‘Euphoria’ no tendrá temporada 4 y Sam Levinson habla del trágico desenlace de la serie.
Zendaya se despide del papel de su vida en un cierre crudo que rechaza dorar la píldora de la adicción.

Guardad la purpurina en el cajón, desmaquillad esos eyeliners imposibles y apagad las luces de neón púrpuras y azuladas. Tras meses de especulaciones sobre si Euphoria estiraría o no el chicle de los adolescentes más tóxicos y problemáticos del East Highland, es oficial: no habrá cuarta temporada.
La ficción, que nos brindó momentos inolvidables y carne de memes (Maddy golpeando puertas, Cassie escondida en una bañera, y la particular Oklahoma de Lexi, entre otros) y una estupenda y psicodélica banda sonora de Labrinth, se despide para siempre. Y lo hace con la emisión del recién estrenado último capítulo de su tercera y, ahora sí, temporada final.
7 años, 3 temporadas y 26 episodios después

El propio creador, guionista y director de este carrusel de excesos, Sam Levinson, ha sido el encargado de dar la noticia en Popcast: «En cuanto a la historia que nos propusimos contar, que es fundamentalmente una historia sobre la adicción y sus consecuencias, este me parece el final. […] Sentíamos que habíamos culminado este viaje en lo que respecta a este elenco, al equipo de producción y a lo que hemos sido capaces de lograr juntos». Pocas horas después de esta declaración, la cúpula de HBO Max respaldaba sus palabras en un comunicado a Variety.
Lo cierto es que, hasta hace apenas unos días, tanto el controvertido showrunner como la plataforma de streaming habían estado jugando al despiste. En todas las notas de prensa y materiales promocionales, calificaban este último episodio de la tercera tanda simplemente como un «final de temporada», dejando la puerta entreabierta a una posible continuación.
Aunque la noticia resulte devastadora para la legión de seguidores que convirtieron la serie en un fenómeno cultural masivo (con una segunda temporada que promedió los 16,3 millones de espectadores por episodio) y en una mina de oro para las marcas de maquillaje, este desenlace no pilla a nadie por sorpresa. De hecho, la propia Zendaya, quien además de protagonista ejerce como productora ejecutiva, ya había ido dejando pistas que presagiaban el inminente desenlace. «El final se acerca», comentaba la actriz el pasado mes de abril en The Drew Barrymore Show.
Ni la obra de teatro de Lexi tuvo tanto drama

El camino hacia esta tercera y última temporada ha sido, paradójicamente, de todo menos eufórico. A los retrasos provocados por las huelgas de guionistas y actores de Hollywood (WGA y SAG-AFTRA), se sumaron las tragedias, las diferencias creativas que se filtraban semana sí y semana también a la prensa sensacionalista, y las bajas en el reparto, como la salida de Barbie Ferreira. Un rodaje que pendía constantemente de un hilo y parecía maldito desde el principio, situación que se agravó aún más por el sonado fracaso de Levinson con The Idol.
A todo esto había que sumar la dificultad de coordinar las apretadas agendas de Zendaya, Sydney Sweeney y Jacob Elordi. Quienes en 2019 aterrizaron tímidamente en el set como jóvenes promesas, hoy en día son algunos de los rostros más omnipresentes y demandados de Hollywood.
Todo este indiscutible caos entre bastidores se ha visto reflejado, irremediablemente, en la pantalla. Esta tercera entrega, que ha llegado bajo la alargada sombra de una serie galardonada en los premios Emmy, no ha conseguido estar a la altura de sus dos rompedoras (aunque polémicas) temporadas.
El devastador desenlace (¡spoilers a continuación!)

En un vídeo del detrás de las cámaras que acompaña a la emisión de este episodio final, Levinson ha abordado un cierre que, desde luego, no es el de Rue pedaleando hacia el atardecer en la bicicleta y abrazando la sobriedad. «Simplemente se sentía como el final honesto», confesó. «El final honesto es que la gente como Rue no lo logra. La gente recae. La cagan. No están preparados para desintoxicarse. Y antes no morían como mueren ahora, con la afluencia masiva de fentanilo en este país».
El creador, que ha basado gran parte del viaje de Rue en sus propias batallas contra la adicción durante su juventud, añadió: «Puedo decir con absoluta certeza que si yo estuviera pasando ahora por lo que pasé cuando era joven, tampoco estaría aquí. No hay razón para dorar la píldora».
El momento más emotivo llegó cuando Levinson dedicó este desenlace a un miembro vital de la familia Euphoria que nos dejó demasiado pronto: «Quería contar esta historia por Angus Cloud y por las personas a las que no se les concedió una segunda oportunidad». Aunque muchos espectadores se preguntaron atónitos cómo había sido posible volver a ver a Fezco en pantalla después del fallecimiento del actor, todo tiene su explicación y no es IA: usaron material inédito y que no se llegó a usar en la primera temporada.
Nika King, que regresó en el final como Leslie, la sufrida madre de Rue, sentenció: «Siendo hija de un adicto, habiendo crecido en una familia donde todos los adultos consumían drogas, siempre quiero el final feliz. A veces las cosas salen así, y a veces no. Esta es una serie real sobre un problema real que tenemos en este país, y eso es la adicción».

Para poner fin a esta etapa televisiva, Zendaya se despidió en su último día de rodaje dedicándole unas palabras al equipo: «Solo quiero dar las gracias. Estoy profundamente agradecida a todos y cada uno de vosotros. Muchos habéis estado aquí apoyándome desde el principio y me habéis visto crecer. Ha sido un placer y un honor».
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