Scarlett Johansson ve cómo vuelven los martirios del asesino que atrapó y vio ejecutar en el primer tráiler de ‘El Exorcista: Mártires’.
Mike Flanagan se enfrenta al jefe final del terror católico.

Hay pocas imágenes más míticas en la historia del cine de terror que la del padre Merrin plantado bajo la luz fantasmal de una farola, maletín en mano, frente a la casa de los MacNeil en Georgetown. En esa silueta cabe entera El exorcista (1973), de William Friedkin, una obra cumbre que aterrorizó a medio planeta, que rompió el techo de cristal de la Academia al convertirse en la primera cinta de terror nominada al Óscar a la Mejor Película y que se llevó, además, dos estatuillas: la de Guion Adaptado para William Peter Blatty, autor de la novela, y la de Sonido. Fue tocar el cielo, pero lo que vino después fue una caída tan larga, dolorosa y accidentada como la del padre Karras por aquellas escaleras (ya nos entendemos).
La saga rodó cuesta abajo, peldaño a peldaño. El primer trompazo fue El exorcista II: El hereje (1977), una secuela tan desafortunada que nadie la nombra sin santiguarse. Sentó tan mal que el propio Blatty se arremangó para enmendarla con El exorcista III (1990), escrita y dirigida por él a partir de su novela Legión. Pero ni por esas, porque el estudio, Morgan Creek, le hizo la pascua obligándole a rodar un final nuevo. El mismo estudio rizó el rizo con una precuela que se rodó ¡dos veces! A Paul Schrader le enseñaron la puerta con su versión ya terminada y le endosaron el marrón a Renny Harlin, que firmó El exorcista: El comienzo (2004). Y, para más inri, el estudio acabó estrenando también la de Schrader, Dominion (2005). Ni siquiera la televisión logró obrar el milagro cuando Fox probó suerte con una serie (2016-2018) que nos trajo a Geena Davis en la piel de una Regan ya adulta. El último peldaño fue El exorcista: Creyente (2023), que iba a abrir una trilogía por la que Universal Pictures y Peacock soltaron 400 millones de dólares. Pero la jugada les salió de terror: la crítica le dio la extrema unción a la película y a Universal no le ha quedado más remedio que hacer borrón y cuenta nueva.

Y para empezar de cero, ¿quién mejor para devolver la fe a los fieles que Mike Flanagan, el hombre que tiene a Stephen King en el bolsillo (Doctor Sueño, El juego de Gerald o la recién estrenada Carrie) y que ya nos hizo rezar unos padrenuestros en La maldición de Hill House y Misa de medianoche? Con semejante currículum, no es de extrañar que el primer tráiler de El Exorcista: Mártires (The Exorcist: Martyrs), escrita y dirigida por él bajo el amparo de Universal y Blumhouse, sepa a gloria bendita.
Ni sopa de guisantes ni cabezas que giran

La protagonista de esta nueva pesadilla es Julie Miller, una detective de homicidios de Nueva York y madre soltera de Max, que acaba de soplar sus doce velas (la misma edad que tenía Regan, ojo). Hace trece años (el número, como no podía ser de otra forma, es el de la mala suerte), Julie se colgó la medalla tras pararle los pies a Father Sunday, un asesino en serie satánico con una afición de lo más macabra: escenificar cada uno de sus crímenes como el martirio de un santo católico. Ella lo atrapó y estuvo en primera fila cuando lo mandaron al otro barrio con una inyección letal que no salió según lo previsto (un detalle que hoy pone los pelos como escarpias, porque el pasado 30 de septiembre el estado de Tennessee intentó ejecutar a Christa Pike y la reclusa sobrevivió a dos dosis de pentobarbital).
Trece años después, con Father Sunday criando malvas, el desfile de martirios vuelve a ponerse en marcha, y lo hace con una firma muy personal: nada menos que el nombre de Julie escrito con la sangre fresca de un monaguillo en la pared de la cripta de una iglesia. Ahí se le acaba la paz a la detective, porque la oscuridad que creía haber enterrado para siempre vuelve a llamar a su puerta. Junto a su nueva compañera, la novata Gina Restrepo, empieza a tirar de un hilo que la lleva a su propia casa y convierte al pequeño Max en el blanco de una fuerza demoníaca.
El avance arranca precisamente con esa bajada a la cripta, la misma imagen que protagoniza el primer póster, y con dos viejas conocidas de la saga: la silueta a contraluz y las escaleras. Esta vez, la silueta es la de Julie, y las escaleras no se bajan rodando sino a conciencia, hasta el horror. Abajo, entre los focos de la policía científica, la espera un cuerpo crucificado cabeza abajo en una cruz en aspa. «¿Cuál es la edad?», pregunta Julie. «Quince. Dieciséis, como mucho. Era monaguillo de la iglesia».
A partir de ahí, el tráiler va soltando pruebas: un rosario con su medalla de santo que una forense saca, con guantes de látex, de la boca ensangrentada de la víctima; un cartel con un «666» garabateado en rojo; una morgue; y un sótano iluminado solo por velas. Es el procedimental policial que el propio Flanagan ha prometido, tan deudor de Seven (1995) y Zodiac (2007), de David Fincher, o de El silencio de los corderos (1991), de Jonathan Demme, como de la seminal El exorcista de Friedkin y de su tercera entrega.
De la teología se encarga, en cambio, una iglesia en penumbra, donde Julie le suelta al capellán su teoría: «Holmes, el primer asesino en serie confirmado, dijo que Satanás lo poseyó. Igual que el Acosador Nocturno, Jeffrey Dahmer, Bundy, Gacy, el Hijo de Sam. Todos decían estar poseídos». Él, lejos de llevarle la contraria, le contesta tirando de Evangelio: «Marcos, capítulo 5, versículo 9. Jesús encuentra a un hombre poseído por demonios. Jesús le pregunta cómo se llama. Y él responde: “Legión me llamo, porque somos muchos”».
Los fieles de Flanagan y los nuevos conversos

Al frente de la nueva congregación está Scarlett Johansson (nominada al Óscar por Historia de un matrimonio y Jojo Rabbit), que se pone la placa de Julie sabiendo que esta vez no hay Vengadores a los que pedir refuerzos. Su hijo en la ficción es Jacobi Jupe, el niño que nos dejó hechos polvo en Hamnet (2025), de Chloé Zhao. Después de llorar a moco tendido con él, ahora nos toca mirarle de reojo, y no sabemos qué es peor (como le dé por bajar las escaleras a cuatro patas, que no se diga que no avisamos). Completa la familia Diane Lane (nominada al Óscar por Infiel) como Mary, la madre de Julie.
Del lado de los malos llega el converso más inesperado. John Leguizamo, al que muchos recordamos como el Luigi de Super Mario Bros. (1993) y como la voz original de Sid, el perezoso parlanchín de Ice Age, es Father Sunday, y basta verle atado a la camilla de la inyección letal para olvidarse de champiñones y glaciares. Menudo año lleva, por cierto. Este verano ya nos sorprendió como Eumeo, el porquero más fiel de la literatura, en La Odisea de Christopher Nolan.
En la comisaría, la detective novata Gina Restrepo es Sasha Calle, que debutó en el cine como Supergirl en The Flash (2023). Y para el trabajo sucio con sotana, todo apunta a que Laurence Fishburne, nuestro eterno Morfeo de Matrix, será el sacerdote experto en rituales de exorcismo. Si alguien sabe abrirnos los ojos a lo que hay al otro lado, es él.
Los fieles, por su parte, se cuentan por docenas. Chiwetel Ejiofor (nominado al Óscar por 12 años de esclavitud), el Marty Anderson de La vida de Chuck, es el padre William, el capellán de prisión que presidió la ejecución de Father Sunday y que desde entonces arrastra una crisis de fe. Con él vuelve Kate Siegel, esposa y musa del director, la Theo de La maldición de Hill House y la Erin Greene de Misa de medianoche. Y, por si fuera poco, también regresan a la parroquia el padre Paul de Misa de medianoche (Hamish Linklater) y su beata más temible, Bev Keane (Samantha Sloyan), además de Carla Gugino (La maldición de Hill House, La caída de la casa Usher), Benjamin Pajak (el pequeño Chuck de La vida de Chuck) y un buen puñado de habituales más, de Robert Longstreet a Carl Lumbly. Lo que hacen todos ellos en la película, de momento, es secreto de confesión.
Flanagan, en confesión

Lo que sí ha roto Flanagan es su propio secreto de confesión, porque lleva semanas predicando sobre la película. Y su primer mandamiento es claro: que nadie vaya preparando la sopa de guisantes. «Creo que lo primero es decirle a la gente que no va a ver un refrito de El exorcista», explica en una entrevista con Esquire. «No va a ver ningún intento de reboot, de remake ni de meterse en la película de Friedkin. Lo que va a ver es una historia dentro del universo de El exorcista que no se ha contado antes, única dentro de la franquicia y que la lleva en una dirección muy distinta de la que ha seguido hasta ahora. Estamos haciendo algo muy, muy diferente de lo que la gente podría esperar».
¿Y en qué consiste exactamente esa diferencia? Flanagan se lo explica a Empire empezando por su protagonista: «Se hizo famosa siendo una agente novata, cuando atrapó a un conocido asesino en serie que montaba escenas del crimen muy religiosas. Ahora es madre soltera y trata de encontrar algo parecido al equilibrio entre el trabajo y la vida personal cuando surge lo que parece un imitador, que deja escenas del crimen pensadas específicamente para ella». Así que la película es, a la vez, «un procedimental de asesino en serie» y una historia de posesiones, dos ideas que, según él, «están curiosamente en armonía. Las dos tratan de dar caza e identificar la oscuridad escondida dentro de la humanidad, y la oscuridad que se infiltra». Y añade, con cierta malicia: «Tengo curiosidad por ver cómo reacciona la gente».

«Haberse criado en la fe católica es una rampa de entrada maravillosa al género de terror», bromea en la misma entrevista, y de ahí sale también el título. «Una de las cosas que siempre me llamaron la atención de pequeño era la naturaleza del martirio», cuenta. «Un mártir podría verse como un final trágico, pero en la Iglesia se celebra. Es una muerte que sirve a un propósito mayor. Dicen que la Iglesia está construida sobre la sangre de los mártires, lo cual para mí también es algo horrible, como si, para que la Iglesia avance, hiciera falta un sufrimiento enorme de unas personas muy concretas. Es una idea que siempre me ha fascinado y horrorizado a partes iguales».
¿Cuándo bajamos a la cripta?

Toca armarse de paciencia, y de fe, porque el martirio, en este caso, es la espera. Universal Pictures llegó a fijar el estreno para el 13 de marzo de 2026, pero los retrasos en el rodaje le obligaron a reprogramarlo. El Exorcista: Mártires se estrenará en los cines españoles el 12 de marzo de 2027.
Tráiler
Póster

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