Crítica de ‘Spider-Man: Brand New Day’: En busca de la identidad perdida.

Resulta paradójico que el Spider-Man de Tom Holland no hubiese encontrado un espacio propio dentro del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM). No me refiero, claro está, a que no haya dispuesto de un presupuesto acorde al superhéroe arácnido o a películas protagonizadas por él, que suman tres antes de esta nueva Spider-Man: Brand New Day, que llega a los cines en pleno verano y promete una recaudación histórica solo con la venta anticipada de entradas. No. Hago alusión a que, desde su presentación en sociedad hace ya una década en Capitán América: Civil War, el amigo y vecino más popular de Nueva York siempre ha estado rodeado, por no decir opacado, de otros elementos, personajes o tramas que no le han permitido desarrollar su propio camino del héroe.
Bien como un discípulo aventajado y algo macarra de Tony Stark en la primera película de Holland como Parker en «solitario»; un adolescente de vacaciones por Europa junto a sus inseparables MJ y Ned, pero alejado de sus raíces, las calles de Manhattan, en su segunda entrega; o en ese batiburrillo coctelero que es Spider-Man: No Way Home, en el que, para más inri, también aparecían sus predecesores cinematográficos, Tobey Maguire y Andrew Garfield, cuyo mayor recuerdo fue el trágico suceso que rodeaba a May y que empujaba a Parker a resetear todo y convertirse en un completo desconocido para todos aquellos con los que la persona, y no el superhéroe, se había relacionado hasta entonces. Peter Parker, Spider-Man, pedía a gritos su propio arco heroico y personal, y por fin, en Brand New Day, Marvel ha decidido entregárselo.

Esta nueva entrega cierra una trilogía y abre un nuevo camino en el que, esta vez sí, los rascacielos y las avenidas de Manhattan sirven de lugar de lucimiento y balanceo para un Spider-Man que acude a resolver crímenes y a detener a maleantes de poca monta que no suponen un gran desafío para el héroe encarnado por Parker. Uno ya no tan joven, a las puertas de la adultez, que se encuentra en una soledad autoinfligida y cuyo único nexo con la sociedad que le rodea es a través de su alter ego superheroico, que se ha convertido en aliado del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés). Mientras tanto, Peter lidia con el duelo, la pérdida y el dolor de alejarse de quienes más quiere. Es aquí donde Destin Daniel Cretton (Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos), encargado de dirigir esta nueva película de la saga, encuentra el auténtico pozo petrolífero en el que crece la historia.

Echando la vista atrás, argumentalmente, a la Spider-Man 2 dirigida por Sam Raimi –el mejor director que ha tenido esta saga hasta la fecha, de largo–, Brand New Day ahonda en la profunda crisis de identidad que asola a Peter Parker y en su incapacidad para balancear la persona y el héroe. Todo conflicto emocional que se acerca peligrosamente a la depresión tiene pronto consecuencias físicas en la persona y, en el caso de Peter, se manifiesta en un descontrolado crecimiento de sus genes arácnidos, que desequilibran al personaje y se hacen notar en forma de secuelas orgánicas, como el nuevo origen de sus telarañas, una hipersensibilidad a todo lo que le rodea y un descontrol total de sus poderes.
Por fin se plantea un conflicto dramático centrado propiamente en el personaje y en cómo Spider-Man es tan especial como lo es Peter Parker. Todo esto se conjuga con escenas de acción frenéticas que convergen entre el CGI de los balanceos y los efectos prácticos de la lucha cuerpo a cuerpo, donde por fin se vuelve a apostar por los colores vivos frente al aspecto digitaloide de sus predecesoras.
Si antes mencionábamos a Raimi por el alma psicológica de la película, ahora debemos también evocar el marcado estilo de los videojuegos de la saga, así como el apartado de animación de la franquicia del Spider-Verso, sobre todo en aquellos momentos en los que la soledad de Parker se engrandece, a la vez que el personaje se hace pequeño frente a la enormidad de Nueva York.
Y, tras las críticas que el intérprete británico ha recibido en los últimos años, hay que ensalzar el trabajo de Tom Holland tanto como Peter como héroe. La hondura psicológica de la carga, la culpa y el duelo logra expresarla con mucha solvencia, así como el dolor que le supone estar alejado de MJ, interpretada de nuevo por Zendaya, con la que contrajo matrimonio recientemente y con quien comparte un par de escenas donde la química alcanza picos que en ningún otro momento de la película tocará.

No dejan de aparecer, por desgracia y en perjuicio del ritmo de un metraje alargado de más, muchos personajes que importan poco, se acercan a estereotipos sin demasiado carisma y los ya resultones cameos de los que adolece este tipo de género y que, por supuesto, no se mencionarán para evitar cualquier tipo de destripe. Sí cabe citar, por otro lado, a Jon Bernthal, que vuelve a demostrar que el traje de The Punisher le sienta como anillo al dedo y que genera una camaradería con Spider-Man a priori imposible, pero que acaba siendo prácticamente un bromance divertido y canalla.

Pese a que acaben pesando más las virtudes que sus defectos, estos últimos siguen siendo un lastre que impide que esta nueva entrega de Spider-Man se sitúe en el top del trepamuros en su recorrido cinematográfico. La cantidad de subtramas que entran y salen sin demasiado interés, así como la falta de un antagonista a la altura del personaje, hacen que su último acto se sienta estirado, con varios finales en los que la sobreexplicación y el subrayado emocional vuelven a salir al rescate del miedo a que alguien se haya quedado por el camino.
Tampoco ayuda que, no sé cuántas películas después, el guion siga deteniéndose a explicar al espectador cuestiones biogenéticas y tecnológicas que no dejan de ser una simple conveniencia narrativa para tirar hacia delante y que, por tanto, deberían ocupar menos metraje y funcionar como un mero MacGuffin más que una subtrama en sí misma.

Quizá el hartazgo que el género de superhéroes lleva generando desde hace mucho tiempo haya afectado a las expectativas sobre esta Spider-Man: Brand New Day, que eran pocas o nulas, permitiendo que la película encuentre parte del alma e identidad de un personaje que se había diluido entre capas, armaduras y viajes en el tiempo. Del mismo modo que Peter, esta nueva entrega parece buscar la esencia del género, y eso es, sin duda, de agradecer.
NOTA: ★★★☆☆
«SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY», ESTRENO HOY EN CINES.
TRÁILER DE SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY:
PÓSTER DE SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY:

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