Crítica de ‘Aída y vuelta’: La sitcom española por antonomasia da el salto a la gran pantalla con éxito.

¿Y si Aída hubiese continuado? Esa es la pregunta que el actor y director Paco León, el eterno Luisma, junto a su equipo, se hicieron al plantear un revival en forma de película, Aída y vuelta, que no solo huele a taquillazo, sino que realmente es una comedia notablemente fresca, ligera y muy divertida.

Aída y vuelta nos muestra una ventana a un mundo alternativo en el que la serie nunca terminó en 2014 (tras sus 10 temporadas y 238 episodios). El guion explora cómo los actores terminan quemados después de chorrocientas temporadas y la idiosincrasia del entretenimiento de masas español, con un detalle delicioso que evoca inevitablemente el tono de la ya clásica Paquita Salas.
No es coincidencia que Paquita Salas se estrenase en 2018, mismo año en el que se sitúa Aída y vuelta: estamos en una España pre-pandemia. Sí, un país que había sufrido duramente la crisis del 2008, pero en el que aún se vivía un cierto optimismo. Un país en el que, trabajando dignamente, llegar a fin de mes y poder vivir (que no solo sobrevivir) era más que un sueño para muchos y muchas.

Aída y vuelta es un tipo de meta-comedia muy castiza, profundamente española, muy «dosmilera», muy de nuestra generación millennial, esa que vivió en tierna edad el paso del VHS al DVD y la TV de tubo a la TDT. De cuando nuestros referentes culturales eran lo que dictaba la parrilla televisiva (ya fueran las cadenas españolas o las internacionales, para los niños agraciados en aquel momento con el privilegio de Canal+). Una cinta que, en definitiva, rezuma nostalgia por los cuatro costados.

La ambientación en 2018 irradia toda la película y le da un factor diferencial respecto a la serie original: los iPhones, el Instagram, los selfies y la exposición fuera de la TV para las celebrities están a la orden del día, y vemos cómo los protagonistas sufren esa presión detrás de las cámaras. Los actores –la mayoría de vuelta (con la notable ausencia de Ana Polvorosa)– se interpretan a sí mismos y nos muestran un poco de su mundo: desde Eduardo Casanova autoparodiando su papel de «gay con pluma» estereotípico, hasta Carmen Machi recibiendo una oferta del PSOE para presentarse a las elecciones.

La dirección de Paco León (Kiki, el amor se hace) sabe mantener el ritmo y el equilibrio entre todos los egos y pasiones. El ADN de la serie está perfectamente respetado, al mismo tiempo que han sabido darle una bocanada de aire fresco. Los fans de Esperanza Sur pueden respirar tranquilos y van a pasar un estupendo rato frente a la gran pantalla.

El formato cinematográfico brinda a Aída y vuelta de una cadencia distinta a la de la sitcom televisada, y consigue que el filme se establezca como una especie de spin-off que suma y enriquece, en vez de restar o embrutecer. ¡Un éxito que hay que disfrutar!
NOTA: ★★★★☆
«AÍDA Y VUELTA», ESTRENO HOY EN CINES.
TRÁILER DE AÍDA Y VUELTA:
PÓSTER DE AÍDA Y VUELTA:

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