Crítica de ‘Sacamantecas’ [74SSIFF]: Pan sin sal.

Tal y como muestra una escena de Sacamantecas, la bombilla llegó a España alrededor de 1875. El invento se presentó en Vitoria al final de la Tercera Guerra Carlista y fue exhibido como un símbolo de progreso, una promesa de seguridad para una población hastiada por el conflicto bélico. Sin embargo, aquel nuevo artilugio no despertó una especial sensación de alegría o tranquilidad entre los ciudadanos, pues mientras las autoridades vendían una falsa imagen de mejora y esperanza, muchos temían que la bombilla no pudiera protegerlos del peligro que los acechaba: un asesino.
La película, escrita y dirigida por David Pérez Sañudo, y presentada en la Sección Oficial (fuera de concurso) de la 74.ª edición del Festival de San Sebastián, narra el caso real de Juan Díaz de Garayo, el primer asesino en serie documentado en España, que mató a más de una decena de mujeres a lo largo de la década de 1870 y fue ejecutado a garrote vil en 1881. La prensa lo apodó «el Sacamantecas» debido a la leyenda urbana de que extraía la manteca de sus víctimas. Si bien estos atroces hechos nunca fueron demostrados, sí se creó una aterradora leyenda en la zona que la cinta de Sañudo recoge con detalle y rigor.
![Crítica de ‘5 minutos más’ [74SSIFF]: Sitges se cuela en el Festival de San Sebastián con una divertida sátira temporal.](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2026/09/5_minutos_mas_critica.webp)
Seguimos a Ángela Berrosteguieta, hermana de una mujer cuyo cuerpo ha amanecido sin vida a orillas del río. En busca de justicia, ella y su sobrina (hija de la fallecida) se enfrentarán a las autoridades, que prácticamente niegan la existencia de un homicida debido a la falta de recursos en tiempos de guerra. Por otro lado, también acompañamos al propio Juan Díaz de Garayo, interpretado por Antonio de la Torre (Los destellos), el analfabeto campesino que deambula por la zona con la imperiosa necesidad de matar. Este, a su vez, trata de reencontrarse con su hijo, un soldado del frente carlista.

Alejándose por completo del modelo de cine social al que pertenecía Ane –el debut de su director en 2020, que puso en el punto de mira a la hoy ganadora de dos premios Goya Patricia López Arnaiz (Los domingos)–, Sacamantecas es un thriller de época de cuidada ambientación. Tengan por seguro que este será uno de los títulos que más resonarán en la futura gala de los Premios Goya, ya que el apartado artístico es realmente sobresaliente, empezando por el diseño de producción, uno de los más notables del año, pues las localizaciones naturales, la tenebrosa niebla que baña la Vitoria de la época y el excelente vestuario construyen una ambientación cargada de atmósfera gótica y densa.
No obstante, este envoltorio no logra dar auténtica vida a un libreto tan limitado como el que firman Pérez Sañudo y Sergio Granda. Queda claro por el tono y el ritmo del relato que los guionistas no están interesados en la fórmula del true crime ni en el thriller policiaco, sino más bien en la radiografía histórica de la región y en sus heridas aún por cerrar. Un planteamiento interesantísimo que, pese a contar con un gran material de partida, se ve lastrado por un desarrollo muy poco estimulante.

Aunque todo está debidamente planteado, no encuentra un desarrollo acorde a las expectativas que el guion ha creado. Todo queda reducido a la mínima expresión: la relación entre Ángela y su sobrina, su conflicto con los alguaciles, el trasfondo bélico, el origen y evolución del mito del Sacamantecas, la historia familiar del criminal y su estancia en un cortijo al servicio del personaje de Luis Callejo (nunca un actor estuvo tan desaprovechado). Para colmo, todo el tiempo que la cinta invierte en mostrar al serial killer conteniendo sus impulsos homicidas no se emplea en profundizar en ninguna de las víctimas, a quienes, paradójicamente, rinde homenaje la película.
Las limitaciones de la escritura se aprecian todavía más por una dirección que no logra elevar el texto, sino empequeñecerlo. El conjunto está impregnado de una sobriedad que termina ahogando la historia, lastrada por un ritmo muy poco agradecido. Y es que, aunque la puesta en escena está repleta de elementos de gran potencial estético (desde apasionantes paisajes hasta espejos estratégicamente colocados en el decorado), la cámara resulta muy poco imaginativa con todos ellos. Todo está dispuesto de forma obvia y planificado de manera previsible; nada desentona, pero tampoco destaca. Es tal su clasicismo que termina convirtiéndose en una obra mucho más académica de lo que cabría esperar.

Así llegamos a las secuencias más complejas de la película, como ese montaje en paralelo que muestra dos planos secuencia: uno que sigue al alguacil mientras atraviesa un campamento carlista en busca de una pista y otro que sigue al asesino a través de un campo de batalla. Algo que pretende ser climático y espectacular acaba siendo dolorosamente intrascendente, tanto por la gratuidad del formato elegido como por lo torpemente que está montado. Y que una película que solo puede presumir de su buena factura técnica no logre sacar músculo en las escenas que más se prestan a ello, la vuelve imperdonablemente olvidable.

Sacamantecas es un thriller que nunca llega a ser malo ni podríamos calificar de fallido, pero sí uno que no alcanza su potencial y, por tanto, deja un mal sabor de boca.
NOTA: ★★★☆☆
«SACAMANTECAS» SE PROYECTA EN EL FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN Y SE ESTRENA EL 6 DE NOVIEMBRE EN CINES.
TRÁILER DE SACAMANTECAS:
PÓSTER DE SACAMANTECAS:

¡SÍGUENOS!
- Crítica de ‘Sacamantecas’ [74SSIFF]: Pan sin sal. - septiembre 20, 2026
- Crítica de ‘Brace Your Heart’ [74SSIFF]: Decepcionante retrato de la mujer en la comunidad sami. - septiembre 20, 2026
- Crítica de ‘Ghost Song’ [74SSIFF]: Sentimentalismo de ultratumba. - septiembre 18, 2026
