Marco Cáceres, actor de ‘Hugo 24’: «Llegué a Madrid con una mano delante, otra detrás y un sueño: ser actor».
Este viernes 15 de mayo, día de San Isidro, patrón de Madrid, se estrena en cines la nueva película de Luc Knowles.

Marco Cáceres es un actor malagueño que lleva residiendo en Madrid desde los 17 años, edad en la que conoció a su compañero de reparto en Hugo 24 y amigo, Arón Piper. Marco llegó a la capital con una maleta cargada de ilusión para luchar por su sueño de ser actor. En el camino, varias residencias en el extrarradio madrileño y unos cuantos años alejados de la interpretación, que forjaron la persona que hoy es.
Manu, su personaje en la segunda película de Luc Knowles (Libélulas), va a ser uno de los más recordados del año cinematográfico español, y cabe esperar que tenga un recorrido en la categoría de revelación en la temporada de premios. Marco transmite una satisfacción, entusiasmo y agradecimiento por el momento profesional en el que se encuentra, que desprende honestidad y generosidad para con los suyos.
En esta charla para mundoCine, Marco transmite una satisfacción, entusiasmo y agradecimiento por el momento profesional en el que se encuentra, desde el piso que comparte con Arón en Madrid. Nos cuenta cómo es trabajar con un director que aborda la preocupación social e historias en los márgenes, casi de manera documental, como Luc, y en qué momento profesional y personal se encuentra este malagueño, dispuesto a dejarse la piel por vivir lo que le quede de vida siendo actor.

Jesús Casas: Gracias por atender a mundoCine a unos días del estreno en salas comerciales de Hugo 24. ¿Cuáles son tus sensaciones en estos días previos al estreno, teniendo en cuenta que la película ya se ha proyectado en el Festival de Málaga, Ámsterdam y Viena?
Marco Cáceres: Me siento muy feliz porque la película está teniendo una gran repercusión desde su estreno en Málaga. Además, es un trabajo que hago con Arón [Piper], que es un grandísimo amigo mío. El feedback que nos llega es buenísimo en torno al tema social que trata la película, y también comentando la relación que tienen nuestros personajes, Hugo y Manu.
En el punto en el que estoy de mi carrera, es muy guay que el personaje que interpreto en Hugo 24 esté recibiendo tan buenas críticas y me ayuda mucho de cara a los dos proyectos que vienen, que también son muy potentes. Es un empujoncito para que la gente ya me vaya ubicando en la industria. Es una sorpresa muy bonita para mí que el personaje de Manu esté gustando tanto.
J.C.: Ya con Libélulas, el cine de Luc Knowles centra su mirada en historias de personajes en los márgenes. En esta película, de nuevo con dos amigos casi hermanos, el contexto es aún más amplio y actual. Compartís plano con el extrarradio de Madrid, que tanto está sufriendo el problema de la vivienda. ¿Cuál fue el enfoque que os dio el director y tu punto de vista como profesional del cine, un medio tan implicado con la sociedad, sobre el tema de la película?
M.C.: Luc tenía muy claro desde el principio del proyecto que Tetuán, Madrid, tenía que ser un personaje más en la película y, al rodar tantísimo en exteriores, así lo sentimos. Arón y yo tenemos una relación parecida a la de los personajes, y estar en la calle, entre la gente real, el tráfico o el ruido de las sirenas de las ambulancias, nos facilitaba el hecho de meternos de lleno en nuestro papel. Suponía un subidón.
En cuanto a la trama, el tema de los alquileres es algo que preocupa a muchísimos españoles hoy en día, porque han alcanzado unos precios y condiciones imposibles. La gente trabaja muchísimo y, por más esfuerzos que hace, resulta muy difícil llegar a fin de mes. Me siento en una posición privilegiada, de estar currando, de que las cosas estén yendo bien, y eso me permite vivir de manera independiente, que es un auténtico lujo tal y como están las cosas.
Estoy muy orgulloso de poder formar parte de una película que aborda este tema tan importante y de intentar aportar el granito de arena que esté en mi mano.
J.C.: ¿Cómo fue el recibimiento que te dio Madrid cuando decidiste mudarte de tu Málaga natal para seguir con tu carrera profesional en el cine?
M.C.: Llegué a Madrid con una mano delante, otra detrás y un sueño: ser actor. Empecé en La Elipa, en el extrarradio de Madrid; he cambiado un montón de veces de piso y estuve trabajando de camarero mientras completaba mi formación haciendo cursos.
Madrid me recibió con los brazos abiertos y ahora es mi segunda casa. Gracias a la gente con la que me he cruzado y a las oportunidades que han surgido, desde mi experiencia, no puedo decir que Madrid se me haya hecho grande nunca. A día de hoy, es el lugar donde vivo, quiero seguir viviendo y seguir disfrutando de los tan buenos momentos que me ha dado esta ciudad.

J.C.: Centrándonos en tu personaje en la película, Manu, es un personaje con el que el espectador es capaz de empatizar por su humor y gracia tan innata, y, a la vez, se echa las manos a la cabeza con algunas decisiones. ¿De qué manera construiste y encontraste la voz del personaje de Manu?
M. C.: Mi punto de partida siempre es el de no juzgar a los personajes. Siempre los considero buenas personas que, de repente, pueden llegar a tomar malas decisiones, o han tenido circunstancias que les han llevado a tomarlas. En el caso de Manu, hice esa búsqueda en el buen fondo que comentas que el personaje tiene, a la vez que se mete en una serie de problemas por querer ayudar a un amigo en una situación crítica, Hugo.
El personaje de Arón es mucho más introvertido en la película que el mío, pero con tan solo una mirada ya entiende que está pasando un momento muy jodido a nivel personal. Desde la inocencia y la vulnerabilidad que tiene Manu, se va metiendo en pequeños problemas, sin saber ni analizar las consecuencias de sus actos, más allá de echar una mano a un amigo.
Ni Hugo ni Manu son dos malas personas, son dos chavales de barrio que meten la pata sin ser conscientes del daño o putada que pueden estar haciendo a otras personas con ello. Hay circunstancias en la vida que a mí también me han llevado a situaciones similares a las de estos personajes. No me juzgo, me siento orgulloso de la persona que soy hoy, y esas pequeñas cagadas también te hacen crecer y madurar, de otro modo no habría aprendizaje de ningún tipo.
J.C.: Hilando con la amistad tan profunda y la química entre Hugo y Manu / Arón y Marco, hay una escena en la película que muestra esto, en la que ambos personajes salen de un comercio de barrio tarareando con mucha gracia y de manera muy orgánica la canción Pongamos que hablo de Madrid, de Joaquín Sabina. Muestra muy bien la relación entre ambos.
M.C.: Había una idea en torno a este tarareo que comentas [encuentra la risa mientras recuerda la escena en concreto]. Era una canción que teníamos presente en varios momentos y ahí surgió muy orgánico. Tiene mucho de nosotros dos.
Luc es un director muy sutil para meter este tipo de detalles tan naturales, tiene mucho ojo y los cuida mucho. Nos dio el pie para hacerlo y el resultado lo tenéis en la película. Ese momento, además, está apoyado por la canción original de la película, que es un temazo de Arón y que hila muy bien con la narrativa porque va dedicado a la figura de su madre, que está muy presente en Hugo 24.

J.C.: El pasado mes de septiembre, cuando acabó el rodaje de Hugo 24, charlamos con Luc Knowles. Me gustaría saber tu experiencia como actor en un cine que utiliza tanto la técnica documental, captado por ópticas y lentes que consiguen atrapar tus reacciones a mucha distancia.
M. C.: En general, no pienso demasiado en la cámara, más allá del previo al comienzo de la secuencia. Sí, suelo hablar con el director de fotografía para saber en qué rango de plano vamos, para saber la energía en función de la escena y lo que requiere. Tengo una forma muy natural y orgánica de actuación y, en este caso, se suma la química con Arón y la forma de rodar de Luc, con esa cámara que está en tomas medio-lejanas. Estoy deseando que salga algún making of de la película para que podáis ver la verdad que tiene la cámara, siguiendo a los personajes de una forma completamente real.
Hay una cosa que agradecemos muchísimo a Luc, y es el grandísimo trabajo previo que hicimos sobre el guion a base de ensayos, para estar preparados en la escena y no tener que estar tan pendientes del texto. Se dieron todos los ingredientes para traspasar el plano de la actuación y ser realmente Hugo y Manu, reaccionando a todo lo que les está pasando en la película.
Por otra parte, la relación que tenemos entre Arón y yo hace que podamos cambiar pequeñas cosas y que el otro lo reciba y encaje bien en el momento. Nos ayudó mucho el hecho de conocernos desde hace tanto tiempo, haber estudiado juntos y ahora ser compañeros de piso.
J.C.: Una vez vista la película, el dúo que formáis Hugo y Manu es magnético en pantalla. ¿Desde dónde habéis construido esta relación para la película y cómo ha sido trabajar con un amigo tan cercano para ti?
M.C.: Arrancamos la construcción de estos personajes desde nuestra propia vivencia, cuando llegué a Madrid con 17 años y conocí a Arón en la Plaza de Malasaña mientras bebíamos una litrona. Partimos desde ahí porque Hugo y Manu están cerca de ese punto, mientras que nosotros hemos madurado y crecido con el paso de los años.
Luc estaba muy encima de evitar caer en el cliché del macarra, porque lo que queríamos mostrar es a dos chavales de barrio a los que el propio lugar les da una experiencia vital, mucha calle.
Como te decía antes, hicimos un trabajo muy grande de ensayos, en los que también formaban parte de nuestros recuerdos. Soy de un barrio de Marbella y, por el propio clima, tan seco, estaba siempre con mis colegas en el parque. Arón, en cambio, viene de Asturias, que es otro concepto muy diferente por el contraste meteorológico, y creo que es algo con lo que jugamos mucho para evitar caer en la linealidad de la amistad de los personajes.

J.C.: Manu, de Hugo 24, recoge una herencia del cine español de barrio, cine en los márgenes. ¿Cuáles son los espejos en los que Marco Cáceres se ha mirado a la hora de forjar su carrera como actor?
M.C.: Uno de ellos es el estilo de Alberto Rodríguez [director de La isla mínima y Los tigres], porque creo que es un cine que busca mucho la verdad y donde, interpretativamente, menos es más. Toca unas temáticas y géneros que me atraen, y en parte por eso me interesó tanto el proyecto de Hugo 24.
Hace poco se ha estrenado El fantasma de mi mujer, de María Ripoll, donde mi personaje tiene un registro diferente y tuve que hacer un gran trabajo para no sentirme pasado, porque mi tendencia interpretativa es actuar desde la naturalidad. De hecho, a veces tengo que proyectar algo más mi actuación, porque mis registros suelen estar muy abajo. La diversidad de abordar a personajes tan diferentes entre sí también ayuda a ampliar mis registros como actor.
Pero, sin duda, Alberto Rodríguez es un referente de este tipo de cine de barrio, cine quinqui, como se suele llamar.
J.C.: ¿En qué momento te encuentras dentro de la profesión y cuáles son los intereses que tienes a corto y medio plazo?
M.C.: Seguro que hay momentos mejores y peores, pero, a día de hoy, me encuentro en el mejor de mi carrera. Gracias a Javier Manrique, que era mi antiguo representante y ha fallecido de manera reciente, y a mis actuales representantes, estamos llevando una carrera sólida que se construye paso a paso.
Hay series que se emiten a diario y otra muy potente en Netflix, proyectos en cine más pequeños y otros más grandes. Gracias a Auri, El fantasma de mi mujer y Hugo 24, parece que la industria ha abierto un poquito más los ojos y me han llegado dos personajes que son un regalo, de los que no puedo hablar demasiado, pero son proyectos muy, muy potentes dentro del cine de autor.
Sé que esto es una carrera de fondo y estoy en un punto en el que, para mí, todo son buenos guiones; tampoco puedo decidir qué cosas hacer o rechazar. Soy una persona entusiasta que aborda cada papel con una ilusión grandísima, y estoy muy agradecido por esta situación.
Acabo de terminar una peli en Praga de un director mexicano, en la que comparto reparto con Arón Piper, Ester Expósito, Pepón Nieto o Enrique López Lavigne; una comedia muy negra al estilo de Guy Ritchie.
En definitiva, estoy en un muy buen momento, agradecido con lo que está llegando y con la capacidad de identificar un buen guion, pero todo lo que me llega lo valoro mucho porque estoy muy implicado y comprometido con esta profesión, que es mi sueño.
J.C.: Para cerrar esta entrevista, nos gustaría darte esta última pregunta para dirigirte a los espectadores y cargar de razones de por qué elegir Hugo 24 el próximo 15 de mayo, fecha de su estreno.
M.C.: Les animaría a ver Hugo 24 porque trata un tema muy actual que encabeza la preocupación de la gente, como es la vivienda. También porque es una oda a la amistad y pone sobre la mesa asuntos por los que hay que seguir luchando, como el maltrato de género.
Es una historia que ocurre en 24 horas y engancha muchísimo, hace que la película pase muy rápido. También porque tiene como cabeza de cartel a un actorazo, Arón Piper, y porque, claro, estoy yo. ¡Y porque es un p*to peliculón!
¡SÍGUENOS!
- Marco Cáceres, actor de ‘Hugo 24’: «Llegué a Madrid con una mano delante, otra detrás y un sueño: ser actor». - mayo 12, 2026
- El jurado del Festival de Cannes 2026, presidido por Park Chan-wook, confirma a sus miembros. - mayo 7, 2026
- Cate Blanchett será uno de los reclamos internacionales del Festival de Cannes 2026. - mayo 4, 2026
