Guillermo Balmori, cofundador de Notorious Ediciones: «España es el país con mayor afición al cine clásico del mundo».
Fundada en 2005, esta editorial española se especializa de manera exclusiva en la publicación de libros sobre cine.

Después de veinte años desde su fundación, Notorious Ediciones se ha consolidado como la editorial especializada en textos cinematográficos por excelencia de nuestro país. Con una cuidada presentación, sus libros incluyen fotografías, muchas de ellas inéditas, que forman parte de uno de los mayores archivos gráficos relacionados con el cine en España.
A los miembros fundadores de la editorial, Guillermo Balmori y Enrique Alegrete, se suman en los textos plumas cinematográficas de la altura de José Luis Garci, director de cine y primer Óscar de la Academia nacional; uno de los mejores críticos de la historia, Miguel Marías; periodistas cinematográficos como Oti Rodríguez Marchante o Moisés Rodríguez, de TVE; así como miembros destacados del programa de radio de divulgación cinematográfica Cowboys de medianoche, como Eduardo Torres-Dulce.
Con motivo de la celebración de la Feria del Libro de Madrid 2026, charlamos con Balmori, cofundador de la editorial, asiduo del programa Secuencias en 24 de TVE y programador de ciclos de cine clásico para el Ayuntamiento de Madrid, entre otras labores relacionadas con la promoción y divulgación del cine.

Jesús Casas: En este 2026 se cumplen más de 20 años desde que Enrique Alegrete y tú decidisteis fundar una editorial cuyo nombre evoca, de manera directa, a la excelsa obra homónima de Alfred Hitchcock, Notorious (1946), protagonizada por Cary Grant e Ingrid Bergman. ¿Cómo recuerdas el germen que dio paso al sello y, en perspectiva, todo este recorrido?
Guillermo Balmori: La verdad es que nunca me había parado a pensar en el número de años que han pasado desde entonces. Enrique Alegrete y yo nos asociamos para fundar Notorious Ediciones porque compartíamos el deseo de hacer un tipo de libro de cine muy específico: de gran formato, tapa dura, con fotografías a todo color y a menudo inéditas. Era, por tanto, un producto costoso de producir.
Precisamente por ese coste de producción, no todas las editoriales están dispuestas a gastar ese dinero. Al principio de nuestra andadura estábamos asociados con otra editorial, Ediciones JC, pero ellos no continuaron, precisamente, por esto que hablamos.
Nosotros decidimos seguir adelante, aunque nos costara dinero, porque es lo que realmente nos gustaba y nos sigue gustando. Por aquel entonces, yo era abogado [todavía lo es, aunque ahora se dedica principalmente al cine] y editar libros era más bien un hobby. Hay gente que se paga un viaje a Nueva York; yo invertía el dinero en producir un libro.
Llegó un momento en que, incluso, mi padre me recomendó que dedicara toda mi energía y mi tiempo a la editorial para hacer las cosas bien, y la verdad es que nos fue muy bien desde el principio.
J. C.: Con la edición de libros y más allá, como el formato físico audiovisual.
G. B.: Eso es. Además del libro convencional, trabajamos mucho con el formato DVD.
En aquella época, la piratería estaba en auge y las casas productoras querían aportar algo extra a la película en DVD para evitar esta irregularidad. Se nos ocurrió la idea del formato que ahora se conoce como digibook, que no es otra cosa que un libro-DVD.
Empezamos a hacer acciones promocionales en grandes comercios que incentivaban la compra de DVD, por ejemplo, si un usuario compraba X películas, se podía llevar un libro.
De ahí surgieron algunas colecciones en La Filmoteca de El Corte Inglés, que se llamaban Los imprescindibles. Eran títulos que seleccionábamos desde la editorial y a los que acompañaba este material adicional. De esta colección se editaron más de 600 títulos. En la primera tirada se encontraban títulos inéditos como Policía montada del Canadá, de Cecil B. DeMille; De ilusión también se vive, de George Seaton, y Caravana de mujeres, de William A. Wellman. También se hizo otra colección llamada El Cineclub, que era algo así como la serie B de Los imprescindibles, también con El Corte Inglés.
Todo este proceso hizo que acabáramos trabajando con todas las majors, como Warner, Paramount y Universal. Creo que, salvo Disney, trabajamos con todas ellas en la elaboración de contenido literario-cinematográfico para las ediciones en DVD, mientras que Notorious se iba asentando en la edición convencional de libros.

J. C. : Las ediciones literarias de Notorious están acompañadas de fotografías de gran calidad y producción. Atesoráis uno de los archivos gráficos cinematográficos más importantes del país. ¿De dónde viene tal colección de fotografías, muchísimas de ellas inéditas y desconocidas para el cinéfilo español?
G. B.: El archivo es de Enrique Alegrete, mi socio en Notorious Ed. Desde el día que lo conocí, ya era un coleccionista de cine y fotos sobre cine. De hecho, ahora está empezando a coleccionar carteles grandes de películas.
Tiene una barbaridad de fotos de rodajes, lobby cards [cromos con escenas de la película que se entregaban en los cines], guías publicitarias, programas de cine… Es un apasionado de todo esto y cada vez tiene más.
No lo puedo asegurar, pero debe de ser el mayor archivo gráfico sobre cine de nuestro país. Incluso comparado con el de la Filmoteca, diría que en lo que respecta al cine americano puede que sea más extenso que el suyo.
Tiene auténticos tesoros, como guías de los años treinta que son cuadernos grandes con la tapa forrada en piel y que son todo un lujo. Es una colección realmente impresionante, hasta el punto de que Warner y Paramount nos pedían este contenido gráfico para acompañar las ediciones en formato físico que editaban.
J. C.: Algunos de los libros que edita Notorious Ediciones se centran en el contenido gráfico. Se me viene a la cabeza, por ejemplo, el díptico que conforman Los mejores vestidos de la historia del cine y, recientemente publicado, Los hombres más elegantes de Hollywood. Ambos están escritos por ti y tienen en la portada a dos iconos: Grace Kelly y Cary Grant. ¿Podrías contarnos la idea que hay detrás de estos libros, que son absolutamente inéditos?
G. B.: Como bien dices, en la editorial le damos una grandísima importancia a la parte gráfica. Por supuesto, queremos que haya buenos textos firmados por grandes autores, pero la parte visual es imprescindible, ya que entendemos que el cine es imagen, sobre todo el tipo de cine que más nos gusta a nosotros, el de la época dorada de Hollywood, que era muy cuidadoso con la fotografía y la estética, algo que se perdió a finales de los setenta.
Respecto a los dos libros que comentas, surgieron porque doy clase en el Máster de Moda y Cine de la revista Vogue desde hace casi una década. Siempre me ha interesado mucho este apartado estético del cine porque, además, mi familia se ha dedicado a la moda y yo he sido educado en este mundo, sin considerarme un experto en moda.
A raíz de las clases del máster de Vogue, decidí sacar adelante el primero de ellos, que fue el dedicado a las mujeres, porque me parecía que en España no había ningún libro que comprendiese desde los vestidos más típicos de la historia del cine hasta otros que, pienso, había que reivindicar. Para mí ha sido un deleite, porque me gusta mucho el cine clásico en general, más allá de los vestidos o los trajes.
El de los hombres es una segunda parte del primero y surgió porque la gente me preguntaba por él cuando edité el de las chicas. Pensaba que no tendría tanto material, pero acabé encontrando mucho, no solo en la vestimenta elegante, sino también en los estilos de las películas, como el traje de astronauta de Charlton Heston en El planeta de los simios o las cazadoras que utilizaba James Dean en Rebelde sin causa, por ponerte algunos ejemplos.
J. C.: Además del extremo cuidado en el acabado estético de cada una de las ediciones y la inclusión de fotografías en gran calidad de impresión, una de las características de la editorial es el excelso nivel y conocimiento de los autores que escriben en ella, entre los que te encuentras. ¿De qué modo surge esta cartera de sabios cinematográficos venidos desde la propia industria, como José Luis Garci, y otros ámbitos, como es el caso de Miguel Marías, Víctor Arribas, Eduardo Torres-Dulce, Oti Rodríguez Marchante, Noemí Guillermo, etc.?
G. B.: Tengo que remontarme a la época en la que ejercía de abogado, cuando tuve la suerte de que me presentaran a Eduardo Torres-Dulce [exfiscal general del Estado español y divulgador cinematográfico], de quien yo era profundamente admirador. Escribí un libro sobre el melodrama cuando aún trabajaba en el despacho de abogados y le pregunté si quería prologarlo, que para mí sería un honor. Me dijo que sí enseguida, sin siquiera haberlo leído.
Con esto, quiero transmitir lo curioso que es cómo a veces surgen las cosas. Desde la abogacía, que, a priori, tiene poco que ver con el cine, conozco a Torres-Dulce, que, a su vez, me presentó al primer ganador de un Óscar en nuestro país, José Luis Garci, que quería seguir publicando libros desligado a la producción tras el cierre, años atrás, de su revista Nickelodeon, a la que «copiamos» parte de su estructura temática y editorial.
Así fue como surgieron los primeros libros publicados y escritos por José Luis Garci, y se fueron construyendo sinergias con diferentes autores que participaban en las diferentes publicaciones de Notorious.
Nuestra teoría entonces fue que era muy difícil que cada uno de estos autores, como Miguel Marías, José Luis Garci o Eduardo Torres-Dulce, escribiera un libro completo para su publicación, por una cuestión de tiempo y dedicación. Es por ello por lo que se nos ocurrió la idea de publicar libros especializados sobre un tema escrito por un conglomerado de autores diversos, pero con una experiencia y prestigio acreditados.
Esto, al mismo tiempo que me daba la oportunidad de contar para la editorial con autores que me gustaban, admiraba y respetaba, también daba una visión poliédrica sobre un director, un actor o un género a través de un libro comprendido por artículos de gente que escribe realmente bien y nos interesaba promocionar.
Con el tiempo, el grupo de autores que escribe con nosotros, como es normal, ha ido variando. Nos escriben frecuentemente personas que quieren ser partícipes de los libros, a través de sus textos. No todos pueden entrar, lógicamente, y ahí es cuando se produce ese proceso de selección, donde entra desde el gusto por un tipo de escritura cinematográfica o una cuestión temática a la que unos autores se ajustan más que a otros. Así es, en resumen, cómo se va configurando la participación de los autores en cada una de las publicaciones.
Creo que aunar escritores cinematográficos consagrados, como Miguel Marías, Oti Rodríguez Marchante, Quim Casas, José Luis Garci…, con otros a los que damos la oportunidad y van probando, es muy enriquecedor y valioso.
No es lo mismo escribir un texto pequeño sobre una película que forme parte del Universo Marilyn Monroe, que hemos editado por el 100 aniversario de su nacimiento, que escribir un texto largo sobre una sola película, como puede ser el especial que editamos de Taxi Driver. Hay gente que se desenvuelve mejor en un apartado en otro, y algunos son excelentes en todo.
Es difícil, y eso es algo en lo que he pensado mucho, compensar los libros en los que contamos con tantos autores, de manera que tengan la uniformidad y coherencia interna que requieren.
J. C.: Pero también ofrecéis libros escritos por un solo autor. Una de las virtudes de Notorious, a mi parecer, es la diversidad que ofrece al lector aficionado al cine.
G. B.: Tenemos algunos de estos, sí. En mi caso, a veces colaboraba en alguno de los Universos de…, pero ahora me doy el gusto de escribir mis propios libros, enfocados a mis gustos particulares, como los dos libros sobre Hollywood antes de la censura, de los que hay películas para un tercero en camino, o los que has comentado de Los mejores vestidos de la historia del cine y Los hombres más elegantes de Hollywood.
Hay algunos otros, como el especial por los 40 años de Terminator, que escribió Vicente Díaz en exclusiva porque era un experto en la materia.
J. C. Notorious Ediciones se ha convertido en una, sino la gran, editorial de referencia del género cinematográfico en habla hispana. Lo habéis hecho, además, reivindicando e indagando desde los inicios del cine y la etapa clásica de éste. ¿Por qué es tan importante, más en el S. XXI, hacer llegar estas etapas de la historia del cine al público?
G. B.: Esto es algo generacional que ha pasado siempre. A mi generación nos interesa y gusta mucho el cine clásico, por la sencilla razón de que se emitía en la televisión. No teníamos tanto acceso a ver esas películas en las salas de cine, pero, por suerte o por desgracia, había solo dos cadenas de Televisión Española donde se ponían películas clásicas a diario y en diferentes franjas, tanto por la mañana, tarde y noche.
Siempre he creído que en España hemos tenido un máster en cine clásico que no han tenido la mayoría del resto de países. De hecho, nuestra editorial vive, en parte, de aquella Televisión Española de los años 80/90 y de estos ciclos relacionados con el cine clásico y los clásicos del cine que se emitían en la época. Con lo cual, no me atribuyo a mí mismo ningún mérito especial, al fin y al cabo, el gusto nos viene de lo que veíamos en la tele.
Sí es cierto que, trabajando con estas majors, les costaba entender por qué en España se vendía más Perdición, de Billy Wilder, que Las crónicas de Narnia. Era algo que no ocurría en ningún otro país del mundo.
Te diría que España es el país con mayor afición al cine clásico del mundo. Un buen ejemplo de ello es que estos libros tan costosos que hacemos en Notorious no se hacen fuera. Es posible que haya contenidos más genéricos, pero algo tan específico como un libro exclusivamente sobre Rebecca (Alfred Hitchcock) o Gilda (Charles Vidor) no existe fuera de nuestro país.
De hecho, la hija de Gary Cooper nos dijo que en Estados Unidos no había ni un solo libro que se pareciera al que hemos editado sobre su padre.
Con esto solo quiero decir que la nueva generación no es más inculta respecto a este tipo de cine ni tiene menos interés, simplemente tiene menos acceso, o más oculto, que el que tuvimos otros en nuestra época. No somos mejores ni peores, simplemente convivimos con realidades diferentes.
J. C.: Estoy de acuerdo, pero solo en parte. Sin el trabajo de divulgación que hace una editorial como Notorious, programas como Secuencias 24, de TVE, conducido por Moisés Rodríguez, al que acudes habitualmente, Cowboys de medianoche, en formato radiofónico, o los ciclos de cine clásico que promueves junto al Ayuntamiento de Madrid, estas nuevas generaciones no tendrían referentes ni guías que les despertaran la curiosidad por este cine. ¿Cómo es esta faceta vuestra de divulgación en torno al cine y la etapa clásica?
G. B.: Hay que diferenciar, en primer lugar, entre cine clásico y clásicos del cine, porque creo que genera cierta confusión en general. El Padrino es un clásico del cine, pero no es cine clásico, del mismo modo que Los Beatles son un clásico de la música, pero no pertenecen al género de la música clásica.
Difundo y divulgo el cine que me gusta y con el que he crecido. Sé que hay un público al que le gusta y me importa poco si es mayor o joven. Ambos espectros me parecen estupendos.
Sobre todo, el público que más acude a este tipo de ciclos es femenino. Lo mismo ocurre en el día a día de las salas de cine, salvo en las películas de superhéroes o blockbusters.
No sé cuál es la percepción general, pero los inputs que recibo constantemente en la Feria del Libro, a través de los programas o ciclos de programación en el Ayuntamiento de Madrid, es que hay una generación de gente joven muy interesada por el cine clásico.
Es cierto que, por una cuestión práctica, en estos coloquios suele asistir gente con un bagaje personal y cultural en torno a la etapa clásica, cosa que agradezco. De este modo, puedo profundizar desde el principio en estos actores o directores y no tener que explicarlo cada día desde cero, lo que lastra parte del tiempo del objeto de las charlas. Doy por sentado que el asistente sabe quién es Billy Wilder o Barbara Stanwyck, y sobre eso se basa el coloquio.
Esto sí pasa, en cambio, con los estudiantes del Máster de Cine y Moda, donde debo hacer más hincapié en la introducción, porque, aunque muestran mucho interés, no saben quiénes son Greta Garbo o Rita Hayworth. Al final, este interés acaba haciendo que la asignatura sobre la estética o decoración de este tipo de cine se acabe convirtiendo en una de sus temáticas favoritas dentro del curso.
Como divulgador, el feedback que recibo de gente de cualquier edad es muy positivo, sostenido y creciente, por el cine clásico. Cuando me han propuesto cualquier cosa, he devuelto la propuesta a este tipo de películas, y siempre ha funcionado fenomenal a todos los niveles.
J. C.: Volviendo al contexto de la editorial, y para afinar el cierre de esta entrevista sobre la escritura en torno al cine, ¿cuáles son las características que un aficionado al cine puede encontrar en los libros que edita Notorious con asiduidad?
G. B.: Bueno, a ver cómo es esto de tirarse flores a uno mismo… [dice, sonriendo y ruborizado].
J. C.: De ahí que te lo pregunte, para que puedas echarme la culpa ante cualquier tribunal.
G. B.: Con sinceridad, creo que aportamos algo al ámbito de la escritura cinematográfica que no existe, ya no solo en España, sino a nivel mundial, y creo que eso es un valor importante.
Por ejemplo, tenemos una colección de enciclopedias con tomos muy gruesos que recopilan más de 11 000 carteles de la filmografía de directores clásicos, incluido el cine mudo, como el de D. W. Griffith. Eso no se encuentra en ningún otro lugar del mundo.
Nos ha llegado a escribir gente de Japón sorprendida porque exista una edición dedicada exclusivamente a Gilda, por ejemplo. Es algo que me llena de orgullo.
Por eso te decía que España es el país con mayor afición e interés por el cine clásico del mundo. No solo nosotros, sino que hay otras editoriales que han hecho traducciones y adaptaciones de libros editados originalmente en el extranjero que son más bonitas y están más cuidadas, incluso, que el original.
A nivel de texto y contenido visual, intentamos cuidar cada edición al máximo para que tenga el nivel que, creemos, merece el lector. Es posible que haya libros sobre Fellini, John Ford o, sin ir más lejos, sobre los vestidos de los que hemos hablado, pero creo que no con tanto volumen como los nuestros.
Nos motiva intelectualmente hacer cosas que no se han hecho nunca o, si se han hecho, hacerlas de un modo diferente
Acabamos de publicar un libro escrito por José Luis Garci sobre los directores B, acompañado por las fotografías de rodaje de cada uno de ellos. Habrá cosas parecidas, seguro, pero no a este nivel.
J. C.: Por último, además de recordar a todos los lectores de mundoCine que pueden encontrar todos los libros de Notorious Ediciones en su web y en la caseta n.º 341 de la Feria del Libro de Madrid 2026, queríamos preguntarte, si es posible, alguna exclusiva sobre lo que está preparando Notorious para estos próximos meses.
G. B.: Hay un libro en concreto que está dando un latazo increíble y del que muchos oyentes de Cowboys de medianoche habrán oído hablar: uno sobre listas de cine. Los buenos conocedores de José Luis Garci saben lo que le gustan las listas y, en esta ocasión, se propuso hacer un libro con las 100 películas elegidas por 100 personalidades diferentes del mundo de la cultura, el arte, etc.
Tenemos ya varios libros de listas, pero en este caso quería que las 100 elegidas tuvieran un formato muy concreto: 10 de cine mudo, 10 de cine español, 10 de cine contemporáneo, etc. Se empezó hace mucho tiempo y está resultando realmente caótico aglutinar todas las listas, porque cada una llega de una manera diferente.
A nosotros nos ayuda mucho, y son muy generosos, toda la promoción que hacen José Luis Garci y todos los Cowboys de Medianoche de las diferentes ediciones. Son [somos, apostillo] muchos los oyentes del programa durante muchos años.
Tenemos un gran tapón de libros para los próximos meses. Nos gusta celebrar los aniversarios de directores, actores o películas, y el de My Fair Lady, de George Cukor, se cumplió hace dos años, pero se ha ido retrasando por una serie de cuestiones. Espero que para este verano de 2026 esté ya disponible.
También tenemos en marcha un nuevo Universo de… en este caso, Cary Grant, para esta etapa. Regreso al futuro, El crepúsculo de los dioses y Ultimátum a la Tierra son libros que ya están en marcha, pero que están generando este tapón del que te hablo.
Hay que entender que, cuando se acerca un aniversario redondo, como el centenario del nacimiento de Marilyn Monroe, tenemos que aparcar todo para darle prioridad, porque es una fecha muy relevante. Algo similar ocurrirá con el 50 aniversario de Rocky o La profecía, que se cumplen este año 2026; el centenario de El maquinista de la General, de Buster Keaton, y en 2027, el centenario de otra obra maestra del cine: Metrópolis, de Fritz Lang.
También puedo adelantar que vamos a trabajar en un libro sobre géneros cinematográficos, concretamente sobre el cine musical, que es un tema que me apetece mucho tratar porque me gusta muchísimo. Además, tenemos pensado hacer algo especial con él, algo que no se haya hecho de esta manera en los diferentes libros que hay sobre el género musical.
Trabajamos también con AISGE, que es similar a la SGAE, pero para actores, bailarines y actores de doblaje españoles. Una vez al año hacemos un centenario y este año le toca a Paco Rabal, que saldrá después del verano.
J. C.: ¡Qué interesante también el nicho por explotar y reivindicar de los grandes profesionales del doblaje que ha dado y sigue dando el cine español! Hace poco hablamos con Isabel Valls, una de las figuras más destacadas del sector.
G. B.: Siempre he reivindicado y reivindico el doblaje. Lo defiendo desde un punto de vista cinematográfico y desde todo lo experto que pueda considerarme en cine.
Me parece muy bien que cada uno elija ver una película en versión original si así la disfruta. Parto de la base de que el cine es algo para disfrutar y, si es así, me parece muy bien. Sin embargo, no estoy de acuerdo con que la gente cinéfila tenga que ver el cine en versión original. Llevo diez años viendo cine en versión original porque apenas un 5 % del cine pre-code de Hollywood está disponible doblado. Pero es cuando veo una película doblada cuando la disfruto de verdad.
Supeditar todo a la voz de un actor no me vale, porque para mí son muy importantes la estética y la dirección artística de la película: los zapatos, la maleta, el secreter, las cortinas, la alfombra… Para mí eso es disfrutar completamente de una película. Manchar la pantalla con las letras de los subtítulos me parece aberrante; es como ver Las Meninas con letras debajo: una mutilación absoluta de la obra de arte.
Y ahora, centrándome más en el apartado formal cinematográfico, si Hitchcock ha puesto un puente con tres señores pasando por el fondo, es para que el espectador vea la composición total del plano y no se fije en las letras de abajo. Te estás perdiendo una parte importante de la imagen.
Para mí, en la balanza ganan la composición del plano, la dirección artística, el vestuario, la dirección de actores, los gestos, las miradas y los detalles mínimos que un intérprete muestra en pantalla frente a la voz del actor original.
Las películas que proyecto en los ciclos que organizo con el Ayuntamiento de Madrid siempre están dobladas. En España hay auténticas obras maestras del doblaje, como ¿Qué fue de Baby Jane?, de Robert Aldrich, y Matar a un ruiseñor, de Robert Mulligan. Es impresionante cómo están dobladas estas películas.
Insisto, quien quiera ver una película en versión original está en su derecho de disfrutarla así, porque razones tiene para ello. Pero hay muchas otras razones para disfrutar de las películas dobladas, sobre todo teniendo en cuenta el nivel de los profesionales del doblaje de nuestro país.
¡SÍGUENOS!
- Guillermo Balmori, cofundador de Notorious Ediciones: «España es el país con mayor afición al cine clásico del mundo». - junio 9, 2026
- Crítica de ‘La desconocida’: Solvente policíaco que indaga en la culpa y la memoria. - junio 5, 2026
- Ricardo Darín es el rostro del cartel oficial del Festival de Cine de San Sebastián 2026. - junio 3, 2026
