‘Backrooms’ y su set de 2800 metros cuadrados de moqueta amarilla en el que hasta el propio equipo de la película se perdía.
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Hoy decidimos hacer noclip para entrar, figuradamente, en el set de rodaje de Backrooms, el fenómeno de terror del joven Kane Parsons. Al otro lado no encontramos una simple pantalla verde, sino una pesadilla arquitectónica tan laberíntica y alienante que incluso el propio equipo técnico tuvo que recurrir a mapas para no perderse.
Desde su origen en 4chan hasta la concepción visual de Kane Parsons

La serie de cortometrajes tiene su origen en una fotografía tomada en 2003 y publicada anónimamente en 4chan en 2019. Dicha imagen, identificada posteriormente como una anodina tienda de manualidades de Wisconsin, se convirtió en el foco de un creepypasta, es decir, una leyenda de terror de internet, la cual acabó dando lugar a los backrooms tal y como los conocemos hoy.
Kane Parsons, el cineasta de 20 años que ha pasado de YouTube a la dirección de la mano de A24, tenía muy claro que quería trasladar muchos de los elementos de la webserie a la gran pantalla, pero uno de ellos era el más importante de todos: las paredes. «Debían estar revestidas de papel pintado porque siempre fueron clave a la hora de describir las backrooms», explica el director en las notas de producción. «También funcionan como la huella de una ubicación, como una marca física que ayuda a realzar la idea de que las backrooms se autoconstruyen».
Parsons, artista autodidacta de efectos visuales, perfeccionó su técnica durante la pandemia utilizando Blender, un software libre que ya había empleado Gints Zilbalodis, ganador del Óscar a la Mejor Película de Animación, en Flow, lo que le permitió diseñar modelos 3D exactos de los decorados, la iluminación y los movimientos de cámara. De este modo, pudo entregar diseños conceptuales y storyboards detallados a los jefes de departamento.
«Nos permitió ver si había una columna y si debíamos mover una pared un metro más a la derecha», comenta Parsons. «En general, lo que se ve en la película es idéntico al contenido del archivo de Blender».
De los estampados amarillos al mobiliario de época

Dentro del universo de la película, los estampados florales o zigzagueantes cambian constantemente, sugiriendo una entidad en mutación perpetua. Para conseguir tal efecto, el diseñador de producción, Danny Vermette, invirtió un mes entero en diseñar el papel de las paredes y realizó hasta 50 pruebas de cámara distintas.
«Estudiamos muchas variaciones porque ver el papel en la pantalla de un ordenador es totalmente diferente a verlo en un decorado iluminado para un rodaje», señala el colaborador habitual de Osgood Perkins (Longlegs, The Monkey). «Para el rodaje, hubo que intensificar el estampado en algunas salas al cambiar de una iluminación cenital a focos empotrados. Basta con un cambio de tonalidad para alterar la atmósfera de una escena».
En una conversación con Curbed, Vermette añadía: «El papel pintado de la foto original y de la serie Kane era nuestro punto de referencia visual, pero en el cine hay que tener mucho cuidado con los derechos de uso, con lo que se puede y no se puede utilizar legalmente, así que tuvimos que investigar un poco. Resulta que el papel pintado con diseño en forma de V de la foto original de la tienda OshKosh era algo que todo el mundo fabricaba en los años ochenta y noventa, y estaba por todas partes. Había cuatrocientas variaciones diferentes. Jugamos con la escala y la tonalidad, y creamos 30 variaciones diferentes para ver qué funcionaba ante la cámara».

Respecto a los muebles, Vermette declara: «Tenía una idea muy concreta en mente, casi una gama de colores específica. Para ello, contábamos con un comprador increíble: Eric Cairns. Lo conozco desde hace 30 años y es como si me leyera el pensamiento. Se puso manos a la obra y se lanzó directamente a Facebook Marketplace».
Por su parte, Cairns relata la odisea de equipar las backrooms: «Me repugna apoyar a Meta, pero es imposible eludir su poder a la hora de buscar muebles vintage. Aunque también encontré un buen lote de sofás rojos que utilizamos en una empresa local de liquidación de mobiliario hotelero. Fue muy divertido dar con las lámparas de los años noventa, sobre todo cuando aparecían en parejas y con las pantallas intactas. Eso sí, tardé un rato en dar con los sofás perfectos para la oficina y el salón del Dr. Kline: queríamos algo con tonos pastel suaves y detalles de madera que sirvieran como ejemplos exquisitos de la belleza del diseño de los años noventa».
Sin embargo, el equipo no solo se dedicó a buscar piezas, sino que también construyó elementos decorativos empotrados en suelos y paredes. Al respecto, Vermette recuerda: « Cortaba zapatos por la mitad. El reto cuando cortas objetos así es averiguar cómo hacer que se mantengan en equilibrio; por ejemplo, un trono de gran tamaño que se está volcando».
«¡Sacadme de aquí!»: El terror real del reparto mientras rodaban en los decorados

Habría sido infinitamente más sencillo y barato grabar todo el metraje con pantallas verdes, pero Parsons quería hacerlo con los actores en espacios reales. «Las backrooms debían dar la sensación de ser absorbentes; eso es lo que intentábamos comunicar mediante los elementos visuales», apunta el cineasta. «La película pone mucho énfasis en la relación espacial entre los personajes y el espacio físico que les rodea».
Chiwetel Ejiofor confesó su asombro durante una entrevista para Discussing Film: «Me pareció que el decorado era increíble y tardé mucho en darme cuenta de que era el primer decorado físico. Cuando vi los cortometrajes, pensé que ya se había construido en algún lugar. No acababa de entender que él lo hubiera creado todo».
Su coprotagonista, Renate Reinsve, confesaba con una risa nerviosa durante una charla con CNN: «Nunca iba sola por allí. La zona de descanso de los actores estaba cerca de una de esas habitaciones con piscina y terminé rogando que me sacaran de allí».
Parsons lo explicaba así en Interview Magazine: «Siempre que un personaje camina por el suelo, se trata de un suelo real. Siempre que toca físicamente una pared, se trata de una pared real. En la mayoría de los casos, si estabas en el plató, podrías colocarte en medio, dar una vuelta de 360 grados y no verías ninguna pantalla azul ni nada que rompiera la sensación de estar realmente allí».
Debido a limitaciones presupuestarias y de espacio, no pudieron construir todo el laberinto, pero sí lo suficiente para engañar a cualquier ojo humano: 2800 metros cuadrados de decorado repartidos en cuatro platós, 3000 metros cuadrados de papel pintado y 2500 de moqueta. El despliegue fue tal que, al igual que les sucede a los personajes que se pierden en el Nivel 0, el equipo tuvo que usar mapas para no quedarse atrapado. O simplemente rezar para que ninguna entidad decidiera que se habían convertido en el tentempié del día.
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