Aina Clotet recibe el Premio Revelación en una Semana de la Crítica liderada por ‘La Gradiva’.
Cannes apuesta por nuevas miradas cinematográficas en una edición marcada por los relatos íntimos y el talento emergente.

El palmarés de la 65ª edición de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes se anunció este miércoles, cerrando una edición marcada por el protagonismo de nuevos talentos y por una selección especialmente centrada en relatos íntimos y emocionales.
Esta sección paralela del certamen francés, dedicada exclusivamente a primeras y segundas películas, volvió a consolidarse como uno de los principales espacios de descubrimiento del cine contemporáneo. La gran vencedora fue La Gradiva, debut en el largometraje de la realizadora francesa Marine Atlan, distinguida con el Grand Prix AMI Paris.
El jurado estuvo presidido por la cineasta india Payal Kapadia y contó además con la participación del actor canadiense Théodore Pellerin, la artista francesa Oklou, la productora Ama Ampadu y el programador y periodista Donsaron Kovitvanitcha. El grupo destacó la diversidad estilística de las películas seleccionadas y el riesgo creativo asumido por una generación emergente de autores que utiliza el cine como espacio de exploración emocional y política.
![Crítica de ‘La Gradiva’ [Cannes2026]: La revelación de Cannes que explora las ruinas de la identidad.](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2026/05/la-gradiva-2026-critica.webp)
El reparto de premios dejó una edición equilibrada entre cine europeo y propuestas internacionales. El máximo reconocimiento fue para La Gradiva, mientras que el Premio Revelación Fundación Louis Roederer recayó en la actriz y directora catalana Aina Clotet, por su trabajo en Viva. En la competición de cortometrajes, el Premio Sony Discovery fue para Skinny Bottines, dirigido por Romain F. Dubois. También recibieron reconocimientos especiales A Girl Unknown, de Zou Jing, y Dua, escrita por Blerta Basholli y Nicole Borgeat.
El triunfo de La Gradiva confirmó el impacto que había generado la película desde sus primeras proyecciones en Cannes. El filme sigue a un grupo de adolescentes franceses durante una visita escolar a la ciudad de Nápoles, donde el contacto con las ruinas de Pompeya desencadena una experiencia emocional tan fascinante como inquietante. Marine Atlan construye una obra de atmósfera hipnótica, en la que el descubrimiento del deseo, la conciencia del cuerpo y la relación con el pasado se mezclan en una narración de gran sensibilidad visual. Buena parte de la crítica internacional destacó la madurez estética de la directora, pese a tratarse de su primera película.

Otro de los momentos destacados de la ceremonia fue el reconocimiento a Viva, la primera incursión de Aina Clotet en el largometraje. La cineasta catalana, que además protagoniza la película, aborda la historia de una mujer que intenta reconstruir su vida después de haber atravesado una enfermedad grave. Entre crisis personales, cambios afectivos y nuevas relaciones, la película combina humor, vulnerabilidad y deseo, desde una perspectiva profundamente humana. El jurado quiso premiar precisamente la intensidad y naturalidad de la interpretación de Clotet, cuya presencia sostiene una propuesta que ha sido recibida con entusiasmo por su honestidad emocional.
El premio supone, además, un nuevo respaldo al cine español dentro de las secciones paralelas de Cannes, donde en los últimos años varias producciones nacionales han logrado una importante visibilidad. La presencia de nuevas voces españolas en el festival confirma el buen momento creativo de una generación de cineastas interesados en formatos híbridos, narrativas personales y una aproximación menos convencional al drama contemporáneo.
En la competición de cortometrajes, Skinny Bottines sobresalió por su puesta en escena y por una narrativa de fuerte componente psicológico, consolidando a Romain F. Dubois como una de las voces emergentes a seguir dentro del formato breve. Por su parte, Vaterland oder ein Bule namens Yanto, del director Berthold Wahjudi, recibió el Premio Canal+, mientras que A Girl Unknown fue reconocida por su potencial internacional de distribución gracias a una historia centrada en las consecuencias humanas de la política del hijo único en China.
La 65ª Semana de la Crítica cerró así una edición coherente con la identidad de esta sección: descubrir autores capaces de renovar el lenguaje cinematográfico desde miradas personales y arriesgadas. El palmarés deja una sensación clara de apuesta por el cine emocional, por las narrativas sobre la identidad y por una generación de realizadores que entiende el cine como herramienta de observación íntima y reflexión social.
Palmarés de la 65ª Semana de la Crítica de Cannes
Grand Prix AMI Paris: La Gradiva, de Marine Atlan
Premio Revelación Fundación Louis Roederer: Aina Clotet por Viva
Premio Sony Discovery al cortometraje: Skinny Bottines, de Romain F. Dubois
Premio Fundación Gan a la Distribución: A Girl Unknown, de Zou Jing
Premio SACD: Blerta Basholli y Nicole Borgeat por Dua
Premio Canal+ al cortometraje: Vaterland oder ein Bule namens Yanto, de Berthold Wahjudi
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