Mariona Viader y Javier H. Estrada, codirectores de la Seminci: «Queremos que el espectador salga transformado de la sala».
Una edición que se va a ver y a escuchar, en homenaje a José Luis Cienfuegos.

Mariona Viader y Javier H. Estrada son el tándem que encabeza el gran equipo de trabajo que conforma la 71.ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid desde la codirección. Durante más de diez años trabajaron codo con codo con José Luis Cienfuegos, el que fuera director de la Seminci y que nos dejó el pasado mes de diciembre. De él han recibido no solo la batuta del certamen vallisoletano, sino también un profundo legado.
Una herencia que llega en forma de programación transversal que atraviesa el cine desde la música, la edición de sonido, la educación, el apoyo al talento emergente y la firme apuesta por películas con distribución en salas comerciales garantizada. En la gala de inauguración de la 71.ª Seminci debutarán como directores del festival en un homenaje a la figura de su mentor que se alargará por todas las salas y calles de Valladolid durante nueve días.
A continuación, podréis conocer de primera mano por qué Valladolid es una ciudad profundamente orgullosa del festival de cine que lleva setenta y un años residiendo en el corazón de Castilla y León. Y por muchos más.

Jesús Casas: Estamos a las puertas de la inauguración de una nueva edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, pero de una muy especial por muchos motivos. Antes de entrar en alguno de ellos, quería preguntaros cómo han sido para vosotros los meses previos, desde que llegasteis al nuevo cargo que ocupáis en el festival.
Mariona Viader: Ha sido una situación de excepcionalidad. Junto con el Ayuntamiento de Valladolid, decidimos que la manera de encontrar la estabilidad, tanto para la Seminci como para el equipo organizativo del festival, era dar continuidad al proceso que habíamos desarrollado hasta entonces con José Luis Cienfuegos.
Tanto Javier como yo llevábamos más de una década trabajando a su lado. Nos pusimos manos a la obra para tratar de hacer una edición con la misma energía que José Luis y que puedan disfrutar tanto el público como el sector cinematográfico y la prensa. Lo hemos hecho con mucha ilusión y cariño, y junto a un equipo que ha hecho un trabajo excepcional. Tenemos muchas ganas de dar el testigo de esta edición a todos vosotros.
J. C.: Como no podía ser de otro modo, esta 71.ª edición arrancará con un homenaje a José Luis Cienfuegos en la gala inaugural del día 23, que se extenderá durante toda la semana. Como personas cercanas a su figura, ¿cómo definiríais el «factor Cienfuegos»?
Javier H. Estrada: José Luis era un motivador profesional y vital. Alguien muy exigente y, a la vez, muy cálido. Tenía una mirada hacia los festivales encaminada a la reformulación, a la reinvención y a no repetir nunca el camino ya trazado. Buscaba hacer siempre una edición más potente que la anterior.
Este dogma te lleva a tener que plantearte continuamente qué es hacer festivales de cine. Pensar así nos hace estar en el presente, mirar hacia las nuevas generaciones y estar muy atentos a los caminos que va tomando el cine. Le damos muchas vueltas a la manera en que podemos potenciar las películas, como él hacía con las que programaba en los festivales que dirigió. José Luis tenía una visión muy poliédrica del cine de autor.
Todo esto tiene una relación muy estrecha con aspectos como la propia industria del cine independiente y la educación. Tenemos la necesidad de que las nuevas generaciones comprendan y abracen el cine de autor como algo que les interpela, que les hace vibrar y que los hace partícipes de las propias películas.
José Luis tenía una capacidad irrefrenable de reformulación.

J. C.: A esta herencia educativa se suma, en esta 71.ª edición, la del sonido y la música en el cine. Estará presente en Valladolid Willie D. Burton, primer afroamericano en lograr el Óscar al Mejor Sonido, por Bird, de Clint Eastwood, y actual editor de sonido de Christopher Nolan. ¿Qué supone para el festival la presencia de una leyenda como él?
M. V.: Estamos muy felices de poder contar en esta edición con una figura indiscutible del sonido cinematográfico como Willie D. Burton. Además, como parte de esta retrospectiva que hemos dedicado al sonido, era muy importante que una de las Espigas de Honor la recogiera alguien de la talla de Burton, que ha trabajado con Steven Spielberg, Clint Eastwood, David Fincher, Sam Mendes o Christopher Nolan.
Recogerá la Espiga de Honor en la gala de inauguración del viernes y, ya el sábado, tendremos la enorme fortuna de compartir con él una charla magistral junto a Alejandro López, sonidista de La bola negra.
J. C.: En relación con esta retrospectiva, «El poder del sonido», que dedica la Seminci en su 71.ª edición, quiero volver a la educación cinematográfica y al valor intangible de reponer en pantalla grande películas de C. T. Dreyer (Vampyr), Fritz Lang (M, el vampiro de Düsseldorf) o Jacques Tati (Playtime), entre otras muchas. ¿De dónde sale esta idea?
J. H. E.: Fue una suerte que, a finales de noviembre, pudiéramos tantear a José Luis con este proyecto. Le encantó. Era clave hacer algo que tuviera muchas aristas. Es una retrospectiva muy ambiciosa de 16 grandes películas cuyo hilo conductor es el valor narrativo del sonido. Comienza en 1932 con Vampyr y avanza como un río, en orden cronológico.
No podíamos dejarnos fuera un bloque tan importante como el siglo XXI, por lo que en la programación hay películas de Apichatpong Weerasethakul, Jonathan Glazer o Aura Satz. Para nosotros era muy importante que la retrospectiva ajustase cuentas con el que ha sido el hermano menor en la fórmula «el cine es imagen y sonido».
Las películas programadas se apoyan en otros pilares de esta retrospectiva, como son la exposición Rugido humano, clamor de la tierra; el libro [La imagen-sonido. Caligrafías sonoras y epifanías de la escucha en la historia del cine] editado por la Seminci junto a Caimán Cuadernos de Cine, por Carlos F. Heredero, que creemos que ya es una referencia bibliográfica clave sobre el sonido en el cine en lengua española, y, por último, estos encuentros a los que este año hemos llamado «Pensar y escuchar el cine».
Además de la charla con Alejandro López que ha comentado antes Mariona, también tendremos una mesa dedicada a la expresión del sonido en el cine documental, y estarán presentes grandes sonidistas del cine europeo, como Tarn Willers, que trabajó en La zona de interés, o la sonidista de Paolo Sorrentino, Wim Wenders y Matteo Garrone.
La retrospectiva terminará con una mesa redonda en la que se presentará el libro, con profesionales que han participado en él, como Carlos Losilla, José Antonio Hurtado y Carlos F. Heredero, que charlarán con el propio Tarn Willers.
Este año, la Seminci se va a ver y a escuchar.

J. C.: En ediciones anteriores, Javier, has sido programador de la Seminci. En una Sección Oficial a competición con títulos premiados en el circuito de festivales, y en la que la reciente ganadora de Venecia, Woman Unknown, tiene su estreno nacional, ¿cuáles son las fortalezas de esta selección que compite por la Espiga de Oro?
J. H. E.: Sobre todo una: tener una línea clara. La Seminci es un festival comisariado: nosotros seleccionamos las películas antes de que sean premiadas en los distintos festivales. Por ejemplo, Cartas de Estado, de İlker Çatak, Oso de Oro en Berlín, ya la habíamos programado con antelación. En el caso de Woman Unknown, tuvimos la suerte de ver la película muy pronto, seleccionarla y que, después, se alzara con el León de Oro de Venecia.
La clave de la Sección Oficial son las historias sobre los caminos que emprenden los personajes y sobre sus pérdidas. Las películas seleccionadas plantean lugares en el mundo universales y muy identificables para el espectador. Creemos que es una selección muy humana, que conecta de forma muy concreta con las inquietudes contemporáneas del ser humano. Programar cine no deja de ser un reflejo de ti mismo. El cine que te interesa y el momento vital que vives se traslucen en la selección. Además, también son películas de un vitalismo y una energía extremos.
J. C.: Este año, Elsinore ocupa el lugar de Hamnet como la película que ha revolucionado mediáticamente al público y a la prensa por su estreno en España en Valladolid. ¿Cómo se gestiona desde la dirección del festival la tremenda expectativa que generan el festival y su programación en la industria y el público españoles?
M. V.: Sabíamos que Elsinore era una película que iba a traer cola, porque es muy esperada. Ganadora del Premio del Público en Toronto, reúne emoción y humanidad para interpretar a una comunidad. La vamos a proyectar en el Auditorio Miguel Delibes, como hicimos hace dos años con The Brutalist y el año pasado con Hamnet, y tenemos mucha suerte de poder ofrecerla en calidad de premiere española.
No deja de ser fruto de todo lo que sembramos en los meses previos al festival. Intentamos buscar esas películas que sabemos que tienen mucho tirón y son muy esperadas. También hay un factor del que depende, que son las conexiones que vamos generando desde la Seminci. Al final, unas veces sale y otras no, pero llevamos tres años en los que la respuesta está siendo «sí», y eso nos hace muy felices.

J. C.: Sobra decir que un festival es mucho más que su Sección Oficial, algo que demuestra la Seminci con una programación transversal en Punto de Encuentro, Alquimias o Tiempo de Historia, entre otras secciones. Me gustaría conocer vuestro punto de vista sobre los títulos españoles que llegan a esta edición y que se presentaron en la Academia de Cine.
J. H. E.: El cine español en la Seminci es el reflejo global de toda su programación en cuanto a ese amplio marco que queremos dibujar en torno a qué es el cine de autor hoy en día.
Hay algunas propuestas, como Adiós, ríos, que es una ópera prima salida prácticamente de ninguna parte. Los hermanos Uría han levantado una película sin padrinazgos, sin demasiadas ayudas, pero con una imaginación y una creatividad ilimitadas. En esta misma línea, también puedo mencionar Dream of Another Summer, de Irene Bartolomé, o Todo es cárcel, de Eloy Enciso. Hablamos de un cine español independiente con un compromiso, una capacidad estética y una innovación sorprendentes. Son películas con mucha personalidad, con mucho carisma.
Ese diálogo se va generando en el mapa del cine español con películas que también llegan al cine de autor de una forma más popular, como El confidente, de Daniel Calparsoro, que integra otros conceptos, como el de repensar la propia historia de España.
La clave de la Seminci que queremos hacer es la de un festival abierto, generoso y comprometido con la idea de saber qué es el cine de autor. Y eso no es en absoluto caer en clichés, sino abrir fracturas. Nuestro objetivo es que el espectador de la Seminci salga transformado de la sala: las películas tienen que alumbrar nuevas maneras de ver el cine y, también, nuevas formas de ver la vida. En este sentido, el cine español es un exponente perfecto de hacia dónde queríamos que fuera la programación de este año.
J. C.: Cultura, historia, música, literatura, gastronomía, educación, hostelería… No solo es cine lo que conforma un festival como la Seminci. ¿Qué importancia tienen las sinergias creadas con instituciones, empresas y administraciones para hacer de Valladolid la capital del cine durante nueve días?
M. V.: Un festival de cine es una construcción colectiva: del equipo organizativo, de las instituciones que nos apoyan, de los colaboradores, del sector cinematográfico y del propio público.
Queremos que Valladolid se convierta en un lugar de cine durante nueve días. Que haya reuniones en torno al cine, conversación y disfrute de todas las propuestas que tiene la programación de esta 71.ª edición.
Por eso, el festival va más allá de la propia programación de películas. Uno de los pilares de los que estamos hablando en la entrevista es la educación. Tenemos una actividad, Jóvenes programadores, en la que intentamos enseñar a programar: que entiendan que no se trata de seleccionar la película que más te gusta, sino de pensar en el público.
También tenemos actividades de industria, porque no podemos olvidar al sector que hace posible que las películas existan. Estamos más orientados a poner el foco en la distribución y la exhibición. Queremos que las películas que lleguen a la Seminci puedan mostrarse y tener vida más allá de los festivales.
El Mercado de Cine Independiente hace una labor impresionante desde hace unos años. Esta es su sexta edición y va a reunir a más de 200 profesionales entre exhibidores y distribuidores. Queremos generar una red de trabajo común.
El cortometraje siempre ha sido un semillero de talento, y va a tener un espacio muy importante en esta programación. Sin ir más lejos, Laura Ferrés, que ganó la Espiga de Oro en 2023, había presentado previamente sus cortos en la Sección Oficial de cortometrajes.
Desde el laboratorio de talentos La Meseta se apoyan proyectos en desarrollo. De las más de 150 propuestas, ocho tendrán mentorías a lo largo del festival. Además, habrá una mesa de networking entre estos nuevos creadores, con el objetivo de compartir sus impresiones creativas, tanto los que tienen su proyecto en la sección competitiva como los que están desarrollando su película a través de La Meseta o Seminci Factory.
Queremos que haya un movimiento continuo alrededor de las películas, tanto del público como de la propia industria cinematográfica.

J. C.: Y, por supuesto, el público. La 70.ª Seminci batió el récord de asistencia a las salas del festival al superar la barrera de los 100.000 espectadores. ¿Cómo definiríais al espectador afín a la Seminci y qué expectativas hay en el seno de vuestra organización de cara a la edición que comienza?
J. H. E.: Es un público exigente, con una profunda cultura cinematográfica y un gran bagaje acumulado a lo largo de 70 años. Es algo excepcional. Hemos trabajado muchos años en otros festivales y no hemos encontrado un público tan culto y, a la vez, tan curioso. Hay ocasiones en las que no conecta con una película, pero quiere seguir escuchando al cineasta, aprender e ir más allá de lo obvio de la propuesta.
Es un lujo y un placer mostrar películas a un público que se preocupa por el festival. Hay un orgullo en Valladolid respecto a la Seminci que es extraordinario. Nos paran muchas veces por la calle para preguntarnos por una película u otra. Al vallisoletano le importa mucho que el festival vaya bien: que siga desarrollando músculo, que arrastre público o que vengan grandes cineastas, entre otras cosas. Este orgullo de una ciudad por su festival no se da en casi ningún otro festival de cine.
El festival ha llegado a su 71.ª edición con tan buena salud y tanto vigor, en grandísima medida, teniendo como grandes protagonistas a sus espectadores.

J. C.: Por último, y cerrando el círculo que abrimos al comienzo de esta entrevista en torno al concepto de celebración, os dejo este espacio para invitar a nuestros lectores al programa Noches Seminci y contarles un poco en qué consiste y cómo nace.
M. V.: José Luis Cienfuegos concedía una importancia enorme al cine, pero también a la música. Fue un sello inconfundible de su manera de hacer y entender los festivales de cine, primero en Gijón, después en Sevilla y, por último, en Valladolid.
Antes de José Luis no existía el concepto de noches musicales después de las últimas proyecciones de cada día del festival.
Este año, esas noches se convierten en una parte central del homenaje que la Seminci dedica a su figura. Lo que hemos hecho es que las Noches Seminci sean colectivas, porque el homenaje a José Luis debe ser de todos: de la prensa, del sector cinematográfico, de los talentos y, cómo no, del público.
Para ello, hemos reunido a amigos y programadores que participaron en los festivales que dirigió José Luis. Algunos se conocían entre sí y otros no, pero ha sido un proceso de trabajo muy bonito que hemos disfrutado muchísimo.
Han salido ocho noches, del 24 al 31 de octubre, para disfrutar y saborear esos momentos más distendidos en los que el público se encuentra con los cineastas para charlar tranquilamente mientras escucha buena música. Tenemos muchísimas ganas de que el público pueda disfrutar más allá de las proyecciones y sea partícipe de las Noches Seminci.
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