Juan Antonio Vigar, director del Festival de Málaga: «El sector audiovisual no está experimentando una evolución, sino una absoluta revolución».
El máximo responsable de este certamen nos desvela los detalles de una 29.ª edición que arranca mañana.

Mañana da comienzo el Festival de Málaga 2026, dando el gran pistoletazo de salida a la nueva cosecha de nuestro cine. En mundoCine hemos hablado con el director del festival, Juan Antonio Vigar, para conocer de primera mano las expectativas de esta 29 edición, el impacto de esta cita a nivel cultural, social e industrial, la hermandad vital que el certamen mantiene con el cine latinoamericano, y el estado actual de la industria cinematográfica, entre otros muchos temas.

Jesús Casas: A poco para el comienzo del Festival de Cine de Málaga, ¿cuáles son tus expectativas para esta 29.ª edición?
Juan Antonio Vigar: Estamos bastante ilusionados con esta edición. Creo que el nivel de películas que se han presentado ha sido muy alto y eso nos ha permitido hacer una selección muy a gusto de nuestro festival. Un festival cuya singularidad, como bien sabes porque es algo que siempre mencionamos, es la generalidad; es decir, la capacidad para reunir en una misma sección oficial películas de diferentes formatos, producciones y géneros, tanto de directores y directoras con una trayectoria ya reconocida, como de voces emergentes y que suponen nuevas miradas.
Creo que este año va a ser un festival con una sección oficial muy interesante, con películas de bastante calidad y, además, muy abiertas de cara al público. En ese sentido, me estoy refiriendo a películas que, además de mundos interiores y de conflictos íntimos, tienen un alto grado de compromiso con la sociedad: con los problemas que estamos viviendo, con las personas que están pasando por determinadas circunstancias de salud o con el tema del reconocimiento de la diversidad sexual.
En definitiva, es una sección oficial muy atractiva y esperamos que el público la reciba así, los medios también, y podamos disfrutar de un festival de muy buen cine.

J. C.: Como ocurrió en la pasada edición, 43 películas conforman la Sección Oficial del Festival, 22 en concurso y 21 fuera de competición. ¿Cómo valoras la selección de esta edición, donde se vuelven a aunar un gran número de películas, tanto españolas como latinoamericanas?
J.A.V.: Ahí me gustaría hacer un pequeño matiz, porque creo que es más clarificador separar las cifras.
Por un lado, tenemos nuestra Sección Oficial de veintidós películas, que es la que va a competición. Y luego contamos con una muestra que reúne a otras veintiuna películas (diecinueve españolas y dos latinas), que son obras de una calidad contrastada, que sabemos que van a interesar al público, y que presentamos bajo el epígrafe de Sección Oficial Fuera de Competición. Pero yo no las sumaría a las otras.
Antes, esta sección se llamaba Málaga Premiere y se veía claramente la diferencia. Le hemos puesto esa etiqueta de sección oficial porque creemos que de esa manera enaltecemos un poco más a las películas que no han podido entrar por razón de cupo en la competencia oficial y que merecen ser vistas.
Al igual que ocurre en otros festivales con sus distintas secciones, creo que lo ideal es deslindar la parte puramente competitiva de lo que es, en esencia, una gran muestra de cine.
J. C.: ¿Qué importancia tiene el cine latinoamericano en esta sección, América América, que se inauguró el año pasado, para el festival?
J. A. V.: Para nosotros es un eje estratégico el tema del cine iberoamericano. En el año 2017, en la vigésima edición del festival, fruto de un proceso de reflexión que hicimos en los años previos –que nos llevaba a entender que el cine español no se entendía si no era desde su relación con el mundo iberoamericano–, dimos ese paso y transformamos el Festival de Cine Español en un festival de cine en español, tomando la lengua como uno de los ejes discursivos.
Han pasado ya nueve años, pronto haremos diez desde que esto se materializó, y creo que esta decisión que tomamos en su momento no ha parado de darnos alegrías. El abrazo que hemos dado al mundo iberoamericano nos ha permitido descubrir unas cinematografías enormemente interesantes en todos los aspectos. Y ellos han sabido entender qué es lo que íbamos buscando, que no es ni más ni menos que ser útiles a sus intereses.
No paramos de recibir películas de enorme calidad. Este año, casi trescientas películas latinoamericanas, y solo te hablo de largos de ficción. Casi trescientas obras que nos muestran, insisto, una cinematografía enormemente interesante, con una calidad, una mirada, una intención y un compromiso que de verdad merece la pena que sea visto por el público de Málaga, y que desde Málaga se pueda extender a España y al ámbito europeo.
Pero no nos quedamos solo ahí. En este proceso de acercamiento y abrazo al cine iberoamericano constatamos una realidad, y es que para entender precisamente la realidad iberoamericana no nos bastaba con el cine de producción más convencional, sino que había que dar visibilidad y espacio al cine comunitario, al cine hecho por las comunidades indígenas.
Por eso, el año pasado abrimos la convocatoria de la sección América América para abordar este tema y dar visibilidad al cine de las identidades iberoamericanas. También aquí hemos tenido una convocatoria muy apreciable. Han sido veintidós películas las que se han presentado, todas valiosísimas y con muchísimo interés.
Este año vamos a programar tres más una. Son tres películas de las que se han presentado que representan a México, a Chile y a Brasil, a comunidades indígenas muy concretas de allá, y a las que vamos a apoyar económicamente con dos mil euros a cada una para que, a partir de ahí, puedan seguir realizando audiovisuales de puesta en valor y divulgación de su identidad. Y luego sumaremos otra, que es un proyecto que se ha hecho a lo largo de siete países que se llama Corazón americano, del cual vamos a ver un episodio que también nos muestra la vida de una comunidad indígena, en este caso en el altiplano.
Nuestro compromiso con el cine iberoamericano es estructural, es pleno y queremos que sea y siga siendo un eje discursivo y estratégico para el Festival de Málaga.
J. C.: El Festival de Málaga se ha erigido como la gran ventana de presentación de cine español en el año natural, y algunas de sus películas se han postulado a los Goya, como el caso de Sorda. ¿De qué manera crees que ha evolucionado la repercusión y vigencia del Festival a lo largo del año cinematográfico?
J. A. V.: Evidentemente, Málaga, desde hace unos años para acá, se ha convertido en un festival capaz de dar voz y visibilidad a voces muy interesantes del panorama español. Y respecto a las películas que vienen a Málaga, la verdad es que nuestro comité de selección tiene un ojo crítico muy, muy bien formado y muy experimentado. Hemos elegido títulos que, indudablemente, después de su paso por el festival han tenido un impulso muy importante desde el punto de vista público y mediático.
Hemos visto con alegría cómo las obras que pasan por el Festival de Málaga –el caso de Sorda es un ejemplo, pero también Cinco lobitos, Verano 1993 o Los días que vendrán –tienen un excelente recorrido por otros festivales. Consiguen premios en otros eventos audiovisuales y, sobre todo, llegan muy bien colocadas a los premios Goya, que son ya en cuestión de muy pocos días [esta entrevista se realizó la semana de los Goya]. Espero que este año también las películas de Málaga tengan el mejor resultado posible, no solo a nivel de premios, sino también con unos excelentes resultados de taquilla.

J. C.: Es imposible separar el Festival de la ciudad de Málaga, que se vuelca en los días de celebración del mismo. ¿Cuál es el impacto a nivel cultural, social e industrial del Festival en una ciudad en auge que acoge tantos y tantos eventos a lo largo del año?
J. A. V.: Me vas a permitir que no hable de mí ni del tiempo que yo llevo, sino de los últimos años, porque creo que es un trabajo de equipo en el que yo puedo tener las ideas y dar el impulso, pero se materializa gracias a un trabajo más colectivo. Pero es cierto que en los últimos años el festival ha crecido mucho en dimensión, en reconocimiento y en prestigio. Y básicamente, te voy a ser sincero, conjugando la misma palabra que llevábamos conjugando desde el inicio, que es la palabra utilidad.
Nosotros trabajamos para ser útiles. Inicialmente a una ciudad, obviamente, porque queremos que el público de Málaga tenga un festival del máximo nivel y, además, porque nos apoya mucho. Nuestra alfombra roja es muy singular, yo creo que casi única en los festivales, por ese calor y por ese aplauso con el que se recibe a los actores, actrices y a los equipos de las películas. Pero útiles también a una industria. ¿Y cómo hemos desarrollado este concepto de utilidad? Pues no solo abriendo una ventana de exhibición potente, como la que supone nuestra sección oficial, sino interviniendo en la cadena de valor del audiovisual.
De tal manera que hemos creado un área de industria, un músculo bastante importante, nuestro MAFIZ, en el que las películas inician su recorrido por Málaga desde el laboratorio, pasando por el work in progress, para llegar, después de la exhibición, a la venta internacional a través de los Spanish Screenings, que es el mercado oficial del cine español y que tiene su sede aquí en Málaga. Esta área de industria, que también fue una apuesta que desarrollamos a partir del año 2017, en la vigésima edición, ha significado el poder conjugar, como te decía, la palabra utilidad de una manera muy plena.
Entonces, el sector audiovisual español e iberoamericano ha entendido que Málaga es un festival que le interesa. Y desde ese interés, hemos empezado a recibir cada vez más películas y a posicionarnos cada vez más. Esa posición a nivel nacional ha tenido su último reflejo en el Observatorio de la Cultura: el Festival de Málaga ha sido elegido como el proyecto cultural más importante de Andalucía y el noveno proyecto cultural de España. Esto para nosotros es un refrendo a un trabajo que estamos realizando con todo el interés del mundo y que nos hace pensar que no lo estamos haciendo mal.
Y luego, en el ámbito internacional, nuestro mercado atrae a cientos de personas. El año pasado, nuestra área de industria tuvo 1.600 invitados de 63 países que vinieron a ver cine español y a programarlo en sus distintos países de origen. Y esa conexión tan estrecha con el mundo iberoamericano que antes te describía nos permite tener aquí representantes de los 23 países iberoamericanos y mantener con ellos reuniones muy constructivas que nos permiten saber cómo lo estamos haciendo y en qué medida podemos mejorar.
J. C.: Como director del Festival, ¿qué le dirías a una persona que no ha estado nunca en Málaga dentro del contexto del Festival para que intuya qué se puede encontrar?
J. A. V.: Creo que el Festival de Málaga para muchos todavía puede resultar algo desconocido. Somos un festival de industria, pero no solo eso. Somos un festival de público, pero no solo eso. Somos un festival que dinamiza la socioeconomía de la ciudad de Málaga… pero no solo eso.
Yo invitaría a todas las personas a que nos conozcan. Que nos intenten conocer en la mayor extensión posible: que vayan a las proyecciones, que conozcan nuestra alfombra roja, que conecten con las celebrities que vienen, que vayan a nuestra área de industria y, si pueden, se asomen ahí y vean cómo está construida, que se acerquen a La Villa del Mar, que es nuestro último espacio, el que acabamos de construir en la pasada edición, que une tecnología con audiovisual a través de experiencias prácticas en las que puede participar cualquier persona que así lo desee.
Creo que de lo que se trata es de invitar a un evento global que tiene al cine como argumento y que se disfruta en una ciudad de un clima amable, con un público y con unos ciudadanos que son muy acogedores. Que, en definitiva, disfruten de una gran celebración en torno al cine en todas sus dimensiones posibles.

J. C.: Málaga se va a llenar de espectadores, cinéfilos y medios acreditados, tanto de prensa escrita, audiovisual y digital, en unos días. ¿Queda alguna sorpresa por desvelar que podamos adelantar desde mundoCine?
J. A. V.: Nosotros somos bastante abiertos y transparentes en todo lo que hacemos y no nos guardamos la sorpresa para el último minuto con el afán de sorprender o de captar la atención.
Lo contamos todo con detalle con una idea muy concreta, y es que el público sepa realmente lo que se va a encontrar, con quién va a poder cruzarse en las calles y con quién va a poder compartir las proyecciones, las películas y los homenajes.
Realmente lo hemos contado todo. Lo que sí me gustaría es llevarme yo la sorpresa de que los medios de transporte mejoren y podamos tener la posibilidad de contar lo antes posible –y ya parece que no va a ser así– con una línea de tren ya definitivamente restaurada entre Madrid y Málaga. Parece que los últimos plazos no van por ahí y que resulta complejo, pero esa sería para mí la mayor sorpresa del mundo [risas].
J. C.: Gestionar, organizar y programar un festival de la altura y capacidad como este debe conllevar un tiempo de antelación enorme. Ya estaréis también con la mente puesta en la edición tan especial de 2027, la edición número 30.
J. A. V.: Sin duda. Nosotros ya llevamos meses trabajando en la trigésima edición con diferentes proyectos que, como comprenderás, no te puedo contar; pero sí estamos avanzando en determinados homenajes y referencias. Básicamente porque queremos que sea una edición celebrativa, en la que todos podamos decir: «Oye, han pasado treinta años». No son muchos en comparación con otros festivales hermanos que ya están en los setenta, pero, aun siendo un festival joven, ya tenemos mimbres de madurez y es un número muy bonito.
Somos un festival asentado, con un recorrido apreciable, y a partir de ahí seguiremos intentando adaptarnos a los tiempos. Lo que hacemos constantemente es estar en conexión y diálogo con el sector y con todos los que lo conforman: tanto los que definen un sector que llamaremos más tradicional, como otros que están muy insertados en el mundo digital. Ellos nos van contando hacia dónde va este sector, porque el audiovisual no está experimentando una evolución, está experimentando una absoluta revolución en los últimos años, y tenemos que estar muy atentos.
De hecho, en este festival, dentro de La Villa del Mar, hemos generado un itinerario formativo para que todo el que quiera pueda conocer cuáles son las últimas tendencias en microficciones, formato vertical, y cómo la inteligencia artificial también se está posicionando de manera muy amplia en el audiovisual, o cómo evoluciona la realidad virtual en estos momentos. Lo que queremos es estar al día de lo que va sucediendo y, en ese sentido, seguiremos reflexionando para ver, en los próximos años, cuál es el papel que desempeña un festival y hacia dónde podemos seguir mejorando en utilidad.
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