Entrevistas

Morgan Matthews, director de ‘A 500 millas de casa’: «Dexter Sol Ansell (‘El Caballero de los Siete Reinos’) es el alma de la película».

Entrevista con el realizador británico de esta adaptación del libro ‘A 677 km de casa’ (‘Charlie and me’), con Bill Nighy, Roman Griffin Davies, Maisie Williams, Clare Dunne y Michael Socha.

morgan matthews entrevista a 500 millas de casa
© Divisa Red

«Enhorabuena por vuestra victoria de anoche». Son las primeras palabras que Morgan Matthews nos dedica apenas comienza esta entrevista que tuvo lugar el día después de la victoria de España contra Portugal. El director británico no se muestra igual de optimista con las opciones de Inglaterra en el Mundial. «Creo que Noruega va a ganar», responde entre risas. Una mezcla de realismo y esperanza que, curiosamente, también define el tono de A 500 millas de casa.

El director de El regreso de los niños del ferrocarril adapta la novela A 677 km de casa con una historia sobre dos hermanos que emprenden un viaje desde Inglaterra hasta la costa irlandesa para reencontrarse con su abuelo, interpretado por Bill Nighy. Un relato sobre el duelo y la familia que busca (con gran insistencia) emocionar sin renunciar a la esperanza. Ya sea que su equipo vaya a perder, que lleve una mañana entera de entrevistas o que ruede una película, su refrán parece ser: una sonrisa ante todo, incluso ante la pérdida.

Entre un conocido reparto encabezado por Bill Nighy (Living), Roman Griffin Davis (Jojo Rabbit) y Maisie Williams (Juego de Tronos), quien termina llevándose buena parte de las miradas es Dexter Sol Ansell. Matthews lo eligió para interpretar al pequeño Charlie cuando todavía desconocía que acabaría convirtiéndose en uno de los protagonistas de El caballero de los Siete Reinos, la nueva serie ambientada en Poniente para HBO.

En esta conversación con mundoCine, el realizador británico explica cómo encontró al joven actor entre cientos de aspirantes, por qué disfruta especialmente dirigiendo a intérpretes infantiles y cómo trasladó a la ficción experiencias reales sobre el duelo vividas durante su etapa como documentalista. También reflexiona sobre la importancia de seguir haciendo películas familiares capaces de reunir a varias generaciones frente a una misma pantalla.

Y sí, antes de despedirse, mantiene su pronóstico futbolístico para el Mundial de la FIFA: «Yo apostaría por España o Francia».

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Rafa Jiménez: ¿Cómo fue el proceso de encontrar y dirigir a un actor tan joven para un papel tan importante, carismático y presente en el metraje como el de Charlie?

Morgan Matthews: Diría que ese viejo refrán de que no se debe trabajar con niños ni con animales no es cierto. No puedo hablar mucho sobre los animales, pero, en cuanto a los niños y los actores jóvenes, tengo mucha experiencia trabajando con ellos en las películas que he dirigido y lo disfruto mucho, al igual que el proceso de encontrar al actor adecuado para interpretar el papel.

Porque con los actores más jóvenes uno suele poder hacer muchas audiciones y ver a montones de niños. Ellos se graban por su cuenta y te envían esas grabaciones; puedes llegar a ver cientos. Los niños suelen sentirse bastante cómodos con los castings y las pruebas de química por Zoom, lo cual puede sonar un poco extraño, porque normalmente en una prueba de química se reúne a la gente en una sala (o al menos esa es la idea) y se observa cómo trabajan juntos. Pero descubrí que, con los actores jóvenes, eso se plasma muy bien en pantalla, a través de Zoom, y además les supone menos presión.

Puedes ir cambiando a los niños. Si tienes a tres o cuatro actores trabajando juntos, pueden ser de cualquier parte del Reino Unido sin tener que desplazarse desde esos otros lugares. Así que eso lo facilita todo y, además, puedes ver más opciones. Vimos a cientos de candidatos para el papel de Charlie y hubo varias rondas de audiciones en las que el grupo de actores que estaba barajando se iba reduciendo cada vez más.

Sobre todo con los actores jóvenes, me gusta hacerles la prueba sin saber mucho sobre lo que han hecho anteriormente. Es bastante poco frecuente que veas a un actor joven al que reconozcas o que sea realmente famoso. En cierto modo, lo prefiero así porque, al no saber qué han hecho antes, solo los juzgo por su interpretación, por si encajan en ese personaje y por si me los creo como tal.

Dexter Sol Ansell superó unas tres rondas de casting. Nos quedamos con un grupo reducido de chicos que, la verdad, eran todos muy buenos. No fue hasta entonces cuando descubrí que salía en esa especie de precuela de Juego de Tronos, El caballero de los Siete Reinos, que se estaba rodando en ese momento. Pero yo no sabía que tenía un papel tan importante en ella. Es uno de los protagonistas de esa serie, así que tenía mucha experiencia. Y aportó mucho de eso.

Pero también aportó mucha energía positiva y sentido del humor. Sobre todo con los actores jóvenes, me gusta improvisar un poco con el texto. Así les resulta más natural al hablar y, además, les permite expresarse un poco más.

Resulta que Dexter es muy bueno en eso. No sé cuántas oportunidades tuvo de hacerlo en El caballero de los Siete Reinos, porque, por la forma en que está escrita, creo que se ciñen al guion palabra por palabra. No puedo hablar demasiado sobre esa producción, ya que no formé parte de ella. Pero sentí que, cuando se incorporó al rodaje de A 500 millas de casa, se sintió un poco más liberado. Algunos de esos rasgos de su personalidad pudieron brillar de verdad en el papel de Charlie. Así que fue genial.

Aunque estaba bastante seguro desde la primera prueba, pasamos por varias rondas antes de que finalmente tomara esa decisión. Y me alegro mucho de haberlo hecho. Él es, sin duda, el alma de la película.

R.J.: Ahora sí que mucha gente le conocerá gracias a ese papel de Juego de Tronos. ¿Has podido hablar con él tras las grandes alabanzas que ha recibido por su trabajo en El caballero de los Siete Reinos?

M.M.: Sí. Y, bueno, creo que se lo toma con calma. Es decir, creo que realmente lo disfruta. Pero no es que no conozca otra cosa. Casualmente, hay algo de lo que no me había dado cuenta, porque tenía un aspecto muy diferente, y es que yo ya le había hecho una prueba para mi película anterior. Fue cuando tenía unos cuatro o cinco años; era muy pequeño, así que tenía un aspecto bastante diferente.

Además, en nuestro proceso no tenía pelo. Ese fue uno de los retos, porque salió de El caballero de los Siete Reinos completamente calvo, con la cabeza rapada. Nosotros estábamos deseando que le volviera a crecer un poco el pelo, porque se veía un poco raro [risas]. ¿Por qué iba a aparecer un skinhead?

Parece que le va muy bien con toda esa atención y los elogios. He visto la serie, creo que es estupenda y que está realmente fantástico en ella. Todo el mérito es para la gente que hay detrás.

Un niño pequeño asustado y encogido en un rincón oscuro en la película A 500 millas de casa.
© Divisa Red

R.J.: Ahora que vivimos unos tiempos tan dramáticos y la gente es bastante cínica, me encanta que siga habiendo obras como la tuya que afronten los grandes temas de la vida desde una perspectiva esperanzadora. ¿Cómo equilibraste el tono de la película para que fuera así de bonita pero sin pasarte de empalagosa o quitarle importancia al tema?

M.M.: Creo que es complicado, porque hay que recorrer esa línea entre lo que la gente podría considerar sensiblero y lo que podría restarle seriedad a la historia, o que no les cautive emocionalmente. Cada persona tiene un baremo diferente para eso. En mi caso, solo puedo basarme en mi propia experiencia, como la que he tenido en la realización de documentales. Mi trayectoria profesional se centra en el documental, y he pasado mucho tiempo con familias que han vivido una experiencia bastante parecida a la que se retrata en la película.

Es bastante difícil hablar de la historia sin desvelar demasiado, como ya sabrás, pero se trata de una familia destrozada por un suceso trágico y que ha quedado traumatizada por ello. Yo lo he visto de primera mano. Hay un par de documentales que he rodado en los que pasé mucho tiempo con varias familias, y gran parte de la experiencia de rodar esas películas, esos documentales, la trasladé a A 500 millas de casa. Hay muchos detalles, muchas escenas y fragmentos adicionales, y líneas de diálogo que, en cierto modo, se inspiraron en esa experiencia.

Para las personas que han vivido una experiencia parecida a la de la película, no hay nada de sentimentalismo; para ellas es algo muy real y constante. Pero también hay luz entre las tinieblas, sobre todo en los recuerdos de la gente y de cómo era todo antes de que ocurriera esta tragedia. Creo que hay que ver eso también para conectar con su experiencia, con lo que ya no tienen y con cómo han cambiado las cosas, y para entenderlo un poco mejor.

También creo que es importante que la película no sea implacablemente sombría, sino que transmita esperanza, porque la gente sí que encuentra y puede encontrar una forma de superar estas experiencias. Puede que no vuelvan a ser los mismos una vez superado todo, pero pueden aprender a vivir de nuevo.

Pero eso no ocurre con todo el mundo. Hay un dicho de que el tiempo todo lo cura. Eso puede ser cierto. Pero, para algunas personas, en realidad las cosas empeoran con el tiempo.

Eso también lo he visto, he estado cerca de eso, incluso en mi propia familia hasta cierto punto. Algunas de las cosas que he vivido de cerca y las experiencias que he tenido también se han plasmado en la película.

Lo mismo le pasó a Malcolm Campbell, el guionista, cuya hija nació muy prematura y tuvo un comienzo de vida muy difícil, igual que le ocurre a Charlie en la película. Él también aportó parte de esa experiencia. Así que supongo que, si te inspiras en algo real, solo puedes esperar que eso se transmita bien al público.

R.J.: Sí que era muy complicado porque, aunque aborda temas muy adultos y emocionalmente complejos, realmente es una película familiar. ¿Crees que el público infantil también va a poder disfrutarla y asimilar los giros, o deberían estar acompañados por sus padres por si acaso para poder hablar de ella?

M.M.: Sí, eso es interesante. No estoy seguro de cuál es la clasificación en España. Pero en el Reino Unido es una 12A, lo que significa que, si tienes menos de 12 años, debes ir acompañado de un adulto [y en España, efectivamente, es esa misma]. En las proyecciones a las que he asistido y con la gente con la que hemos compartido la película que ha traído a sus hijos, creo que ha sido una experiencia realmente buena.

No hay tantas películas que una familia pueda ir a ver junta. Obviamente, puedes ir a ver una película de animación de Disney, que suelen estar dirigidas a niños más pequeños, y que también puedes disfrutar como adulto. Pero creo que para los jóvenes adultos y los adolescentes, no hay tantas películas a las que puedan ir con sus padres, sus abuelos u otros miembros adultos de su familia.

Espero que esta sea una película que la gente pueda disfrutar de esa manera y de la que puedan hablar después en familia. Creo que los niños son muy resistentes en lo que ven, y a menudo muy maduros en lo que entienden del mundo y de las cosas difíciles a las que tienen que enfrentarse en sus vidas. Esta es una película que también puede ayudar mucho en ese tipo de conversaciones difíciles. Seguro que te sorprende lo mucho que un joven ya puede aportar a esa situación en términos de comprensión.

a 500 millas de casa detras camaras
© Divisa Red

R.J.: Ese carácter familiar se refleja muy bien en el reparto. Cuéntanos qué has aprendido al dirigir a dos generaciones de actores tan aclamadas por crítica y público pero tan separadas en el tiempo, como Bill Nighy con Roman Griffin Davis y Maisie Williams. ¿Qué tal encajaron en el set?

M.M.: Fue interesante, porque simplemente estábamos representando a una familia. Me gustan las películas multigeneracionales, que tienen un reparto de varias edades y que representan a una familia, porque suelen ser así: multigeneracionales. Todos o la mayoría de nosotros podemos identificarnos con eso.

Todas las familias pasan por dificultades, como pérdidas, desgracias y otro tipo de experiencias que creo que también se reflejan en la película. Esa experiencia tiene también una especie de universalidad. Cuando pienso en algunas de las películas que admiro y que hacen eso, pienso en Pequeña Miss Sunshine. También pienso en Los descendientes, una película de George Clooney, dirigida por Alexander Payne. Se trata de familias que se enfrentan a situaciones difíciles, o a las secuelas de una complicación. Hay algo en eso que, de alguna manera, me llega. Ahora, espero que eso también conecte con otras personas.

Por ello creo que la idea de formar una unidad familiar con los actores es realmente emocionante e interesante, creer en esa dinámica entre ellos y desarrollarla. Así tienes una amplia experiencia acumulada, pero también una variedad de estilos diferentes.

En realidad, al final resultó que los actores más jóvenes, Roman Griffin Davis y Dexter, tenían mucha experiencia. Bueno, en realidad todos la tenían. Bill Nighy aporta un tipo diferente de experiencia vital. Creo que la gente siente un gran respeto por Bill, no solo como actor sino en todos los ámbitos. Es un tipo muy generoso, tanto con su tiempo como con su arte, y también está muy comprometido. Eso es contagioso. Los jóvenes actores aportan esa energía al plató, pero Bill también lo hace, tiene una energía increíble.

Además es muy rápido, sorprendentemente rápido. Hay un par de escenas en las que los actores corren, y no paraba de decirle a Bill que bajara el ritmo, porque alcanzaba a los jóvenes demasiado rápido. Creo que ese tipo de energía realmente ayuda a dar forma y a crear esta familia tan creíble en la pantalla.

a 500 millas de casa reparto
© Divisa Red

R.J.: No puedo terminar esta entrevista sin hablar de la cultura irlandesa, porque creo que es mucho más que un simple telón de fondo en la película. Me encanta cuando Maisie Williams dice algo así como que «a los irlandeses nos encanta esforzarnos de más por ayudar a desconocidos». ¿Qué crees que aporta esa cultura irlandesa a la historia de la película que si se hubiera rodado en otro lugar no podría ser igual?

M.M.: Cuando el personaje de Maisie dice esa frase, en cierto modo está bromeando, ya que existe el cliché de que los irlandeses siempre hacen un esfuerzo especial por ayudar a los más desfavorecidos. Dice que eso es como «nuestro superpoder». Pero también es uno de esos clichés que, en cierto modo, tienen algo de verdad.

Si vas a Irlanda y pasas un tiempo allí, verás que, aunque esté tan cerca de Inglaterra, hay una cultura muy diferente: hay una calidez, una amabilidad… es el craic. No sé si has oído hablar de ello, pero es algo real. Es difícil de describir, pero significa algo así como diversión, vida, energía, y humor. Todas esas cosas se mezclan en una sola palabra: el craic, para cuando te lo estás pasando en grande. Eso también es real.

Para los británicos y para otras personas de todo el mundo, existe una verdadera atracción hacia Irlanda. Hay muchos británicos que tienen ascendencia irlandesa, con familiares que son irlandeses, y que se identifican mucho con eso. No todos los británicos éramos partidarios del Brexit. Y a bastantes de nosotros nos hubiera gustado quedarnos en Europa y nos gustaría volver si nos aceptaran.

Sé que Bill, por ejemplo, tiene ascendencia irlandesa. Tras el Brexit, se sacó un pasaporte irlandés, del que está muy orgulloso, y pudo utilizarlo por primera vez durante el rodaje. Pero, de nuevo, es esa especie de atracción que les lleva al otro lado del mar, a Irlanda, y ese sentirse como en casa o cerca de sus raíces o de una cultura que también disfrutan mucho.

Eso también es un tema de la película, porque a los chicos les atrae cruzar el mar, ese impulso que les lleva de vuelta a ese lugar de la costa suroeste de Irlanda, Dingle, donde está su abuelo. Es una atracción muy, muy fuerte para ellos.

R.J.: Enhorabuena, Morgan, por crear una obra tan bonita tanto en el apartado visual como, más concretamente, en el aspecto humano.

M.M.: Muchísimas gracias. Te lo agradezco de verdad. Y gracias por tu tiempo, Rafa.


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Rafael Jiménez

Rafael Jiménez

Comunicador audiovisual y periodista cultural especializado en la redacción de cine, sobre todo de actualidad, para disfrutar y hacer disfrutar. Vive dentro de una sala de cine. 'Cinema Paradiso' es su biopic y los festivales de cine son sus parques de atracciones. Ha entrevistado a su director y a su actor favoritos (James Wan y James McAvoy). En una entrevista, le dio la mano a doña Helen Mirren, mientras bromeaba con Lucy Liu y Rachel Zegler.

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