Brad Pitt y un pastor alemán se enfrentan a la Madre Naturaleza en el tráiler de ‘En el corazón de la bestia’ (‘Heart of the Beast’).
El único spoiler que nos importa es saber si el perrete llega de una pieza a los títulos de crédito.

Hay una ley no escrita en el cine que todos conocemos: cuando un perro asoma el hocico en pantalla, el protagonista humano pierde automáticamente unos cuantos puntos de interés. Y sí, esa norma se cumple a rajatabla incluso cuando el bípedo en cuestión tiene el rostro de Brad Pitt. Ese es precisamente el flechazo que provoca el tráiler de En el corazón de la bestia (Heart of the Beast), un trepidante thriller de supervivencia.
Alaska tenía otros planes para Brad Pitt y su peludo escudero

La historia nos presenta a James Belmont, un antiguo oficial de las Fuerzas Especiales, y a su leal pastor alemán, un veterano perro de combate ya retirado del servicio. Sobre el papel, el plan pintaba a idílico viaje de acampada por la indómita y fotogénica Alaska; sin embargo, la Madre Naturaleza tenía otros planes. Y es que su retiro soñado se va a pique cuando el avión monomotor en el que viajan termina estampándose contra una gélida extensión de agua. A partir de ese remojón fatídico, hombre y perro quedan abandonados a su suerte en un entorno tan bello como despiadado.

El tráiler viene con las intenciones muy claras: atacar las glándulas lagrimales de cualquier amante de los animales. Lo hace centrando gran parte de su fuerza emocional en Odin, el canino coprotagonista. «Ha vivido la guerra y situaciones muy extremas, ya es hora de que conozca la paz», escuchamos decir a James sobre su compañero de cuatro patas. Pero la paz es lo último que encontrarán.
Ante la certeza de que «nadie va a venir a buscarnos», el adelanto nos muestra a la pareja abriéndose paso entre montañas nevadas, desafiando ríos embravecidos y plantando cara a la fauna salvaje. En una de las escenas más angustiosas del avance, los esfuerzos del que fuera militar por evitar que su perro caiga al agua terminan arrastrándolo a la corriente helada, culminando con una promesa que ya nos tiene sufriendo: «No voy a dejar que mueras aquí».
Brad Pitt… y la auténtica estrella de la función

Por supuesto, ahí está Brad Pitt (El club de la lucha) encabezando la expedición, pero la verdadera estrella que amenaza con robarle todos los planos es un pastor alemán que, fuera del set, responde al simpático nombre de Uber.
Para completar este reducido pero sólido reparto aparecen J.K. Simmons –al que, por favor, rogamos que no le grite al perrito ni le lance platillos a la cabeza al estilo Whiplash–, cuyo personaje se cruzará con James y su compañero en mitad de la nada, y Anna Lambe (True Detective), que termina de apuntalar una historia donde el verdadero protagonismo recae sobre este inesperado dúo de supervivientes.
Cuando sobrevivir también fue un reto detrás de las cámaras

Detrás de las cámaras encontramos al polifacético David Ayer, un director acostumbrado a moverse por territorios extremos: ha retratado guerras (Fury), superhéroes poco heroicos (Escuadrón Suicida) y hasta apicultores con muy malas pulgas (The Beekeeper). Ahora toma las riendas de esta historia de supervivencia a partir de un guion firmado por Cameron Alexander.
En una reciente charla con Entertainment Weekly, el cineasta confesó con humor lo engañoso que resultó el proyecto sobre el papel: «Es un tipo, es un perro, un bosque, una montaña y un avión. ¿Qué tan difícil puede ser? Madre mía. Esa fue nuestra broma recurrente en el set. Fue un reto inmenso. Resultó físicamente agotador: estábamos mojados, cansados, pasando frío, y también fue muy exigente a nivel emocional. Brad lo puso todo sobre la mesa, y yo operaba la cámara pegado a él. Fue un trabajo arduo, pero es algo que vas a sentir en cada fotograma».
Pitt describe a su personaje como «un alma atormentada» profundamente comprometida con silenciar el ruido de su mente y abrir su corazón: «La naturaleza es un bálsamo para él, y Odin es su mayor amor y el único amigo que le queda en esta tierra». La conexión traspasó la pantalla, hasta el punto de que, según revela Ayer, el nombre de Odin encabezaba la orden de rodaje diaria.
El actor de Seven no solo asumió su papel como compañero de escena del perro, sino que prácticamente se convirtió en su adiestrador. «Brad tenía que gestionar al animal, mantenerse en el personaje, crear esa presencia imponente y desplegar todo su talento actoral, todo ello mientras el perro quizá estaba intentando morder una abeja que pasaba volando. Su capacidad para manejar todo ese caos fue simplemente increíble», confiesa el director.
Tener a un coprotagonista canino durante el 95 % del metraje no fue tarea fácil. Como el propio Pitt admite entre risas: «Los perros no se saben sus frases, simplemente están ahí siendo perros». El actor relata cómo tuvo que adaptarse a esta dinámica imprevisible: «Llevaba premios caninos en el bolsillo y, en mitad de una toma superemocional, el perro de repente empezaba a alejarse. Tenía que romper el personaje, decirle: “Uber, ven aquí, amigo, toma esto”, y luego volver a sumergirme de golpe en la emoción de la escena. Me volví bastante experto en eso, y desde luego no es algo que te enseñen en el primer año de arte dramático».
Aunque la trama nos sitúa en los recónditos paisajes de Alaska, la magia del cine trasladó la producción a la Isla Sur de Nueva Zelanda (los dominios de la Tierra Media de Peter Jackson). Sus escarpados Alpes del Sur proporcionaron un escenario tan espectacular como hostil. «Grabamos en localizaciones donde nadie había filmado antes», explica Ayer, destacando la inmensa hospitalidad del gobierno neozelandés y de las comunidades maoríes, que les concedieron acceso a territorios protegidos. Para el director, este entorno se convirtió en un personaje con voz propia al que debían escuchar constantemente.
En este rodaje no existían excusas meteorológicas: se filmaba hiciera un sol radiante o lloviera a cántaros. Afortunadamente, Brad Pitt se sentía como pez en el agua. «Crecí en los montes Ozark. He pasado mucho tiempo al aire libre, en los bosques, en lagos y cuevas. Me siento muy cómodo allí, es un lugar donde encuentro la paz», asegura el intérprete. «Nueva Zelanda es uno de los paisajes más hermosos que he visto jamás. Es asombroso. Esos bosques encantados y profundos llenos de musgo, las formaciones rocosas, los ríos… y luego subimos a los glaciares. Fue sencillamente impresionante».
¿Cuándo podremos perdernos con Brad Pitt y Odin?

Habrá que marcar en el calendario el 25 de septiembre, fecha en la que En el corazón de la bestia se estrenará en cines. Eso sí, los espectadores españoles que acudan al Festival de San Sebastián tendrán la oportunidad de adentrarse antes en esta aventura salvaje. Será una cita en la que, además, Pitt se convertirá en uno de los nombres más buscados de la alfombra roja donostiarra.
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