Crítica de ‘Toy Story 5’: Jessie toma las riendas en una entrega sobre la adaptación a los nuevos tiempos.

La última entrega de la franquicia por excelencia de los estudios Pixar resulta una paradoja en sí misma, una para la que hay que retroceder cuarenta años en el tiempo si se quiere empezar a desgranar. En 1986, Edwin Catmull, Alvy Ray Smith y Steve Jobs fundaron oficialmente lo que hoy conocemos como Pixar, saliendo del amparo que otorgaba la compañía de efectos digitales del conglomerado de George Lucas (Star Wars), al que pertenecían desde 1979.
Siguiendo este viaje temporal cual Lightyear 2.0, toca hacer un parón en 1990 para definir a la tripleta de creativos que cambiaría para siempre la animación cinematográfica: John Lasseter, perteneciente a Pixar desde su formación, Andrew Stanton y Pete Docter, director y productor ejecutivo, respectivamente, de esta Toy Story 5.
Años de innovación y revolución en el diseño de animación por ordenador culminaron en 1995 con Toy Story. Aquel primer largometraje del estudio no solo hizo tambalear la hegemonía de Disney, sino que supuso un vuelco absoluto para la animación tradicional al abrir las puertas a la era del 3D. Tres décadas después, el último paso de este viaje cinematográfico desembarca mañana en las salas españolas.

Retomando, ahora sí, el concepto de «paradoja» utilizado al comienzo de esta crítica contextualizando que el planteamiento de los otrora revolucionarios Docter y Stanton en esta nueva película es, precisamente, hacer frente y reflexionar sobre una nueva revolución llamada a cambiar la forma de entender y consumir el contenido y el entretenimiento audiovisual: las nuevas tecnologías.
Desde este punto de partida nace la semilla narrativa y creativa de Toy Story 5, en la que Bonnie, la niña que heredó a Jessie, Buzz y demás personajes reconocibles para tantas generaciones, recibe como regalo una tablet para facilitar su capacidad de generar amistades en un entorno infantil cuya atención ya es presa de la tentación digital que asola los hogares de la segunda década del siglo XXI. Los juguetes más emblemáticos de la era contemporánea ven amenazada, de este modo, su propia existencia y harán lo imposible para evitar caer en el olvido de una caja en el desván. Para ello, necesitarán la ayuda del cowboy más carismático del oeste ilustrado, Woody, que vive una plácida jubilación desde el desenlace de la anterior entrega.

Es innegable que la premisa de este título no puede ser más vigente por el debate que genera el uso de los dispositivos en la infancia –me atrevería a decir en cualquier edad– y la cantidad de estímulos que luchan por su atención a través de la luz de la pantalla, como si de una escena de Poltergeist (1982) se tratara.
Para llevar a cabo esta idea, el guion corre a cargo de Andrew Stanton y McKenna Harris (Ciao Alberto), que también firma la codirección de la cinta. En esta ocasión, el punto de vista del protagonista varía respecto a las entregas anteriores para cargar narrativamente el peso en la vaquera Jessie. Es a través de ella, el juguete principal de Bonnie como en otro tiempo lo fue Woody de Andy, desde donde se plantea una historia que cruza transversalmente la nostalgia del pasado y el miedo a la amenaza latente en el presente de los dispositivos digitales. Es interesante cómo la lucha por la atención de los niños y su forma de interactuar y relacionarse entre sí a través del juego constituyen el núcleo de la trama de Toy Story 5, que reflexiona, a su vez, sobre si la conexión digital nos ha hecho seres más distantes los unos de los otros.
En el apartado técnico hay una separación consciente del trazo hiperrealista de altísimo detalle que había alcanzado Toy Story 4 (2019) para acercarse, de nuevo, a un dibujo más irreal, con guiños a la animación tradicional en los insertos en los que los juguetes cobran vida a través de la ilusión y creatividad de sus niños.
Si bien hemos señalado a Jessie/Bonnie como el eje emocional sobre el que gira la función, no se puede dejar de mencionar la aparición del dúo por excelencia de la saga, Woody y Buzz, que homenajean a la pareja de Centauros del desierto (1956) como una especie de Ethan Edwards y Martin Pawley en busca de Jessie, o el spaghetti western a través del personaje de Clint Eastwood en la Trilogía del dólar de Sergio Leone durante la presentación de Woody, poncho incluido.

Como siempre, aparecen nuevos personajes en forma de juguete, pero en esta ocasión no presentan el carisma ni la funcionalidad que sí alcanzaban sus predecesores. No se comprende, por ejemplo, el sentido de un comando de Lightyears modernos con el que se abre el prólogo y que no es más que una mera conveniencia del guion para resolver sin profundidad algún conflicto en el último acto (se teme uno que en los hornos de Pixar se esté gestando una segunda parte del spin-off protagonizado por el guardián espacial).

Con todos estos mimbres, la expectación era mayúscula por ver cómo quienes revolucionaron la forma de hacer animación erigían un proyecto que sentara las bases frente a la nueva revolución que amenaza su propia manera de hacer las cosas. Sin embargo, Toy Story 5 se queda en un plano algo ingenuo y sentimentalista, sin indagar demasiado en las implicaciones éticas y sociales de esta diatriba. Siendo una digna producción dentro de la saga, se sitúa como la más floja de la pentalogía y deja cierta desconexión emocional a lo largo del metraje, que solo se recupera en un último acto en el que el mensaje de concordia y esperanza, tan afín al género y al estudio, prevalece frente a todo lo demás.

Así pues, lo más interesante del planteamiento de dos leyendas como Stanton y Docter reside en la aceptación del paso del tiempo y en la reflexión sobre unas tecnologías que, al incorporarse a nuestro día a día, dependen tan solo del uso que se les otorgue para ser definidas como herramientas o como amenazas. Buzz y Woody son el ejemplo de que el tiempo pasa para todos y de que el cambio generacional, así como la presencia de la tecnología en la vida cotidiana, son inevitables.
NOTA: ★★★☆☆
«TOY STORY 5» SE ESTRENA MAÑANA EN CINES.
TRÁILER DE TOY STORY 5:
PÓSTER DE TOY STORY 5:

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