y abandonar el sótano uno a uno. Mientras el grupo sube las escaleras, la hermana pequeña de Mike, Holly (Nell Fisher), y sus amigos bajan corriendo para comenzar su propia campaña.
Ese instante simboliza que Mike y sus amigos «dejan atrás su infancia», explica Matt Duffer. «Es el momento de dejarla atrás y pasar el testigo al siguiente grupo de niños». Y Ross Duffer desvela: «Fue lo primero que rodamos y nos pareció apropiado que fuera lo último». Añade, además, que él y su hermano «incluso intentaron imitar con la cámara lo que habían hecho en la temporada 1 hace tantos años».

Henry, ¿controlador o marioneta del Azotamentes?

Una de las preguntas que más ha fracturado al fandom es la verdadera jerarquía del mal en Hawkins.
Antes de que Henry (Jamie Campbell Bower) muera, Will intenta convencerle de que el Azotamentes solo lo está utilizando. Según Noah Schnapp, Will se da cuenta de que ambos fueron llevados por el mismo camino, pero con una diferencia clave: Will luchó contra la oscuridad y Vecna se rindió a ella. Sin embargo, Henry insiste en que fue su elección porque el mundo y el hombre «están rotos».
Utilizando a 12 niños secuestrados como meros «recipientes» psíquicos para recargar su poder, planea fusionar el Abismo y el mundo real para crear una nueva realidad en pos de su propia y retorcida salvación.
Aunque los guionistas barajaron darle un momento de redención similar al de Billy en la tercera temporada, decidieron que el villano estaba demasiado perdido en su propio odio: «Queríamos dejar en manos del público la decisión de si el joven Henry eligió esto o si simplemente fue el Azotamentes quien lo controló de principio a fin, pero, en última instancia, en cuanto al destino de Henry, no importa, porque al final elige el bando del Azotamentes».
Joyce Byers y el hacha: ¿Por qué fue la elegida para derrotar a Vecna?

Aunque Eleven (Millie Bobby Brown) está a punto de matar a Henry y Will logra dominarlo tras una distracción, es Joyce Byers (Winona Ryder) quien realmente acaba con Vecna decapitándolo con un hacha.
Esta no fue una decisión aleatoria, ya que los showrunners mantuvieron largos e interminables debates sobre quién debería ejecutar al villano antes de decidirse por la matriarca de la familia Byers.
Ross Duffer explica que Joyce era la opción más lógica: «Sentimos que tenía que ser Joyce porque fue la primera [en la temporada 1] en tomar medidas, en creer que algo extraño estaba pasando».
Operación Purple Rain: El adiós al Mundo del Revés

Tras la derrota de Vecna, Jim Hopper (David Harbour) y Murray (Brett Gelman) destruyen el puente interdimensional usando una bomba programada con al ritmo de Purple Rain, de Prince.
La idea de volar este «puente» sobrenatural surge del amor de los Duffer por el cine bélico clásico, concretamente El puente sobre el río Kwai.
«La idea de esa película es que necesitan volar ese puente. Es un objetivo militar importante», dice Matt Duffer. «Pensamos que la idea de una versión sobrenatural de eso, en la que nuestros personajes finalmente necesitan volar el puente, que conecta Hawkins con una dimensión malvada».

¿Muere Eleven? La ambigüedad de su final

Eleven decide quedarse atrás para ser borrada de la existencia junto con la Dimensión Oscura y evitar así que futuros científicos militares utilicen su sangre para crear más niños sobrenaturales y abrir más puertas a otros mundos.
No obstante, durante la última partida de D&D con sus amigos, Mike cuenta una historia esperanzadora en la que Kali (Linnea Berthelsen) lanza una última ilusión para que Eleven pueda escapar del Mundo del Revés sin ser detectada. Él y el resto del grupo deciden creer que sobrevivió y se mudó a un pequeño pueblo donde nadie sabe que está viva.
Los hermanos Duffer han dejado un final ambiguo para su personaje, de modo que son los espectadores quienes deben decidir qué creen que le sucede a Eleven. Sin embargo, para el grupo de Hawkins, «ella sigue viva en sus corazones, sea eso real o no», afirma Ross Duffer.
También explica dicha decisión: «Nunca hubo una versión de la historia en la que Eleven estuviera con la pandilla al final. Ni nosotros ni nuestros guionistas queríamos quitarle sus poderes. Ella representa la magia en muchos sentidos, la magia de la infancia. Para que nuestros personajes pudieran seguir adelante y la historia de Hawkins y el Mundo del Revés llegara a su fin, Eleven tenía que marcharse. Pensamos que sería bonito que nuestros personajes siguieran creyendo en ese final feliz, aunque no les diéramos una respuesta clara sobre si era real o no. El hecho de que creyeran en ello nos pareció una forma mucho mejor de terminar la historia y de representar el final de este viaje y su transición de la infancia a la edad adulta».
El epílogo de Hawkins: ¿Dónde acaban los protagonistas?

«Queríamos que cada personaje encontrara la felicidad a su manera», declara Matt Duffer.
Dentro del grupo original, el tiempo finalmente ha hecho justicia a Max y Lucas, quienes disfrutan de su tan esperada cita en el cine, un momento que los Duffer han enriquecido revelando que la película que se proyecta es Ghost. Mientras tanto, Dustin compagina sus estudios universitarios con las aventuras que vive junto a su mejor amigo, Steve (Joe Keery). Por su parte, Will encuentra la aceptación y el espacio para ser él mismo en la libertad de la gran ciudad, donde se le ve compartiendo confidencias con otro chico en un bar, al tiempo que Mike canaliza su imaginación convirtiéndose en escritor.
En cuanto a los adolescentes de Hawkins, Steve se queda en la ciudad y entrena a un equipo infantil de béisbol, con Derek (Jake Connelly) como receptor, enseñando así a la siguiente generación. Matt dice de él: «Es como ese chico con el que creciste y que acaba quedándose en su ciudad natal y trabajando con niños. Es algo en lo que hemos descubierto que es muy bueno. Nos gusta la idea de que se dedique a la enseñanza y al entrenamiento. No tiene hijos propios, pero, como hemos insinuado, creo que eso es inminente». Por otro lado, Robin pone rumbo al Smith College de Massachusetts (una sugerencia de la propia Maya Hawke), mientras que Jonathan Byers (Charlie Heaton) cumple por fin el sueño que perseguía desde la primera temporada al ingresar en la NYU para estudiar cine, donde ya trabaja en una película anticapitalista sobre caníbales. Por el contrario, Nancy Wheeler (Natalia Dyer) rompe con el camino previsible de las chicas de los suburbios al abandonar el Emerson College para foguearse en la redacción del Boston Herald.
Tras años de amenazas interdimensionales y promesas pospuestas, Joyce y Hopper finalmente disfrutan de esa cita pendiente en Enzo’s, un cierre circular que culmina con Hopper sellando la velada mediante una romántica propuesta de matrimonio. La feliz pareja planea mudarse a Montauk, Nueva York (un guiño al lugar donde originalmente se iba a ambientar Stranger Things), donde Hopper tiene un trabajo esperándolo como jefe de policía. Los Duffer revelan: «A David le gustó la idea de un final al estilo Dickens para esos personajes».
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