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Crítica de ‘Supergirl’: Una misión menor para una gran heroína.

supergirl 2026 critica
© Warner Bros.

Hay bastante presión sobre esta nueva Supergirl. Se trata de la segunda película del nuevo Universo DC (DCU) y la segunda adaptación cinematográfica en solitario de Kara Zor-El. Sin embargo, ni el anterior DCU ni el film original de 1984 guardan una fama muy amable. No obstante, James Gunn consiguió resucitar este conglomerado superheroico hace justo un año con Superman, donde ya se introducía a su prima. Ahora, esta nueva historia se propone continuar el legado y el estilo del director de Guardianes de la Galaxia, aunque se quede en eso, en un intento.

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Con apenas una escena en aquella primera película del renovado DCU, ya se adivinaba cómo iba a ser esta nueva superheroína: borracha, caótica, irresponsable… pero con corazón (al menos por su perro). Muy acertadamente, ahí está el punto de partida del largometraje: arrebatarle justo lo único que la hace ser buena (Krypto) y así descubrir por qué esta kryptoniana no es tan utópica como su primo. Como suele ocurrir con toda persona cínica también en la vida real, siempre hay un trauma de fondo, así que ya está la excusa para mostrar el origen de sus poderes.

Eso sí, como ya nadie quiere ver una película iniciática de superhéroes, la novata Ana Nogueira (sorprendentemente, única guionista) no puede tirar de esos clichés, pero sí de otros. Para contarte el duelo de Kara por su familia y su falta de hogar, la empareja en la misión de rescate de su perro con una niña que está pasando por lo mismo. Así, salvarla de caer en ese hastío vital por perder a sus padres será la única manera de superar su pasado y encarnar por fin la esperanza tejida con una S gigante en su traje.

Kara Zor-El con gafas de sol y auriculares sentada junto a un perro blanco (Krypto).
© Warner Bros.

Aquí está el principal problema de Supergirl: el relato no va de ella. Es cierto que no hay nada que defina más a los dos famosísimos kryptonianos que ayudar al prójimo, pero ellos son (o deberían ser) los protagonistas. Sin embargo, casi todos los 110 pesados minutos se sienten como una misión secundaria hecha trama principal. Ni siquiera parece importar mucho ese cómico desencadenante a lo John Wick de «voy a arrasar a todo el mundo por mi perro». Tan solo el final consigue emocionar con ese estilo de lucha más centrado en proteger que en derrotar, tan característico de estos personajes.

Paradójicamente, los momentos que detienen la trama son los que aportan lo interesante que podría haber sido esta adaptación del cómic Woman of Tomorrow. Un ejemplo de ello son los flashbacks en Krypton; aunque no quieran contar mucho del origen, resulta innovador, ya que se conoce de sobra el de Superman, pero el de Supergirl no se ha contado tanto. Incluso las breves apariciones de David Corenswet aportan una sugerente tensión entre lo que ambos deben significar, cómo sería su vida en la Tierra, qué diferencia hay en que sea una mujer…

Por esos apuntes de profundidad y algunas frases inspiradoras, sin duda merece la pena que esta película exista. Entre el caos y los clichés, Nogueira demuestra que el personaje es muy rico en matices y tiene un corazón especial; como adaptación de un cómic poco conocido y parte de un universo cinematográfico, solo eso ya es un gran logro. Pero los abundantes diálogos sobreexplicativos evitan que nada de eso destaque.

El segundo gran inconveniente es el pecado capital de una película de superhéroes: no es entretenida ni tiene tanta acción. Las peleas también dejan a Kara en un segundo plano, por querer copiar repetidamente el estilo visual de James Gunn, donde los mamporros se ven desde la perspectiva de quien se esconde. Tampoco aterrizan nada bien la banda sonora, la lista de canciones ochenteras, los chistes y varias escenas en general calcadas de Superman y Guardianes de la Galaxia. Ya no hay justificación para que en una cantina alienígena pongan música de la Tierra.

Jason Momoa caracterizado como el personaje Lobo en un entorno oscuro y rústico.
© Warner Bros.

El apartado técnico acaba siendo tan disperso como el guion, y la dirección está sorprendentemente poco inspirada tratándose del director de Yo, Tonya y Cruella (Craig Gillespie). Tantas regrabaciones y visionados de prueba han hecho mella en un atropellado montaje con cortes tan raros que impiden saber dónde estamos y adónde vamos en ningún momento. Los efectos prácticos de los alienígenas sí que destacan entre la borrosa dirección de fotografía y el deficiente CGI de principios de los 2000.

Precisamente de esa década parece sacado el villano de Matthias Schoenaerts (La vieja guardia 2), que no tiene desarrollo ni en el maquillaje. Milly Alcock (La casa del dragón) hace lo que puede con una dirección tan plana del personaje, bastante decepcionante recordando la locura por la que Gillespie llevó a Margot Robbie y Emma Stone en sus anteriores proyectos. Pero, al igual que la propia Supergirl, Alcock presume con apenas 26 años de una profunda mirada con la que puede hacer lo que quiera, desde encarnar la redención hasta protagonizar su primera película sin que se le quede nada pequeña.

En detrimento de ella, la aún más joven Eve Ridley (El problema de los tres cuerpos) le roba demasiados minutos y planos para una (supuesta) escudera con la misma expresión y discurso todo el rato. Jason Momoa es el único que realmente se suelta la melenaza en las únicas secuencias divertidas del film. Le ha sentado muy bien el cambio de Aquaman por Lobo, pero su inclusión en la historia está tan forzada como la salida del perrito Krypto.

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Es una pena que un símbolo superheroico tan épico se adapte con un refrito de películas galácticas y tramas genéricas; aunque intenta copiar a James Gunn, Supergirl se asemeja más a las fases 2 de Marvel, como Thor: El mundo oscuro. Siendo una apuesta tan importante para el DCU, sorprende la poca ambición del proyecto. Sí que consigue demostrar el interesante fondo que puede tener el personaje y que su protagonista tiene las capacidades sobradas para transmitirlo. Pero simplemente aquí no se ve.

Supergirl vuela horizontalmente a gran velocidad con los puños al frente, vistiendo su traje azul y capa roja, en un entorno envuelto en polvo y niebla.
© Warner Bros.

La última vez que vimos a Kara fue bajo la piel de Sasha Calle en The Flash, donde tenía casi el mismo arco de desarrollo aun siendo secundaria. La próxima vez que la veamos de nuevo con el pelazo de Milly Alcock será en Superman: Man of Tomorrow. No hará falta haber visto Supergirl para entenderla. Pero si esta película es una borrachera como la de su protagonista, el final logra dejarla perfectamente sobria y poderosa para formar parte de este nuevo universo. Ojalá la guionista Ana Nogueira se aleje de este tono en sus futuras adaptaciones de Wonder Woman y Teen Titans. De momento, el DCU parece que dará un salto más atrevido hacia el terror este octubre con Clayface. P.D.: No hay escena post-créditos.

NOTA: ★½

«SUPERGIRL» SE ESTRENA HOY EN CINES.


TRÁILER DE SUPERGIRL:

PÓSTER DE SUPERGIRL:

Póster oficial de la película Supergirl con Milly Alcock, estreno 26 de junio.
© Warner Bros.

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Rafael Jiménez

Rafael Jiménez

Comunicador audiovisual y periodista cultural especializado en la redacción de cine, sobre todo de actualidad, para disfrutar y hacer disfrutar. Vive dentro de una sala de cine. 'Cinema Paradiso' es su biopic y los festivales de cine son sus parques de atracciones. Ha entrevistado a su director y a su actor favoritos (James Wan y James McAvoy). En una entrevista, le dio la mano a doña Helen Mirren, mientras bromeaba con Lucy Liu y Rachel Zegler.