Crítica de ‘Salvación’ (‘Kurtulus’) [71Seminci]: Terrorífico relato sobre fanatismo con un magistral Caner Cindoruk.

El cine tiene la capacidad de sintetizar en historias locales ideas extrapolables a un contexto geopolítico universal. Como arte hijo de su tiempo, el año 2026 está atravesado por algunas películas que han resonado mediáticamente, tanto entre la crítica como entre el público; algunos éxitos de taquilla y otros fracasos estrepitosos. Muchas tienen como nexo común el hecho de reflejar, desde diferentes géneros, el estado de polarización creciente del mundo contemporáneo.
En El ser querido, Rodrigo Sorogoyen vehicula metacinematográficamente una íntima historia de padre e hija que se resume en la incapacidad de encontrar un punto de encuentro. La manera en que los algoritmos de las redes sociales subvierten los hechos en favor del extremismo y la polémica es la base del guion de El precio de la red, escrita y dirigida por Aaron Sorkin. Por último, el gran fiasco que supone la última película de Warner Bros., tal y como la conocíamos antes de su fusión con Paramount, Digger, satiriza y gira en torno al concepto del poder de manipulación del relato frente a la verdad de los hechos contrastados.
Cerca de esta última idea de control autoritario de masas se encuentra Salvación (Kurtulus), la nueva película del cineasta turco Emin Alper (Burning Days), que llega a la 71.ª edición de la Seminci con el reconocimiento del Festival de Berlín en forma del Oso de Plata al Gran Premio del Jurado. Hay que trasladarse geográficamente al sudeste de Turquía, territorio en el que el conflicto bélico entre el Estado turco y los pueblos kurdos lleva más de cuarenta años causando violencia, muertes y una constante tensión política entre los diferentes poblados de la zona, para contextualizar Salvación. Alper, en cambio, y con acierto, no precisa un tiempo concreto en el que se desarrolla esta historia fratricida entre dos clanes que comparten espacio, lo que hace que su trama adquiera un carácter universal, pese a estar inspirada en la matanza real de Bilge, en el año 2009, en la que cuarenta y cuatro personas fueron masacradas por sus contrarios mientras celebraban una boda.

En sus primeros compases, Salvación expone con concreción y acierto visual la posición de dos clanes históricamente enfrentados que conviven a apenas 500 metros de distancia en condiciones profundamente antagónicas. Ferit es el líder espiritual de los Hazeran, el clan militarizado que vive en lo alto de la colina, un lugar próspero, dueño de los campos fértiles y con una comunidad musulmana fervientemente devota. Cuando los descendientes de los Bezari, exiliados del clan perdedor en el conflicto civil entre ambas tribus, regresan al pueblo de la falda –y sombra– de la comunidad hegemónica, comienzan las tensiones internas entre los Hazeran por el temor a un posible rearme vecino que devenga en venganza por lo ocurrido décadas atrás. Ante las dudas del liderazgo y la inacción del jeque, su propio hermano, Mesut, empieza a tener sueños proféticos que alimentan el miedo en el seno religioso, mientras la amenaza se cierne sobre la tregua vigente.
Toda una declaración de intenciones de Emin Alper es que la película comience con miembros del clan hegemónico recogiendo un cadáver y lanzándolo colina abajo hasta llevarlo al poblado. La cinta presenta el contexto a través de la distancia geográfica entre ambos clanes. Por un lado, la distancia horizontal, aquella salvable con apenas una suave caminata para llegar de un poblado a otro; por otro, el desnivel orográfico entre la altura de la colina donde han prosperado los Hazeran, que facilita al cineasta turco relacionar visualmente su posición hegemónica frente a los Bezari, que ocupan un lugar de mayor indefensión en el valle colindante.

Además del poderoso impacto visual, la puesta en escena de toda la película está conectada con astucia y coherencia con el guion escrito a manos del propio Alper. El primer acto está rodado con cierta armonía narrativa y formal, con predominio de secuencias diurnas y actos religiosos que demuestran la fidelidad de la comunidad a su líder espiritual, Ferit. Algún pequeño conflicto en forma de advertencia a los nuevos llegados al clan del valle turba esta quietud, pero, sobre todo, la altera y marca un tono enfermizo que irá in crescendo en la primera pesadilla vívida, casi alucinación, de Mesut. Todas las que seguirán a esta estarán marcadas por la confusión y la fantasmagoría, fruto del trabajo de fotografía que impregna el plano de claroscuros y sombras que atormentan al hermano de Ferit en el fondo del plano.

Pese a que la película encuentra algunos obstáculos en el montaje de algunas secuencias demasiado abruptas, sobre todo en contraste con el gran pulso de la cámara en los abundantes y bien coreografiados planos largos de Salvación, el texto sostiene con solvencia la estructura del orgánico y progresivo ascenso del miedo a través del fanatismo religioso de Mesut frente a la cordura imperante hasta el momento, conforme se siembra el germen de una falsa sensación de amenaza. A medida que avanza la trama, con el personaje infectado por el fanatismo e interpretado de manera magistral por Caner Cindoruk (reconocible para el público español por series como Infiel o Mujer), Alper y su equipo técnico logran que el espectador no tenga clara la línea que separa la perversidad de las alucinaciones del personaje de los desgarradores hechos que acontecen entre los miembros del clan.
![Crítica de ‘My Notes on Mars’ [71Seminci]: El secreto más grande de la humanidad es, y seguirá siendo, el amor eterno.](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2026/10/my-notes-on-mars.webp)
Cindoruk es el hilo conductor, detonante y catalizador del gran tema central de la película. Su personaje, Mesut, desarrolla un arco desde la fidelidad a su hermano y líder de la tribu hasta la sublevación y manipulación de los hechos que, en ocasiones, provoca él mismo con el fin de instaurar su autoritarismo. Y es que el mayor miedo del personaje no es que sueñe, mienta o aliene, sino que está escrito desde el propio autoconvencimiento de que es un elegido por Dios para desatar el caos en la Tierra a toda costa. Aunque no todos los figurantes acompañen al estado de gracia del reparto principal, hay escenas de enajenación fanática colectiva que logran producir verdadero terror.

Salvación justifica cinematográficamente, hecho que no siempre ocurre, el prestigioso galardón recibido en el Festival de Berlín. Logra hacer visible, además, la amenaza tangible que supone la manipulación a través de los extremismos como herramienta útil para los sistemas totalitarios. Y lo hace con una historia cainita en pleno corazón de la región kurda de Turquía para hacerla resonar, a su vez, en toda la sociedad.
NOTA: ★★★★☆
«SALVACIÓN» SE PROYECTA EN LA SEMINCI.
TRÁILER DE SALVACIÓN:
PÓSTER DE SALVACIÓN:

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