Crítica de ‘Chicas tristes’ [74SSIFF]: Retrato de resiliencia tras una agresión sexual.

Paula ha sufrido una agresión sexual. Sucedió en una fiesta, cuando el chico que le gustaba se encerró con ella en el baño. Esa noche, y durante los días posteriores, la vemos apagada y triste, tapando el dolor con silencio; solo a través de La Maestra, su mejor amiga, encuentra la forma de expresarse. Cuando esta le asegura que, si lo cuenta, todo podrá volver a ser normal, el espectador sabe que nunca más lo será.
Chicas tristes (Sad Girlz), debut de la directora Fernanda Tovar, que se proyecta en la sección Horizontes Latinos de la 74.ª edición del Festival de San Sebastián tras su paso por la Berlinale, es una obra que rezuma sensibilidad. Porque esta no es solo la historia de una agresión, sino también la de una amistad entre sus dos protagonistas, maravillosamente interpretadas por Rocío Guzmán (La Maestra) y Darana Álvarez (Paula).
![Crítica de ‘Mis muertos tristes’ [74SSIFF]: En ocasiones veo muertos.](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2026/09/mis_muertos_tristes_2026_critica.webp)
Antes de que ocurra nada malo, la cineasta nos muestra a estas dos amigas, compañeras en un equipo de natación, como lo que son: adolescentes. Chismorrean, se maquillan, bromean con todo y salen de fiesta. Ese tono tan festivo, que incluso recurre al jump cut como recurso cuasi cómico, cambia tras la agresión, y es a partir de ahí cuando el punto de vista se centra exclusivamente en La Maestra.
Nuestros ojos y nuestras inquietudes pasan a ser entonces los de La Maestra, que nota a Paula más callada de lo habitual. Conforme pasan los días, tanto ella como los espectadores empezamos a sospechar qué sucedió en aquel baño (ya que la violación se resuelve en un formidable fuera de campo). No es hasta una preciosa secuencia de baile cuando Paula confiesa lo ocurrido. En ese momento, un terrible sentimiento de culpa y responsabilidad invade a La Maestra y la silencia, del mismo modo que el dolor de la agresión ha silenciado a su amiga.

Lejos de regodearse en el sufrimiento de ambas mujeres, Chicas tristes busca constantemente la luz. Ellas intentan evadirse de mil formas, hacer frente juntas a la situación e incluso pedir ayuda, pero la honestidad del guion es tal que rara vez lo consiguen. Y es que, esta coproducción española se rige por un gran realismo en las situaciones que viven estas dos jóvenes: La Maestra quiere respetar la decisión de Paula de no hacer nada al respecto y seguir adelante, pero sufre al ver cómo su amiga se va apagando. Su inexperiencia a la hora de gestionar una situación así la lleva a consultar el tarot, preguntar a ChatGPT e incluso insinuarle a un adulto que ha pasado algo malo. Pero nada soluciona el problema y, aun así, nunca se abandona la esperanza.
Este retrato de resiliencia y humanidad no funcionaría si no fuera por la excelente dirección de Fernanda Tovar, que hace de Chicas tristes un grandísimo debut. Porque si el guion sugiere delicadeza, el estilo visual y sonoro lo convierte en algo sumamente tierno y de gran fuerza estética. Ese es el equilibrio que persigue la directora mexicana: una película lo más ligera, amorosa y luminosa posible, pero sin renunciar a cierta crudeza emocional. Por eso no somete las imágenes a un esteticismo vacío o impostado, sino que encuentra su belleza en el encuadre y, en lugar de recurrir al impacto del primer plano o a una puesta en escena aparatosa, opta por el plano de conjunto, fijo y sin apenas alardes técnicos. La única excepción son las secuencias de natación, que se convierten en momentos de pura abstracción.

Chicas tristes acumula, además, simbolismos como el agua o el eclipse, que actúan como metáforas del estado emocional de los personajes. No debería extrañarnos, pues el cine latino tiene una larga tradición de realismo mágico que, incluso en propuestas como esta, deja destellos de cine fantástico. Estos a veces se amontonan, sobre todo en un pequeño segmento en el que el libreto se vuelve ligeramente repetitivo y los recursos alegóricos se superponen, cayendo en algunos excesos, pero no llega a ser un problema, pues la cineasta abandona estos recursos en el tramo final de la película.
![Crítica de ‘Ghost Song’ [74SSIFF]: Sentimentalismo de ultratumba.](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2026/09/ghost_song_geister_2026_critica.webp)
Y no podemos no hablar del sonido, una de sus principales herramientas introspectivas e inmersivas para meternos en la cabeza de las protagonistas. Chicas tristes tiene un diseño apabullante, de gran inventiva en ambientes y efectos, que prescinde del silencio y crea sinfonías que en ocasiones se acercan a lo abstracto. Incluso cuando las imágenes saturan, el sonido nunca decepciona.

En definitiva, Chicas tristes es una gran ópera prima que, aun con sus imperfecciones, encuentra una delicadeza admirable y difícil de manejar. Porque esta película demuestra que también puede haber luz en ese futuro «normal» que le espera a Paula, y así lo confirma su escena final, sin subrayados ni excesos melodramáticos: una mirada al cielo, a la luz al final del túnel.
NOTA: ★★★★☆
«CHICAS TRISTES» SE PROYECTA EN EL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN Y SE ESTRENA PRÓXIMAMENTE EN CINES.
TRÁILER DE CHICAS TRISTES:
PÓSTER DE CHICAS TRISTES:

¡SÍGUENOS!
- Crítica de ‘Chicas tristes’ [74SSIFF]: Retrato de resiliencia tras una agresión sexual. - septiembre 24, 2026
- Crítica de ‘The Man I Love’ [74SSIFF]: Vibrante retrato del deseo y el arte. - septiembre 24, 2026
- Crítica de ‘In My Father’s Room’ [74SSIFF]: Pasear por museos, té en mano. - septiembre 24, 2026
