Crítica de ‘Si me voy, ¿me echarán de menos?’ (‘If I Go Will They Miss Me’) [AMFF16]: Walter Thompson-Hernández sobrevuela el trauma familiar desde el realismo mágico.

El sonido de un avión y del mar preceden a su propia imagen en el arranque de If I Go Will They Miss Me, estrenada en Sundance. Un gesto anticipatorio que invita a imaginar todo aquello que existía mucho antes de nuestra propia existencia. Situada en el barrio de Watts, al sur de Los Ángeles, la ópera prima de Walter Thompson-Hernández, adaptación de su cortometraje homónimo de 2022, convierte esta disociación entre sonido e imagen en el eje sobre el que pivota todo el largometraje.
A partir de la relación paternofilial entre Anthony (J. Alphonse Nicholson) y Lil Ant (Bodhi Dell), la película explora el peso de las herencias afectivas y de aquellos traumas que, aun permaneciendo invisibles, condicionan la forma en que aprendemos a relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.

Desde un inicio, padre e hijo ocupan posiciones especulares. Cada uno proyecta sobre el otro aquello que todavía es incapaz de reconocer en sí mismo. Mientras Lil Ant se refugia en la fantasía para preservar una infancia atravesada por la incertidumbre del regreso de un padre recién salido de prisión, Anthony lucha por reconstruir un vínculo que se ve constantemente interferido por las huellas de su propia historia familiar. Su deseo de reparar esa relación convive con la dificultad de escapar de unos patrones de abandono, violencia y silencio que heredó de su propio padre, revelando hasta qué punto el trauma puede reproducirse incluso cuando existe una voluntad sincera de romper con él.
![Crítica de ‘Kingdom’ (‘Królestwo’) [AMFF16]: Impactante ópera prima sobre la autofagia de una civilización.](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2026/07/kingdom-2025-critica.webp)
Es precisamente en esa tensión donde Thompson-Hernández despliega con mayor fuerza su propuesta formal y se distancia de las convenciones habituales del drama familiar. La cinta adopta una puesta en escena de clara filiación documental, apoyada en primeros planos frontales y prolongados en los que los personajes sostienen la mirada directamente hacia la cámara. Más que romper la cuarta pared, estos planos suspenden el tiempo narrativo y convierten el rostro en el lugar donde el trauma se hace visible, invitando al espectador a enfrentarse a una intimidad que rara vez encuentra palabras con las que expresarse.
Sin embargo, el director estadounidense no se limita a registrar lo real. Sobre esa textura documental emerge un realismo mágico que exterioriza el universo emocional de los protagonistas. Las visiones compartidas por Anthony y Lil Ant desdibujan la frontera entre experiencia e imaginación, convirtiendo la fantasía en el único espacio desde el que ambos son capaces de elaborar aquello que la realidad les impide verbalizar.

La mitología griega, que Lil Ant descubre en la escuela, adquiere entonces una dimensión simbólica al proyectarse sobre la figura de su padre. Anthony deja de ser únicamente un hombre marcado por su pasado para convertirse, a través de la mirada de su hijo, en una suerte de divinidad clásica. No se trata tanto de una idealización como de un mecanismo de supervivencia. Pues transformar al padre en mito permite llenar los vacíos de una figura tan admirada como desconocida y otorgar sentido a una ausencia que la realidad no consigue explicar.

En ese delicado equilibrio entre el registro documental y la fabulación, Walter Thompson-Hernández encuentra una forma singular de representar el trauma como una memoria en permanente reconstrucción. Las imágenes oscilan entre la realidad y la imaginación para mostrar cómo nuestra identidad se configura tanto a partir de lo vivido como de los relatos con los que intentamos comprender el lugar que ocupan quienes nos precedieron en nuestra propia historia.

Lejos de construir un relato de reconciliación o redención, If I Go Will They Miss Me encuentra su fuerza en registrar una herencia emocional que rara vez se transmite mediante las palabras. La película permanece en un estado de tránsito constante, donde la posibilidad de reparar el vínculo entre padre e hijo convive con unas heridas que nunca terminan de desaparecer. Como ese avión cuyo sonido escuchamos antes de verlo, Thompson-Hernández filma aquello que precede a toda imagen como la memoria invisible desde la que comienzan a construirse nuestras vidas.
NOTA: ★★★½
«IF I GO WILL THEY MISS ME» PUEDE VERSE EN EL ATLÀNTIDA FILM FEST EN LA VERSIÓN ONLINE EN FILMIN.
TRÁILER DE IF I GO WILL THEY MISS ME:
PÓSTER DE IF I GO WILL THEY MISS ME:

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