Crítica de ‘The Lady’: Otro escándalo de la casa real.

La serie The Lady se basa en la vida de Jane Andrews, asistente de estilismo de Sarah Ferguson, más conocida como Fergie, la duquesa de York. Su estreno llega apenas meses después de la desclasificación de los archivos de Epstein, donde se relaciona a la duquesa como amiga del magnate estadounidense y criminal sexual, motivo por el cual la producción ha sufrido incluso el boicot de su reparto protagonista. Aunque el de Jane es un caso aislado, resulta indudablemente mediático y es chocante esta conexión profunda y oculta que tiene la monarquía con las atrocidades, los crímenes y la doble cara.

Compuesta por cuatro capítulos ya disponibles en el catálogo de Movistar Plus+, The Lady, creada y guionizada por Debbie O’Malley (Todas las criaturas grandes y pequeñas), es una mezcla entre el género de suspense, el misterio policial y el drama ficcionado al estilo The Crown (de hecho, está producida por los mismos responsables). Si bien logra entretener, la producción resulta irregular e incoherente en su narrativa. Además, el retrato que se hace de nuestra protagonista como una persona inestable, violenta y comúnmente etiquetada de «loca», termina por aburrir hasta convertirse en una experiencia algo maniquea y predecible.

En los años 90, Jane Andrews, interpretada por Mia McKenna-Bruce (How to Have Sex), es una joven de una ciudad portuaria al norte de Inglaterra, dependienta de Marks & Spencer que sueña con Lady Di, mudarse a Londres entre recortes de revista y diseños de moda. De carácter depresivo e inseguro, pero a la vez ambicioso y soñador, se entrevista con el Palacio de Buckingham para ser la nueva asistente de la duquesa de York. Allí se convertirá en su sombra y en su confidente, siempre enlazadas por las decepciones amorosas. Andrews crecerá socialmente y, después de un breve matrimonio y respectivo divorcio, su vida laboral y su situación emocional se verán afectadas.

Destaca, ante todo, una Natalie Dormer (Juego de Tronos) en el personaje de Fergie: una figura extravagante, impredecible y egocéntrica, que comparte mucho de su personalidad con Jane. Sin embargo, la amistad entre las dos mujeres, dependiente y abusiva, se opaca por ser tan insistente en la obsesión y la ira de Jane, dejándonos clara la intención de la trama: demostrar su locura, la decepción y el propósito de sustentar el escándalo que vino después, resultando demasiado ilustrativa y un tanto innecesaria o injusta en algunas escenas.

A esto se le suma una segunda línea temporal que, a cuentagotas, nos revelará el asesinato de un hombre a manos de Jane y su consiguiente búsqueda por parte de la policía, lo que reorienta el estilo de la serie de manera inquietante. La serie se convierte entonces en una justificación de su personaje; califica todos sus actos de inestables y desmesurados gracias al testimonio del exmarido, amigos y trabajadores de la casa real. Definitivamente, se utiliza un recurso fácil, poco elaborado e incluso infantil para abordar su psicología, tiñendo a The Lady como un producto artificial y sensacionalista.

Con esto, la obra sacrifica y reduce a su protagonista para alimentar el morbo, convirtiéndose en un thriller mediático entretenido, pero mezclado con un cuento de princesas fallido.
NOTA: ★★☆☆☆
«THE LADY», YA EN MOVISTAR PLUS+.
TRÁILER DE THE LADY:
PÓSTER DE THE LADY:

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