Hannah Einbinder reivindica en Cannes el cine queer y político: «Hay un coste mayor por no hablar».
Con motivo del estreno en el certamen de ‘Teenage Sex and Death at Camp Miasma’, la actriz de ‘Hacks’ participó en una charla organizada por Kering.

Hannah Einbinder participaba junto a la periodista Angelique Jackson en las Kering Women in Motion Talks de Variety durante el Festival de Cannes 2026. El encuentro coincidía con el estreno de Teenage Sex and Death at Camp Miasma, la nueva película de Jane Schoenbrun, encargada de inaugurar la sección Un Certain Regard.
La actriz aprovechó la ocasión para reflexionar sobre los motivos que hacían importantes a la película, su recorrido y aprendizaje con la serie Hacks, la suerte de trabajar con actrices de la talla de Jean Smart y Gillian Anderson, sobre el colectivo LGTBQ+ y el posicionamiento político con respecto a Palestina.
El estreno de la cinta, que coincide de forma casi poética con el quinto aniversario de Hacks, fue definido por la propia Hannah como «una oda trans-sáfica a las comunidades marginadas». Apenas dos días después de su presentación, la excelente acogida por parte de la crítica resulta ya incuestionable.

Durante la conversación, Hannah subrayó la importancia de cineastas como Jane, cuya película «habla mucho de su experiencia de autodescubrimiento, de la liberación de la vergüenza y de abrazar tanto el deseo como su identidad queer». Además, destacó cómo este tipo de historias permiten que «muchas personas, pertenecientes a comunidades marginadas, puedan verse reflejadas e identificarse con ellas».
Para una actriz que, pese a su todavía breve trayectoria en la industria, se siente privilegiada por poder interpretar personajes tan representativos y conscientes, cada uno de estos proyectos encierra también un claro posicionamiento político frente a ciertas estructuras preestablecidas que perpetúan márgenes excluyentes.

Creadoras y creadores como Lucia Aniello, Paul W. Downs y Jen Statsky en Hacks, así como Victoria Strouse, con la próxima película Seekers of Infinite Love, en la que participará la actriz, o la ya mencionada Jane Schoenbrun en sus trabajos más recientes, articulan una respuesta radical a una época especialmente convulsa.
Desde sus propias experiencias personales, surgen historias que terminan convirtiéndose en referentes para el colectivo. Como ella misma afirmaba: «Cuando las mujeres, las personas racializadas o cualquiera perteneciente a la comunidad LGBTQ+ ocupan posiciones de poder, nuestras historias se vuelven mucho más ricas».

En el caso de Kris, el personaje que interpreta en la película –una joven directora queer que busca a la final girl perfecta para el remake de una entrega de la franquicia Camp Miasma–, la actriz confesaba sentirse profundamente identificada con ella, especialmente por la manera en que el personaje lucha por reconciliarse consigo misma y con su propio cuerpo.
Según explicaba, esa experiencia conecta directamente con sus propias vivencias: «Probablemente la mayoría de las personas en esta sala han experimentado, de una forma u otra, vergüenza e incomodidad en torno al sexo y, al hacer esta película, tuve que examinar hasta qué punto eso era cierto también para mí». Precisamente, por abordar sentimientos de los que rara vez se habla abiertamente, considera que la película adquiere una relevancia especial.

También aprovechó la ocasión para hablar de lo afortunada que se siente al poder trabajar junto a actrices como Jean Smart en Hacks, a quien definió como «el ser humano más increíble», o ahora con Gillian Anderson, sobre cuya vida llegó a bromear diciendo que no le sorprendería descubrir que vive dentro de El show de Truman.
Entre risas, reconocía además «tener un tipo» al referirse a ambas intérpretes. La conexión que mantiene con ellas en pantalla resulta evidente y, según explica, es algo que no puede forzarse: o existe de manera natural o simplemente no sucede. Aun así, asegura que compartir escena con actrices de ese nivel, tan disciplinadas, meticulosas y naturales, hace que todo el proceso resulte mucho más sencillo.

De la misma manera, que el presidente del jurado, Park Chan-wook, afirmaba durante la rueda de prensa inaugural del festival que no cree «que la política y el arte deban estar divididos. Es una idea extraña pensar que están en conflicto. Que una obra tenga un mensaje político no la convierte en enemiga del arte, del mismo modo que no debería ignorarse aquella que carece de él», la actriz también se mostró firme al abordar cuestiones políticas, como la situación en Palestina.
Lejos de temer posibles represalias o de acabar siendo incluida en una «lista negra», como les ha ocurrido a intérpretes como Susan Sarandon, Melissa Barrera, Mark Ruffalo o Javier Bardem, defendió con contundencia la necesidad de posicionarse públicamente: «Hay un coste mayor por no hablar y simplemente hay que tener claras las prioridades. No me hago ilusiones de que mi modesta carrera pueda compararse con la vida de una sola persona. Así que es una obligación y siempre la cumpliré».

Una vez más, Hannah Einbinder ha dejado claro que entiende el cine no solo como un espacio artístico, sino también como una herramienta política, capaz de colocar en el centro del relato a aquellas personas históricamente relegadas a los márgenes. La actriz, que ya mostró públicamente su compromiso durante la pasada edición de los Emmy al recoger su premio con el alegato «Go, Birds, fuck ICE and free Palestine», volvió a reivindicar en Cannes su implicación con causas como la defensa de Palestina o los derechos del colectivo LGBTQ+.
Coincidiendo con el estreno de Teenage Sex and Death at Camp Miasma, Einbinder defendió la necesidad de un cine atravesado por experiencias personales y discursos políticos, que permitan a las comunidades oprimidas encontrar referentes, reconocimiento y un espacio propio dentro de la cultura popular. Porque, tal y como quedó patente durante toda la conversación, para ella, el cine y la política no pueden separarse: contar determinadas historias también implica cuestionar quién ha tenido históricamente el derecho a protagonizarlas.
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