Crítica de ‘Kingdom’ (‘Królestwo’) [AMFF16]: Impactante ópera prima sobre la autofagia de una civilización.

El colapso institucional, la pérdida de la identidad social y cultural de un país, así como el derrumbe de su estructura financiera y laboral, son el sustrato perfecto para que el abono de la incertidumbre crezca entre los ocupantes de una nación. Una incertidumbre que pronto se convierte en miedo, manejado por grupos radicales de jerarquía paramilitarista y estética atrayente para un escalón de la sociedad (generalmente, los jóvenes que la conforman), que acude con el anhelo de encontrar un sentido de pertenencia, protección y la recuperación de las señas de identidad que un país ha perdido durante años.
Michał Ciechomski parte de un contexto de características similares para plantear un mapa distópico en el que el caos y la anarquía se han apoderado de una ciudad en demolición material e ideológica. El director polaco, seña de identidad de muchas otras óperas primas como Kingdom, hizo acopio de recuerdos y vivencias propias en grupos extremistas de su país para construir al ente radical que emerge desde las ruinas de esta sociedad para controlarla ante un gobierno sobrepasado e incompetente.
El otro punto de partida es el poema del poeta egipcio Konstantinos Kavafis, Esperando a los bárbaros, cuya inserción en pantalla da comienzo a la película y que reflexiona sobre la decadencia moral que aflige a una sociedad que se prepara para el ataque inminente de un enemigo que jamás llegará y cuya única barbarie es la que se autoinfligen entre iguales.
![Crítica de ‘Julian’ [AMFF16]: «Notable debut de memoria y defensa del amor libre e igualitario».](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2026/07/julian-2025-critica.webp)
Kingdom, sin embargo, introduce la historia desde el intimismo y la estaticidad formal ya en su primera apuesta visual, con un prólogo en el que la cámara avanza, apenas perceptible, hacia los escombros que sostienen los vestigios de una ciudad tan moderna como pretérita. Es interesante el detalle de una excavadora que intercepta durante unos segundos el plano, evocando a un depredador, tal y como ya hizo en 1928 el cineasta soviético Dzyga Vértov en El undécimo año, documental que narra la época de industrialización en la URSS tras la Revolución de Octubre, cuyo arco cierra Kingdom con una ciudad de destrucción.

Dejando atrás esta vía de servicio, este relato intimista se centra en dos hermanos, Dawid y Piotr, que tienen dos maneras muy distintas de abordar moral y éticamente el colapso de su propia civilización. Mientras el primero aboga por seguir trabajando con honestidad y huir para salvaguardar a sus padres en caso de invasión, tema que se sobrevuela en el film a través del sonido en off, el segundo se ha alistado a un grupo fascista que aboga por derrocar al inoperante gobierno a través de la fuerza y un simbolismo estético que recuerda al nazismo.
Tanto el estatismo y el rigor formal como la convencionalidad narrativa con la que comienza la película se ven alterados en el momento en que Dawid acude con su hermano a una fiesta de este partido radical, hecho que tiene como consecuencia un suceso trágico que rompe por completo los esquemas estructurales del guion y de los recursos visuales utilizados hasta ese momento.
Los antagónicos hermanos de sangre quedan unidos, precisamente a través de ella, casi como una transmutación el uno del otro, tras una escena a pantalla partida –herramienta visual que volverá a utilizar con menos interés más adelante–, poniendo a prueba la atención del espectador y casi invitándolo a decidir qué partida quiere jugar.
A partir de ese momento, la cinta da un giro hacia la introspección y el descubrimiento de las reglas internas que operan en este grupo extremista que se prepara para sublevarse contra las autoridades. El carácter opresivo y claustrofóbico de las imágenes, plasmado a través del encuadre y el juego duro con la oscuridad de la que nace el mal, son señas identitarias de Michał Ciechomski en su debut.
Lo que en el primer acto se presentaba en forma de potencia visual, ahora se convierte en violencia explícita entre los propios miembros de esta comunidad totalitarista. Apuntando hacia la frialdad visual del plano general sobre la virulencia de los actos que se ven en el fondo de pantalla de Michael Haneke, el debutante director se adscribe a este estilo para narrar visualmente algunas escenas de tortura y asesinato, poniendo una distancia visual con el espectador que no impide el impacto.

Sí que impide la emoción e incluso subyuga la potencialidad de la propuesta de Ciechomski una amalgama de subtramas internas extrañamente explícitas que chocan con la quietud formal con la que se había presentado la propuesta en un primer momento. Inversamente proporcional a esto es la apuesta visual por símbolos que, en muchas ocasiones, ya se han trabajado en el cine con la debilidad de la fuerza con la que impactan estas composiciones en el espectador, que llega al último acto algo confuso, tanto narrativa como formalmente, con la sensación de que se han ido disipando grandes mimbres a lo largo de la trama a base de relaciones homoeróticas, violencia sin demasiada argumentación narrativa y algún que otro plano estéticamente burdo.

El hieratismo que se respira en Kingdom cuando el barroquismo narrativo lo permite está muy bien ejemplificado en su protagonista, Bartosz Mikulak (Wataha), cuyo personaje, Dawid, experimenta el mayor arco narrativo de la película, y la culpa le lleva a caer en el agujero más oscuro posible, donde, en cambio, parece encontrar algún espacio para un nuevo redescubrimiento personal. El resto de los personajes se quedan en el estereotipo de neonazi, no como algo negativo, ya que cada individuo de este grupo radical es tan solo un miembro más de esta quimera conformada por personas que han llegado ahí desde conflictos personales disímiles en la búsqueda de un sentido de pertenencia.

Teniendo en cuenta que, estadísticamente, es casi un milagro que un proyecto cinematográfico acabe convirtiéndose en película, es de agradecer y comprender que un director novel quiera mostrar todo lo que tiene dentro en su primera obra. Kingdom destaca por una potencia visual e interés formal que se diluyen por la cantidad de decisiones narrativas inconexas entre sí, que acaban disociando el interés entre forma y contenido.
NOTA: ★★★½
«KINGDOM» PUEDE VERSE EN EL ATLÀNTIDA FILM FEST EN LA VERSIÓN ONLINE EN FILMIN.
TRÁILER DE KINGDOM:
PÓSTER DE KINGDOM:

¡SÍGUENOS!
- Crítica de ‘Kingdom’ (‘Królestwo’) [AMFF16]: Impactante ópera prima sobre la autofagia de una civilización. - julio 26, 2026
- Crítica de ‘Wild Foxes’ [AMFF16]: Inteligente retrato psicológico alejado del estereotípico drama deportivo. - julio 25, 2026
- Crítica de ‘Julian’ [AMFF16]: «Notable debut de memoria y defensa del amor libre e igualitario». - julio 24, 2026
