Crítica de ‘Rebuilding’: Josh O’Connor y la crisis existencial del vaquero sin vacas.

Cuando Rebuilding, de Max Walker-Silverman (A Love Song), se proyectó por primera vez, bajo el amparo del Festival de Sundance 2025, el cielo californiano lucía un apocalíptico filtro naranja, patrocinado por aquellos devastadores incendios forestales que lo devoraban todo.
En un contexto similar, conocemos a Dusty, un ranchero divorciado de Colorado que, tras perder en un incendio las tierras (y el ganado) que pertenecieron a su familia durante generaciones, acaba reubicado en un aparcamiento de caravanas gestionado por la FEMA (la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos).

El título, claro está, tiene un doble sentido. Rebuilding (reconstruir, en español) no alude (solo) a la necesidad de reconstruir su verde y próspero hogar, sino también a la de hacer lo propio con la relación con su hija pequeña, algo que se aprecia en los tiernos momentos que comparten en pantalla, como cuando le enseña a esta a ensillar un caballo o cuando transforma el techo y paredes de la roulotte en una constelación de estrellas fluorescentes durante una fiesta de pijamas.
Pero el instante más revelador de todos ellos llega con un cuento infantil que la pequeña lee en su tablet, de título Las botas mágicas. La fábula de William –un niño cuyas botas le permiten viajar a cualquier lugar hasta que se le quedan pequeñas, sumiéndolo en el lamento de no poder explorar más, hasta que descubre que la verdadera magia siempre ha estado en su interior– funciona como el reflejo del arco narrativo de Dusty, cuya tremenda crisis de identidad queda al descubierto con una inocente pregunta de la niña: «¿se puede ser un vaquero sin vacas?».
El dubitativo «eso creo» de su padre deja claro que ni él mismo tiene la respuesta. Basta con observar la mirada de perro apaleado de un Josh O’Connor encorvado, contenido y callado, en un registro que dialoga con sus trabajos más indies, como The Mastermind o La quimera, para que el espectador sienta como propia la pérdida de ese rancho de establo azul.

Su Dusty es un hombre con el que resulta muy fácil empatizar, y que encuentra un consuelo inesperado y un renovado sentido de propósito en el improvisado vecindario que lo rodea, cuyos miembros al principio describía como «no vecinos como tales»: una viuda, una pareja de lesbianas, un matrimonio interracial, un fontanero afable y un ermitaño de los bosques.
Con ellos, el cineasta, que concibió y escribió esta historia tras conocer cómo las llamas devoraron la casa de su propia abuela años atrás, no se recrea en la destrucción. Su lente, por el contrario, huye del miserabilismo de sus situaciones para intentar capturar lo que germina bajo las cenizas: el espíritu de comunidad, la resiliencia humana ante la pérdida y la solidaridad, valores que él mismo experimentó tras aquella desgracia personal.

Lento y contemplativo, este neo-western huye de los arquetipos testosterónicos y rudos. Poético resulta que esta deconstrucción de la masculinidad del vaquero de toda la vida llegue a las carteleras españolas justo en la semana en la que Clint Eastwood, maestro y guardián de la virilidad del salvaje Oeste, anuncia su jubilación.
En este western crepuscular moderno, es imposible no advertir la influencia del cine de Chloé Zhao (Nomadland, The Rider). Existe una dialéctica entre los majestuosos planos generales de los paisajes abiertos, donde incluso la tierra calcinada tiene una belleza sobrecogedora, y la sensación de opresión que transmiten los espacios internos. La dirección de fotografía de Alfonso Herrera Salcedo hace un uso exquisito de la luz natural en los exteriores, mientras que en el interior de la caravana, los tonos apagados y los encuadres cerrados hacen que O’Connor se perciba como alguien que sufre encierro.

Como suele ocurrir con los relatos que fían toda su fuerza a la atmósfera, el filme funciona mucho mejor cuando deja que las imágenes de la América profunda hablen por sí solas, y tropieza en un tramo final excesivamente guionizado y artificioso que rompe con la naturalidad del resto del metraje.

En definitiva, Rebuilding es una pequeña historia que nos habla de salir adelante e intentar encontrar brotes verdes en la tierra quemada. Y, a ser posible, en compañía.
NOTA: ★★★☆☆
«REBUILDING«, ESTRENO HOY EN CINES.
TRÁILER DE REBUILDING:
PÓSTER DE REBUILDING:

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