Crítica de la temporada 4 de ‘Ted Lasso’: Activa el modo pez dorado y vuelve a CREER en el AFC Richmond.

Si había un momento perfecto para que el balón volviera a rodar por el césped de Nelson Road, era este. Con esa sensación de CREER todavía flotando en el ambiente después de que La Roja levantara la Copa del Mundo, y con subtramas en la vida real que parecían escritas por la propia sala de guionistas de esta sitcom futbolera –desde Cucurella tatuándose la cara de Luis de la Fuente hasta ese Ferran al que tantas veces se le atragantó el gol marcando el tanto que valió una segunda estrella–, Apple TV ha decidido sacar del túnel de vestuarios al entrenador más optimista de la televisión.
Ahora bien, tampoco vamos a hacer como si nada hubiera pasado. Es perfectamente normal que a más de uno le cueste volver a creer. Al fin y al cabo, Ted Lasso se marcó una suerte de Juego de Tronos –salvando muchísimo las distancias con los dragones, los Caminantes Blancos y las decapitaciones, desde luego– con una agridulce tercera temporada que se suponía que iba a ser la última y que, desde entonces, siempre nos obligaba a añadir un obligado y doloroso «pero…» cada vez que recomendábamos la ficción.
Sin embargo, como auténticos hooligans de los Greyhounds que somos en esta casa, decidimos hacer caso a nuestro bigotudo míster favorito: activamos el modo pez dorado, dejamos que la memoria haga su magia y volvemos a creer antes de saltar de nuevo al campo para enfrentarnos a esta cuarta temporada.

Todo arranca con un primer episodio que, haciendo honor a su título (Home), se siente como un cálido, reconfortante y familiar regreso a casa, casi con sabor a las famosas galletitas de la caja rosa o a barbacoa (ya descubriréis el porqué de esto último). Así pues, han pasado tres años y nos reencontramos con Ted (Jason Sudeikis) en su Kansas City natal, donde trabaja, de todas las cosas posibles, como cajero en un supermercado. Hasta allí viaja la santísima trinidad del Richmond, formada por Rebecca (Hannah Waddingham), Keeley (Juno Temple) y Higgins (Jeremy Swift), para ofrecerle una nueva misión imposible marca AFC Richmond: cruzar otra vez el charco para dirigir al recién creado equipo femenino del club, que competirá en la segunda división inglesa.
Por supuesto (y esto no es ningún spoiler, sino la premisa de la nueva tanda de episodios), Ted acepta y, esta vez, no regresa solo al Reino Unido, sino acompañado de su hijo, Henry (Grant Feely, que sustituye a Gus Turner), y de su exmujer, Michelle (Andrea Anders). Ya de vuelta en los familiares pasillos de Nelson Road, el hombre que odia el té y el agua con gas se reencuentra con su alma gemela, el Coach Beard (Brendan Hunt), quien ahora comparte banquillo con el gruñón Roy Kent (Brett Goldstein) al frente de un equipo masculino que la dirección de fotografía mantiene deliberadamente fuera de plano, mostrando solo piernas o espaldas que delatan la ausencia de buena parte del cast original.

En esta nueva etapa, que apuesta por una trama sencilla y casi funciona como un reinicio de la serie, volvemos a pasarlo estupendamente viendo a Ted hacer lo que mejor se le da: construir familias antes que equipos. Recuperamos sus monólogos motivacionales –aunque ahora ya no pueda entrar en el vestuario sin llamar antes a la puerta por razones obvias–, sus extravagantes métodos de entrenamiento que llevan a la plantilla de excursión y sus comparaciones sacadas de cualquier rincón de la cultura popular.
Faltaría más, la serie aprovecha su nuevo terreno de juego para hablar de las diferencias entre el fútbol masculino y el femenino. Ahí están la viabilidad económica del proyecto, un presupuesto mucho más ajustado, un vestuario que deja bastante que desear, unas gradas mucho menos concurridas y el hecho de que las futbolistas tengan que compaginar sus carreras como deportistas de élite con el trabajo, los estudios o la maternidad. Hasta la primera rueda de prensa de Ted –en la que añoramos el pelazo de Trent Crimm– acaba desviándose hacia preguntas sobre el equipo masculino.

Paradójicamente, de los cinco episodios –de un total de diez– facilitados a la prensa, la mayor decepción es que la serie todavía no parece creer lo suficiente –crucemos los dedos para que más adelante lo haga– en su plantilla femenina. Por ahora, el libreto las aborda como un colectivo, como un equipo, más que como personajes individuales con historias y conflictos propios.
En este sentido, es imposible no acordarse de la primera temporada, cuando construir a cada miembro del vestuario era una de las grandes virtudes de esta comedia deportiva en la que prácticamente cada futbolista tenía su propio episodio para ganarse al público (aún guardamos en la retina aquel sexto episodio que nos presentaba la contagiosa llegada de Dani Rojas al club londinense, y especialmente el décimo, que dejaba ver la evolución de Jamie Tartt).

A excepción de la entrenadora asistente Alice Chilton (Tanya Reynolds), cuyo carácter choca con la actitud bonachona de Ted, el resto del equipo sigue esperando su gran momento. Y es una pena, porque el vestuario está lleno de personajes con potencial: una delantera que estudia Derecho, una madre soltera, unas gemelas centrales, una pareja romántica a la que Ted confunde en un primer momento con hermanas y una portera que se niega a ponerse guantes.
La principal causa de este desaprovechamiento es la tendencia a mirar hacia el banquillo de los veteranos en lugar de dar la titularidad a los nuevos fichajes, con unas subtramas que ya conocemos al dedillo, pero que igualmente disfrutamos: la vida amorosa de nuestra jefa suprema Rebecca con ese piloto neerlandés de casa flotante que ya nos hizo levantar la ceja en la temporada anterior; el eterno tira y afloja entre Keeley y Roy, pensado para mantener contentos a los shippers malhumorados; y otras tantas.

Si lo que queda de temporada consigue dar a estas Lady Greyhounds los minutos de juego y el tiempo de calidad junto a Ted Lasso que sí tuvieron sus homólogos masculinos, todavía hay tiempo para remontar el partido. Toca volver a colgar el cartel amarillo en la pared. Nosotros elegimos CREER. Y si alguien duda, siempre podemos atacar con un «¿y por qué no?» o recordarle que quizá está entrando en «una onda un poco negativa».
NOTA: ★★★☆☆
LA TEMPORADA 4 DE «TED LASSO» SE HA ESTRENADO HOY EN APPLE TV .
TRÁILER DE LA TEMPORADA 4 DE TED LASSO:
PÓSTER DE LA TEMPORADA 4 DETED LASSO:

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