Crítica de ‘My Notes on Mars’ [71Seminci]: El secreto más grande de la humanidad es, y seguirá siendo, el amor eterno.

Lili Horvát (Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido) ha entrado en la historia del Festival Internacional de Cine de Valladolid, ya que su nueva película, My Notes on Mars, ha sido la elegida por los programadores de la Seminci para inaugurar esta 71.ª edición. El acto de apertura, previo a su proyección, ha estado marcado por la figura de José Luis Cienfuegos, fallecido a finales de 2025, quien fuera motor indispensable para el crecimiento de certámenes cinematográficos hoy ya asentados, como los de Gijón, Sevilla y la propia Seminci, de la que era director en el momento de su muerte.
La presente edición de la Seminci tiene como eje central el sonido en el cine, para lo que han dedicado una programación retrospectiva especial con grandes clásicos que marcaron un antes y un después en el aspecto sonoro del séptimo arte. Como prueba de ello, el editor de sonido de Christopher Nolan, Clint Eastwood o David Fincher ha recogido la Espiga de Honor bajo los aplausos de un Teatro Calderón entregado a quien debutó profesionalmente en Los Goonies.
El sonido y las bandas sonoras en el cine forman parte del legado de José Luis Cienfuegos en la presente edición, contexto en el que se comprende la elección de My Notes on Mars como película que marca el pistoletazo de salida de las 208 películas que se proyectarán durante la próxima semana. En su primer largometraje rodado en lengua inglesa, el uso del sonido es esencial para reflexionar sobre la desconexión del matrimonio protagonista y la evocación del misterio extraterrenal que vehicula la trama hacia la ciencia ficción.

La fractura de la pareja protagonista se hace patente desde los primeros planos de la película. Margot es una científica que ha estudiado de manera obsesiva el espacio y, con más concreción, Marte. Tras una crisis profesional que derivó en lo personal y afectó a su matrimonio con Sam, ambos decidieron apartarse de su vida en Norteamérica para trasladarse a una vida rural en Hungría con el objeto de sanar psicológica y sentimentalmente. No obstante, los viejos problemas reaparecen y la fractura se agudiza conforme la obsesión de Margot por Marte la separa de su marido y del círculo social que están empezando a generar. Tras varios desencuentros, la mujer desaparece en una ruta de montaña y, meses de búsqueda después, los investigadores la dan por fallecida. El día de su propio funeral, Margot reaparece en aparente estado de amnesia y con un comportamiento errático que alertará a Sam.

De raíz, la premisa con la que Horvát envuelve la película es profundamente interesante, ya que, para reflexionar sobre uno de los grandes secretos del universo, que no es otro que el amor, hace contrastar el misterio que esconde un planeta como Marte con la alquimia que deben encontrar dos personas para mantener encendida durante años la llama sentimental por el otro. El primer acto de My Notes on Mars proyecta de manera simbólica las obsesiones y deseos personales de cada uno de sus protagonistas. Por un lado, la constante posición de soledad y curiosidad frente al enigma marciano de Margot, y por otro, el deseo paternal de Sam que, al ver que su mujer no consigue quedarse embarazada, opta por la cría y doma de caballos salvajes.

Tómese con distancia la similitud que uno apunta entre esta película y una de las grandes obras sobre el misterio y el ocultismo del universo para la comprensión humana: Picnic at Hanging Rock (1975), de Peter Weir. No se mantiene durante todo el metraje, por desgracia, pero es interesante cómo aquello que llama de manera casi mística a Margot y la hace desaparecer tiene que ver, también por su localización geográfica, con aquella roca en la que desaparecían de forma inexplicable las jóvenes australianas en la gran obra del director de Master & Commander. También recuerda a esta última el uso minimalista y ambiental de la banda sonora a cargo del compositor húngaro Gábor Keresztes (El amigo silencioso), cuyas texturas complementan la introspección del personaje de Margot y el aura extraterrestre que impregna el film.
Apoya a esto la singular morfología humanoide de Mackenzie Davis (Bajo la superficie), que logra construir dos personajes en uno. Por un lado, el enigmático y convulso del primer acto, que lucha contra su ansia de conocimiento para resolver las incógnitas que ofrece viajar al planeta rojo; y, por otro, el ser humano primario que aparece con todos sus recuerdos emocionales prácticamente borrados, pero con su índice intelectual potenciado. Rupert Friend (La acompañante) está algo más desequilibrado, ya que hay momentos en los que no encuentra el equilibrio entre el dolor por la pérdida, la confusión por lo que le está ocurriendo a su mujer y la impotencia ante el conflicto dramático cuando este se desvela. No obstante, es un apoyo que no entorpece la trama ni hace deficiente la labor de su compañera de reparto.

Lili Horvát acaba encontrando en su ambición la horma de su zapato. El guion escrito por la húngara bien podría ajustarse a un capítulo de la distópica Black Mirror, cuyo episodio más mediático, San Junípero, protagonizó también Mackenzie Davis. Se hace algo alargado y, sobre todo, carente de ritmo, en su costoso valle central, una traslación al largometraje de dos horas que casi alcanza My Notes on Mars. Da la sensación de que las interesantísimas aportaciones en el ámbito sonoro se agotan con demasiada rapidez y de que la película gira en torno al reencuentro emocional de una pareja rota y a los destellos que pueden mantenerlos unidos durante demasiado tiempo. Así, más allá del simbolismo entre lo que no comprendemos del universo y lo que tampoco hacemos entre seres humanos, es una idea tan universal como falta de desarrollo en la película.

En una edición marcada por la capacidad sonora del cine para narrar historias, Lili Horvàt ha tenido el honor de iniciar el certamen con una película sobre las complejas relaciones matrimoniales que no encuentran la fórmula algebraica que resuelva el mayor problema irresoluto de la humanidad: el amor eterno.
NOTA: ★★★☆☆
«MY NOTES ON MARS» SE PROYECTA EN LA SEMINCI.
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