Crítica de ‘Found Alive’: Carlota Pereda se consagra como hija de Sitges en la inauguración de su 59.ª edición.

Recién terminada la 59.ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña (Sitges Film Festival), toca frenar un poco para recordar que su inauguración estuvo presidida por la nueva película de la directora madrileña Carlota Pereda (nacida en 1975), quien ya tuviera presencia en el certamen con sus dos anteriores propuestas: la más fresca para el género en España, Cerdita (ganadora del Goya al Mejor Cortometraje antes de convertirse en un largo), y la más irregular, La ermita, protagonizada por Belén Rueda.
En esta ocasión, Pereda da el salto internacional con Found Alive, un thriller con tintes policíacos que centra la mirada en la espeluznante y elevada tasa de no resolución de secuestros de niñas pequeñas en Estados Unidos. De esta forma, la cinta basada en la novela The Edge of Normal, de Carla Norton, se zambulle en los tropos propios de este subgénero, traspasando la frontera hacia el cine de asesinos en serie (tema que ya tocaba en Cerdita), el neo-noir y ese clásico juego del gato y el ratón al que Hollywood nos ha acostumbrado desde la década de los años noventa y principios de los dos mil, con joyas de la corona como El silencio de los corderos, Seven y Zodiac, así como todo el cine de explotación derivado de ellas.
Uno de los primeros elementos en llamar la atención al aproximarse a Found Alive tiene que ver con sus valores de producción y textura de la fotografía y la imagen, las cuales nos trasladan a un tipo de cine capaz de dialogar de tú a tú con los blockbusters norteamericanos propios de estas temáticas. A este respecto, el filme de Pereda no tiene nada que envidiar a la industria estadounidense en lo que se refiere al empaque visual de la propuesta y, probablemente, en cuanto al presupuesto del que han podido disponer, aunque no haya trascendido la cifra exacta. De hecho, la propia realizadora ha comentado que, a pesar de haber experimentado los obstáculos habituales para levantar proyectos de género en España, el largometraje es una coproducción con las firmas norteamericanas XYZ Films, Vanishing Angle e Industry Entertainment, por lo que, a nivel de presupuesto, se han acercado mucho a las cifras que se manejan en el mercado de producción estadounidense. Por la parte española, es Nostromo Pictures quien ha apostado por que esta obra pudiera ver la luz.

Según transcurre el metraje, enseguida percibimos que el guion es la parte débil de esta interesante película, dado que apuesta por una serie de conveniencias prototípicas para hacer avanzar la trama. Y es que hay errores y conductas dentro de la investigación policial que son difíciles de asumir para el espectador, pero que permiten al relato recorrer un laberinto de persecuciones y circunstancias destinadas a desembocar, exactamente, en el punto al que la cineasta necesita llegar.
Al margen de lo anterior, es importante reseñar que el reparto cuenta con solventes veteranos, como Rupert Friend (La acompañante) o Scott Haze (Venom), para escoltar a la gran protagonista de la función, Chloë Grace Moretz (Kick-Ass: Listo para machacar), que se mete en la piel de la psicóloga Reeve LaClaire, especialista encargada del acompañamiento a víctimas de secuestro y abuso sexual. Es precisamente gracias a la construcción de este personaje que la historia se permite transitar por los tropos del cine negro, en la medida en que la propia Reeve fue víctima de un secuestro y abuso de niña, lo que marcó inevitablemente el resto de su vida. Pereda demuestra que maneja realmente bien los tiempos del terror al introducir secuencias perturbadoras, especialmente para el personaje de Reeve, subrayando esa noción del trauma como un pasado que, de forma imparable, siempre nos persigue hasta darnos alcance.
La directora ha comentado que el proyecto llegó a sus manos en forma de encargo, pero, como buena autora, ha conseguido llevarlo a algunas de las constantes y los elementos que ya estaban presentes en sus anteriores trabajos. Sirva de ejemplo el retorno al psycho thriller, género que ya dominó la narrativa en Cerdita junto con el slasher, así como la recuperación de una protagonista femenina fuerte y compleja a nivel psicológico, perfectamente capaz de valerse por sí misma para sortear las situaciones más peligrosas.
Otro de los aciertos de Pereda al abordar esta historia tiene que ver con su capacidad para presentar un tema tan duro como los abusos físicos y sexuales a menores desde una óptica muy cruda, sin rehuir la mirada a las víctimas y sus lesiones, pero sin caer en la pornografía de la miseria. En este sentido, la cinta sale airosa de un tema realmente sensible.
Aunque la fecha de estreno todavía está pendiente de confirmación por parte de DeAPlaneta, esperamos que pronto llegue al circuito de salas comerciales para que el público tenga la oportunidad de disfrutar de esta propuesta que apuesta por la investigación procedimental y el manejo de la tensión atmosférica como leitmotiv para hacer avanzar la historia.

En resumen, a nivel técnico Found Alive supone un paso adelante para una de nuestras directoras más interesantes en el campo del terror y lo fantástico, a pesar de que a la película le habría venido bien una construcción más sólida en los giros del guion.
NOTA: ★★★½
«FOUND ALIVE» SE HA PROYECTADO EN EL FESTIVAL DE SITGES 2026.
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