Crítica de ‘Una familia’ [71Seminci]: Claudia Traisac deslumbra en el ambicioso debut como director de Ricardo Gómez.

Se remonta con asiduidad la cinefilia hasta 1958 para señalar uno de los planos largos más célebres de la historia del cine, dirigido por uno de los grandes maestros del encuadre y el movimiento de cámara como Orson Welles. Aquí se abre un debate, o quizá se debería abrir, sobre la distancia entre el concepto de plano largo, caso del mencionado, o los planos secuencia. Los anglosajones se ahorran esta diatriba, que se extendería más allá de esta crítica hacia la pura teoría cinematográfica, al determinar a este tipo de planos como long takes o long shots. Cualesquiera que sean los veredictos, este tipo de tomas suponen una complejidad técnica por su duración, tanto si incluyen puro movimiento de cámara por diferentes espacios y personajes como si es solo un intérprete quien sostiene el plano sin cortes. Gustoso de este tipo de planos y del movimiento sutil de cámara para reencuadrar, componer y coreografiar los distintos cuerpos dentro del plano son los dos cineastas más grandes de nuestro cine: Luis Buñuel (El ángel exterminador) y Luis García Berlanga (Plácido), ambas obras ejemplares en lo que respecta al movimiento de cámara y al montaje interno del plano.
Aterrizando en nuestro país, el debut en la dirección del hasta ahora reconocido rostro por la interpretación, Ricardo Gómez, sorprende con el gusto del que fue niño actor en Cuéntame cómo pasó y maduro intérprete en El sustituto por la dirección de planos largos en la película que ha tenido su premier mundial en el marco de la 71.ª edición de la Seminci. Sumándose a la corte de nuevos cineastas que impregnan su ópera prima con todo aquello que les ha atravesado personal y profesionalmente en su carrera previa, Gómez echa la vista atrás a un Madrid perfectamente reconocible para todos aquellos que vivieron su adolescencia entre los bailes de fin de milenio de los años noventa y dos mil. Además, no me atrevería a decir que es un homenaje, pero desde luego es una mirada hacia el precoz actor que fue y hacia la fama que tuvo que gestionar antes de cumplir los 10 años.

Retomamos aquí Sed mal (1958), marcando distancias, para emparentar su inicio con el de Una familia, con un movimiento de cámara descendente desde las viviendas de un edificio de los años noventa que celebran la victoria del Real Madrid sobre el Barcelona, hasta ser testigos, sin corte alguno, del apuñalamiento de un hombre a la salida del bar donde se encontraba viendo el partido. De ahí, la película pasa a un travelling de alejamiento desde el primer plano de un niño que evoca al propio Gómez y que presenta a una familia en el set de rodaje. A través de saltos temporales entre los noventa y los dos mil, el espectador irá descubriendo las piezas de un puzle que esconde en su seno el dolor y la culpa a través de los silencios de toda una vida.

Pasado el prólogo que arriba se define y tras la conexión en la sala de montaje de dos primeros planos de los personajes de Pablo en el 2000 y de su padre, Enrique, a principios de los 90, Ricardo Gómez estructura la película a través del guion, que también escribe, desde dos puntos de vista narrativos. El primero de ellos es el de Enrique, interpretado por un introspectivo Patrick Criado (Amarga Navidad), en las 24 horas de permiso penitenciario que disfruta después de mucho tiempo. Además de ver que sus viejas y conflictivas amistades apenas han cambiado, conocerá a una magnética y misteriosa bailarina de la que quedará profundamente prendado. Esta es interpretada con una explosividad, belleza y sensualidad destacadísimas por Claudia Traisac (La vida breve). El segundo punto de vista sigue a esta chica, Clara, que, a través de una elipsis, se muestra con un bebé y una oportunidad profesional en la danza para exportar su talento a nivel internacional.

Al igual que hay que destacar el enorme trabajo de ambientación y puesta en escena para representar fidedignamente ambas etapas temporales, algo que hacía mucho que no se veía en el cine español, el primer acto de la película puede tener alguna laguna de cohesión narrativa que puede llegar a hacer que el espectador se sienta confuso con el tiempo, el personaje y la acción argumental en la que está situada. Afortunadamente, este obstáculo se supera en el segundo acto, cuando la combinación en plano de Criado y Traisac como pareja sentimental recoloca al espectador sobre la intencionalidad inicial de la propuesta.

Se denota el cariño y la obsesión por retratar la ciudad de Madrid con el grano correspondiente a la cámara analógica y el formato 16 mm, que aporta una riqueza estética a Una familia que ya no es habitual en nuestro cine, con películas tratadas puramente en digital. La elección del formato, que varía del panorámico inicial al 4:3, también narra los hechos y las emociones de los personajes, y encierra al de Clara cuando está viviendo una situación convulsa en su relación con Enrique, padre ausente y pareja de carácter voluble. Gómez pone a prueba su pericia como director en su primera película, a la vez que lo hace con su dirección de actores, a los que la elección del formato y la coreografía de planos continuados sin corte obligan a mantener un nivel de concentración que Traisac alcanza durante toda la película, pero que Criado solo consigue en determinados momentos. Y es que, quizá, desde la escritura de los propios personajes, el personaje femenino tiene una mayor proyección emocional con el espectador, mientras que al ahora chico Almodóvar le toca lidiar con un personaje profundamente introvertido y cuyas heridas solo puede expresar a través de su registro gestual y corporal.

El esperadísimo debut en la dirección de Ricardo Gómez es una cinta llena de amor por la forma de hacer cine que le acompañó en su crecimiento como actor y persona entre cámaras, bambalinas y rodajes. Quizá deba pulir más la ambición para envolver una narrativa que, en algunos momentos, obstaculiza su organicidad, pero sin duda se agradece la intención de cuidar cada detalle para reforzar su historia con imágenes y no sustentarse únicamente en los diálogos.
NOTA: ★★★☆☆
«UNA FAMILIA» SE PROYECTA EN LA SEMINCI Y SE ESTRENA EL 19 DE FEBRERO EN CINES.
TRÁILER DE UNA FAMILIA:
PÓSTER DE UNA FAMILIA:

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